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Entrevista a Elena Martínez, militante de Izquierda Castellana, feminista y antifascista

«Madrid es sociológicamente de izquierdas, falta un referente político y una expresión organizada»

Fuentes: La Haine

Elena Martínez mantiene firmes valores de solidaridad hacia los pueblos del mundo en lucha, especialmente del Estado español, a quienes defiende desde sus planteamientos castellanistas y comuneros. Del mismo modo lleva muchos años luchando por la liberación de la mujer y contra el fascismo en Madrid. Por ello desde La Haine le pedimos su opinión […]

Elena Martínez mantiene firmes valores de solidaridad hacia los pueblos del mundo en lucha, especialmente del Estado español, a quienes defiende desde sus planteamientos castellanistas y comuneros. Del mismo modo lleva muchos años luchando por la liberación de la mujer y contra el fascismo en Madrid. Por ello desde La Haine le pedimos su opinión sobre la actualidad de las luchas en esta ciudad.

La Haine.- ¿Cómo valoras la respuesta social que se está dando en la actualidad desde Madrid a las medidas antipopulares con las que el gobierno gestiona la crisis económica?

Elena Martínez.- Vamos por buen camino y hay un gran potencial como para ir a mejor, y así trabajaremos por ello. Estamos en un momento lleno de buenas oportunidades para los movimientos populares y las organizaciones revolucionarias.

En Madrid lleva habiendo respuestas desde siempre. Nosotras hablamos de un hilo rojo y morado, comunero, de transmisión y continuidad entre diferentes experiencias, y es que, ante las diferentes formas de dominación, siempre ha habido resistencia….ahora, además, debemos también construir. Madrid es sociológicamente de izquierdas, falta tener ese referente político y expresión organizada de ello.

Y aunque siempre hay manifestaciones, actos… dese hace un tiempo hay más, con más gente, en nuevos sitios. Se pasa por hospitales, colegios… y hay pancartas, carteles, personal con chapas o camisetas, también en las instalaciones y camiones de bomberos, que llevan ya años, y paseando por los barrios te topas con asambleas en las plazas, espacios recuperados, nuevos centros sociales o huertos urbanos, revistas locales para las cuales se ha trabajado con asociaciones de vecinos, también con los comercios…

Destacable es también lo que ha ocurrido en educación, donde se ha puesto en marcha un proceso de auto-organización, asambleas de trabajadores, al margen de CC.OO. y U.G.T… En muchos casos rompiendo además con un planteamiento corporativo y al cual se han sumado madres/padres, alumnado y el apoyo de asambleas de barrios, comisiones de educación del 15-M, además de por supuesto las organizaciones de izquierdas que ya llevábamos tiempo.

Especiales han sido algunas convocatorias, como las marchas sobre Madrid del 19J, como la campaña de solidaridad y apoyo a un futuro digno para las comarcas mineras y su lucha, como las movilizaciones del 15M, o en las Huelgas Generales, que aunque no fueran auténticas convocatorias de Huelga General, se «tomaron» también las huelgas, para llevar a cabo tareas de relanzar el tejido en barrios y centros de trabajo, para la propaganda, la difusión…

Son especiales, no sólo por la gran cantidad de gente, sino porque han supuesto momentos cualitativamente distintos, de unidad, donde nos hemos unido las distintas personas, colectivos, plataformas, que estamos trabajando…y la fuerza que tenemos se ha puesto de manifiesto.

Se han reunido características suficientes como para combatir el pesimismo. Las condiciones objetivas están servidas, y se va avanzando en las subjetivas.

Hay una masa social critica cuajando… también lo deben ir haciendo tanto formas organizativas, como un proyecto y una propuesta política clara y coherente. No obstante, ver que se ha avanzado, no quita para poner esfuerzos y energías en todo lo que hay que seguir avanzando

LH.- Numerosas informaciones apuntan a que la crisis económica va a seguir profundizándose. ¿Qué trascendencia crees que tendrá este hecho en el aumento o disminución de la lucha social en Madrid?

EM.- Efectivamente la crisis, nuestra crisis, va a seguir profundizándose, pero efectivamente también esto va a trascender a la lucha.

En el 2008 elaboramos una declaración política, construida y debatida a lo largo de meses en las asambleas de Izquierda Castellana, en la que definíamos esta crisis como estructural, que suponía un cambio de modelo, y que en el caso concreto del Estado Español eslabón débil del capitalismo europeo (dentro del grupo de los PIIGS), a nivel económico tenía unas características que la harían más grave y duradera y que además, a lo económico, se le sumaban componentes sociales, políticos… Y es que la crisis en este Estado es también política, social, institucional, de deslegitimidad de las instituciones, descreimiento de la transición y los pactos continuistas hijos de ella.

Elementos que sitúan al régimen en una situación de debilidad y a los movimientos populares nos colocan ante una ocasión excepcional para lograr un cambio de régimen político y modelo económico.

La crisis ha venido para quedarse, y solo se irá echándola, a pesar de esa comentada debilidad del sistema.

De momento no tenemos capacidad para frenar o echar para atrás medidas… si para pequeñas grandes victorias, como es el movimiento contra los desahucios, recuperar fiestas populares en barrios… Ahora debemos por tanto aprovechar para acumular las fuerzas necesarias para que en un medio plazo estar en condiciones de tener un contra poder y en ciertos contextos un poder popular.

Con el avance de la crisis, la gente ha ido interiorizando y va siendo consiente de ante que nos encontramos, y de que esto va para largo… y esto empuja a buscar lucha y organización, solidaridad. Los sectores populares, que no somos tontos, vamos avanzando. Así por ejemplo, está la extensión y arraigo de consignas como «lo llaman democracia y no lo es» o «no es una crisis, es el sistema», además de en defensa de lo público, contra la monarquía… así como que la lucha es el camino, y dentro de la lucha es notable la legitimidad popular de diferentes formas: okupación de espacios, las acciones del SAT, la combatividad de la lucha minera… también la normalidad generalizada, como un referente colectivo, cuando comenzó el 15-M de que la manera de organizarse y decidir es mediante asambleas, entre todas y todos.

Y si la gente está avanzando así, lo que también es evidente es que es necesario y se está demandando alternativas, un proyecto político que devuelva la soberanía a las gentes del Común, de abajo, articular un movimiento popular en, por y para nuestra tierra.

Son buenos momentos para la lucha.

Frente a nosotros y nosotras, tenemos al bloque dominante, que nos ofrece nacionalismo español, recortes y represión. A todo ello debemos hacer frente. La guerra declarada, una guerra entre las necesidades y la voz de los Pueblos frente a las razones de Estado, contra las mujeres, contra la clase trabajadora y los sectores populares, que no es sino la lucha de clases más descarnada. Está además el avance del fascismo.

La izquierda debe ofrecer un referente, construir un proyecto político feminista, de clase y diametralmente opuesto a las coordenadas del nacionalismo español, un proyecto comprometido con la superación del régimen ilegítimo de 1978, personificado en personajes siniestros como J.Carlos de Borbón.

Sin Ruptura Democrática no hay democracia posible.

LH.- ¿Qué elementos históricos crees que deberíamos tener en cuenta en esta coyuntura para superar experiencias anteriores de luchas fracasadas?

EM.- De todo se debe aprender, de los distintos procesos propios, así como de la actitud del bloque dominante en ellos.

Pero quizás lo que nos sea más útil es sobre todo nuestros propios referentes, más allá de que los diferentes pueblos busquemos un objetivo común, del socialismo, de soberanía… cada pueblo debe llevar su propio camino, atendiendo a sus circunstancias y particularidades. Hay que hacer un análisis concreto de las realidades concretas, como único método para avanzar en la construcción de estrategias y tácticas revolucionarias eficaces. No sirve imponer fórmulas literales de otro tiempos, ni de otros lugares.

Podemos mirar a otro momento en que Madrid se echó masivamente a la calle, con el «no a la guerra», pero que debemos recordar venía también de un proceso en ascenso en relación al caso del «Prestige», del Decretazo del PP, de la actitud fascista de aquellos magníficos: Aznar, Acebes, Zaplana, Arenas… entonces se visibilizó que efectivamente hay un Madrid sociológicamente de izquierdas, como ese Madrid que orgullosamente debemos recordar, hizo historia con su lucha contra el fascismo al grito de no pasaran!

Sin embargo, esa coyuntura, a la izquierda no nos pilló tan bien como ahora, y no teníamos la hegemonía en dicho proceso.

En relación con la actualidad y movimientos como el 15-M está sin duda «La revolución comunera», un movimiento que surge de un malestar social creciente, por un proceso de saqueo, de expolio de lo común para sostener un proyecto imperial, un momento de usurpación de la soberanía, un movimiento donde confluyeron distintos sectores en lucha y que supo pasar de revueltas a revolución, ofreciendo un proyecto integral y organización política, económica, militar. Revolución comunera, de los comunes y por lo común, que lleno Castilla de asambleas y auto organización… que fue la primera revolución moderna y un intento de cambiar el rumbo de nuestra historia, y que cuenta con notables similitudes con el 15-M.

Referente evidente que en distintos momentos de cambio y progresismo en nuestro pueblo siempre se ha retomado, en la I República, en la IIª, dando el color morado a la bandera, en la guerra antifascista, donde también en Madrid había miembros del batallón comunero… y este hilo morado continua en la actualidad, con comuneras y comuneros del siglo XXI.

Otro momento al que hay que prestar gran atención es la transición, que nos permite entender como estamos ahora y también el papel que jugó la autoproclamada izquierda… y, en nuestro caso, ver las fatales consecuencias de la ausencia de una organización o movimiento fuerte que defendiera los intereses del pueblo trabajador castellano.

Y más en general, creo que hay lecciones evidentes como que es imprescindible trabajar sobre todo los puntos en común, buscar la sana unidad, estar al servicio del pueblo, saber emplear todas las formas de lucha…

Y práctica, práctica y compromiso, para un proyecto político acertado y al servicio de los sectores populares de nuestro pueblo. Las y los bolcheviques no triunfaron por sus grandes palabras, de hecho sus consignas eran simples: pan, paz y trabajo… pero sabían lo que tenían que hacer, lo hacían y en el momento en que había que hacerlo.

LH.- ¿Qué papel puede llegar a jugar el 15M en la construcción de la respuesta social a la crisis?

EM.- Quizás más correcto sería decir que papel está jugando ya. La respuesta social ha crecido, fundamentalmente en los barrios. Ha supuesto una ruptura con cierto bloqueo, aislamiento, en la que nos encontrábamos las organizaciones de izquierdas y ante la que hay autocrítica para hacer.

Se ha dado además un avance, una mejora en este tiempo y es increíble ver lo rápido que se va aprendiendo colectivamente.

A pesar de las contradicciones y carencias que tiene (de las que la izquierda organizada preexistente es en algún modo responsable y lo continua siendo en la media que debe aportar) el 15-M ha contribuido a revitalizar o crear asambleas en barrios, a reenganchar a gente, a llenar los espacios de política, a mostrarnos cuantos somos, ha ayudado a ese factor subjetivo de confiar en nuestro pueblo y en nuestras fuerzas.

Pero es necesario sostener también que el 15m no ha nacido en la nada ni de la nada, aunque si nos haya traído flores con gran frescura, y que dan frutos.

Y como decía antes, debemos hacer un análisis concreto de las realidades concretas, y de ese modo debemos analizar el 15-M, lo que supone y aporta para nuestro Pueblo. En el caso de Madrid, y el conjunto de Castilla, nuestro marco, y no desde una lectura estatal unificadora, el 15-M supone sin duda un avance y decimos con orgullo que somos parte de él.

Este otoño va a suponer un nuevo salto en la movilización popular, y existen dos líneas contrapuestas que van a chocar en la práctica en septiembre: aquella línea reformista que plantea (consciente o inconscientemente) que es necesario un cambio de gobierno para poner freno a la deriva neoliberal del actual gobierno, y que va a pugnar por conseguir que toda la rabia existente se canalice hacia el PSOE (tal y como ocurrió con el movimiento No a la Guerra), y aquella línea correcta que plantea que la ofensiva que sufrimos es producto de un plan que pretende cambiar el modelo social, económico y político en el sur de Europa, que el actual gobierno es como el anterior, un títere en manos del capital financiero internacional, y que para poder frenar dicha ofensiva es necesario acumular el mayor número de fuerzas posible para producir una derrota al actual Régimen e impulsar un cambio democrático y republicano de sistema.

Expresión clara de la primera linea son las las movilizaciones del 15S (impulsadas por CCOO y UGT y probablemente apoyadas por sectores del movimiento popular en bloque crítico)

Y la movilización del 25-S puede enmarcarse en la segunda línea, a pesar de las dudas que puedan haber existido, la convocatoria del 25-S se está mostrando ante numerosos sectores populares no encuadrados en ninguna organización como una convocatoria acertada, que genera expectativas e ilusión, y que va a servir de canal para expresar la rabia creciente y plantea en rasgos generales el conflicto que sufrimos de una forma correcta: es necesario cambiar de sistema para frenar la ofensiva que se nos viene encima. Añade además una tabla reivindicativa correcta. Por nuestra parte consideramos que el 15-M debe apoyar esta convocatoria y sobre todo esa linea de actuación.

LH.- ¿Crees que debemos apoyar a los sindicatos y partidos de izquierda mayoritarios en pos de construir un frente amplio contra la crisis o debemos construir la movilización fundamentalmente desde el ámbito extraparlamentario?

EM.- Las métodos de lucha son eso, medios, y ante ellos no vale un «y» o un «o», ni un siempre o un nunca, son herramientas de la mano de los movimientos populares que deben emplearse según el contexto.

Por nuestra parte, apostamos por una flexibilidad táctica y una rigidez estratégica, y en esa flexibilidad tienen cabida diferentes métodos de lucha, diversas alianzas… que habrá que valorar en cada ocasión. Siendo conscientes de que el actual marco legal sólo permite la reproducción de este sistema.

Ahora consideramos que estamos en un momento de aglutinar fuerzas, de seguir avanzando en la construcción de Movimiento Popular, en nuestro caso, avanzar en un movimiento popular comunero, con gente, organización y proyecto político para Castilla, y más en concreto para llevar a cabo un cambio de sistema y no un cambio de gobierno.

Algunos (los sectores oficialistas del PSOE; UGT; CCOO, la IU institucional) están planteando un gobierno de «salvación nacional»… con ellos, por tanto ni estamos, ni estaremos… y como en la Transición estaremos en frente.

Sin embargo habría que plantearse cuales son las fuerzas mayoritarias, porque el discurso estatal hace grietas… ahí esta CIG, como sindicato en Galicia, o LAB, o las fuerzas soberanistas en el País Vasco, que son la coalición política mayoritaria. Por otro lado, también están otros proyectos que participan del proceso electoral y con representación, como el CUT-BAI en Andalucía o como las CUP en los Países Catalanes.

Proyectos, sindicatos, con los que coincidimos en la práctica o desde la solidaridad internacionalista, y con los que seguiremos seguramente coincidiendo en ese trabajo por un cambio de sistema, por una salida favorable para la clase trabajadora, los sectores populares, las mujeres y los pueblos.

Así mismo, el proyecto de Iniciativa Internacionalista-la Solidaridad entre los Pueblos, IISP, que impulsamos, creemos que sigue siendo una propuesta acertada y necesaria, y que hoy, más allá de los cambios que requiera, siendo más amplio y ambicioso, nos brinda una oportunidad que no estamos dispuestos a desaprovechar. En su momento hicimos una valoración positiva de dicha experiencia y sus líneas generales nos siguen pareciendo acertadas.

Pero, a ese proyecto de confluencia desde cada marco nacional, como castellanas y castellanos lo que tenemos que aportar es nuestro propio proyecto como pueblo comunero y la articulación de ese movimiento popular, en el que venimos trabajando de manera prioritaria.

Por él pasa el que tengamos un futuro digno pudiendo hacer frente a la ofensiva patriarcal, capitalista y españolista.

Fuente: http://www.lahaine.org/index.php?p=63756