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Bil’in, junto a Ramala, fue ayer escenario del singular enfrentamiento entre un puñado de vascos armados con cencerros, acompañados por cientos de palestinos, y el Ejército de Israel

Los zanpantzar hacen frente al Ejército de Israel en Bil’in

Fuentes: Gara

Esta vez no hubo ni muertos ni detenidos, sólo muestras de agradecimiento por parte de un pueblo agredido cada día en medio de la indiferencia internacional. Bilbo acogerá esta tarde una marcha para denunciarlo. Extenuados, casi deshidratados, pero muy satisfechos terminaron su actuación los zanpantzar gasteiztarras que se hacen llamar Judimendiko Momotxorroak. «Muchas gracias al […]

Esta vez no hubo ni muertos ni detenidos, sólo muestras de agradecimiento por parte de un pueblo agredido cada día en medio de la indiferencia internacional. Bilbo acogerá esta tarde una marcha para denunciarlo.

Extenuados, casi deshidratados, pero muy satisfechos terminaron su actuación los zanpantzar gasteiztarras que se hacen llamar Judimendiko Momotxorroak. «Muchas gracias al País Vasco por enviar un grupo tan lindo», decía a GARA una residente en Ramala al expresar sus sentimientos tras ver con sus propios ojos a una cuadrilla de sudorosos vascos ataviados como en la Edad de Piedra y haciendo sonar con el movimiento de sus cuerpos enormes cencerros. Cientos de personas les acompañaban, con ikurriñas y banderas palestinas. Encabezando la marcha, la alboka. Al final del camino, los israelíes, armados hasta los dientes.

Los zanpantzar estaban en la capital administrativa de los territorios bajo teórico control de la Autoridad Palestina, Ramala, justo cuando el Ejército de Israel está llevando a cabo una de sus más brutales operaciones militares. Si bien es la franja de Gaza la que se está llevando la peor parte, los zarpazos de las fuerzas ocupantes también están golpeando a ciudades cisjordanas. Jenin ha sufrido el asalto de decenas de tanques y al menos dos milicianos han caído muertos. Los ocupantes llegaron ayer a asaltar un hospital para llevarse a cinco heridos.

«Con esta marcha ritual ­relatan los protagonistas de esta peculiar modalidad de protesta en el texto preparado para explicar a los palestinos el sentido de su acción­, nuestros antepasados creían que hacían despertar a la tierra con el sonido de sus cencerros tras su largo letargo invernal y que ahuyentaban a los malos espíritus agitando la cola de caballo. Con este acto de hoy, los zanpantzar bajaron de las montañas para llamar al mundo para que despierte y vuelva los ojos a Palestina, a este pueblo que, como el nuestro y como otros muchos en el mundo, se resiste a desaparecer».

El punto central de la actuación de ayer de los zanpantzar era Bil’in, localidad cercana a Ramala donde cada viernes el Movimiento de Solidaridad Internacional organiza actos contra el Muro del Apartheid que Israel construye en Cisjordania. Las fuerzas israelíes, como cada vez que perciben participación internacional en la protesta, actuaron de forma menos agresiva, aunque eso no impidió que disparasen, a los vascos de los cencerros y a todos los que les acompañaban, gases y balas de caucho. Tuvieron que correr para ponerse a salvo, «pero la experiencia adquirida en situaciones parecidas en Euskal Herria te sirve para estar más tranquilo y no perder los papeles», indica Koldo a este diario. Poco antes, había ofrecido sendas entrevistas a las cadenas árabes de televisión Al Arabiya y Al Hurra, gracias a las labores de traducción de la colaboradora de GARA Samia Shannan.

Para hoy tienen una agenda muy apretada. Actuarán en el campo de refugiados de Ramala, para ir después en kalejira hasta la plaza de Al Manara, el centro neurálgico de la ciudad. Si ayer miles de palestinos pudieron verles, hoy serán muchos más. Y confían en que medios internacionales que trabajan en Ramala recojan su iniciativa. «Que el sonido de nuestros cencerros suene tan alto y tan fuerte que derribe este Muro de la Vergüenza, que la cola de caballo agitada al viento ahuyente a los enemigos de este pueblo noble y digno. En Palestina y en Euskal Herria, paz, tierra y libertad», finaliza el texto de Judimendiko Momotxorroak.

Sus miembros organizaron el viaje a Palestina con la idea de tomar parte en un festival que cada año tiene lugar en Ramala, pero las gravísimas circunstancias que se dan este año, desde que el pueblo palestino votó lo que no gusta a Tel Aviv en enero, llevaron a suspender aquel evento. Los de Judimendi, que ya habían reservado las vacaciones para viajar a Palestina, decidieron reconvertir su actuación en un acto de solidaridad y denuncia.

Para hoy, Askapena y Komite Internazionalistak han convocado en Bilbo, a las 17:30 frente al Arriaga, una manifestación bajo el lema «Romped relaciones con Israel. Autodeterminación para los pueblos». Los partidos Batasuna, EHAK, EPK (PCE), EHK (Euskal Herriko Komunistak), Ezker Batua y Aralar se han sumado a la iniciativa, así como los sindicatos LAB, ELA, ESK y EHNE y numerosos movimientos sociales. Askatasuna, uno de ellos, destacaba ayer que «son inaceptables el silencio y la hipocresía internacionales ante las masacres que sufre el pueblo palestino por parte de Israel».

Ayer, una veintena de personas se concentraba ante el Parlamento de Gasteiz para pedir la ruptura de relaciones con «los asesinos sionistas». Dos miembros de Askapena entregaron a Izaskun Bilbao, presidenta de la Cámara, un escrito pidiendo romper relaciones con Israel.