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Neoliberalismo y soberanía alimentaria

Fuentes: Minga Informativa de Movimientos Sociales

La globalización neoliberal y sus amenazas sobre la soberanía alimentaria, el acceso a la tierra y a los recursos naturales fue uno de los temas que se abordó en la conferencia plenaria del Foro Mundial de Reforma Agraria, llevada a cabo en la mañana del 6 de diciembre.   En este evento participaron los dirigentes […]

La globalización neoliberal y sus amenazas sobre la soberanía alimentaria, el acceso a la tierra y a los recursos naturales fue uno de los temas que se abordó en la conferencia plenaria del Foro Mundial de Reforma Agraria, llevada a cabo en la mañana del 6 de diciembre.

 

En este evento participaron los dirigentes campesinos Francisca Rodríguez (América Latina), Pedro Abendaño (Foro Mundial de Pescadores y Trabajadores de la Pesca), Paúl Nicholson (Europa), Laurence Roudart (Europa), entre otros.

 

La producción agrícola aumentó en los últimos años enormemente. Hay suficientes alimentos para satisfacer las necesidades de la población mundial, sin embargo muchas personas no tienen acceso a los mismos y sufren hambre. Y entre estos últimos están los campesinos sin tierra, que tienen la más baja renta, son los más pobres, están menos

equipados y no tienen acceso a la tecnología, según el planteamiento de Laurence Roudart. La denominada modernización ha creado una gran brecha entre agricultores equipados y no equipados y distintos niveles de productividad. El libre comercio favorece al gran agribusiness y es tremendamente destructivo para los pequeños agricultores. El mercado, en estas condiciones, no puede satisfacer las necesidades humanas puesto que excluye y aniquila a la población campesina, más le interesa la ganancia que producir para la población, agudizando el problema del desempleo mundial.

 

Pedro Abendaño manifestó que las políticas neoliberales afectan tanto a los campesinos que viven de la tierra como a los pequeños pescadores que viven del mar. «A cada hora, el poder del mundo se concentra y se globaliza. Veinte o treinta personas lo tienen en sus garras. Continentes enteros en la miseria junto a altos niveles tecnológicos, posibilidades de vida asombrosa y al mismo tiempo millones de hombres desocupados, sin hogar, sin asistencia médica, sin educación». Las políticas neoliberales impulsadas por el Banco Mundial o la OMC están afectando a las comunidades de pescadores artesanales que abarcan a 100 millones de personas de todos los continentes. El pescado es un alimento vital para la alimentación mundial, pero la concentración de la industria pesquera en unos pocos consorcios, que acaparan el 80% de la producción pesquera del planeta, pone en riesgo la seguridad alimentaria. Una sola empresa, el grupo PESCANOVA de España opera la flota pesquera comercial más grande, fuera de China, extendiendo sus tentáculos a los cinco continentes y desplazando a las industrias nacionales. Para hacer frente al neoliberalismo, es necesario fortalecer las organizaciones y las plataformas comunes y alcanzar una alianza entre el mar y la tierra para abrir caminos de esperaza, propuso Abendaño.

 

Para Francisca Rodríguez, dirigente de Vía Campesina, luego de 25 años de la Conferencia de la FAO sobre la reforma agraria , se ha logrado reabrir el debate sobre la reforma agraria, pero en este lapso mucha agua ha corrido bajo el puente y «dura ha sido la acción del capital», y «hemos sido fuerte y violentamente impactados, pero ni las dictaduras, ni las políticas impuestas internacionalmente desde la OMC, el Banco Mundial, el FMI, ni todos estos años de represión ideológica, ni las muertes a través de guerras de baja o alta intensidad nos lograron acallar».

 

En los últimos 25 años, según Francisca Rodríguez, la población campesina se ha reducido drásticamente y por primera vez en la historia de la humanidad, la población urbana esta siendo mayor que la población rural. «La tierra se ha re-concentrado año a año en antiguas y nuevas manos; junto al latifundio ha ingresado el capital internacional. Las familias campesinas expulsadas de la tierra aumentan minuto a minuto; no me estoy refiriendo aquí solo a los procesos de migración, sino al cierre de las explotaciones familiares en los países industrializados, a la expulsión directa del campo ya sea por los proceso de contra-reforma agraria, por las guerras o por la instalación de las transnacionales en la agricultura y porque la producción de alimentos se ha convertido para las multinacionales en un negocio global», agregó.

 

Por último, el dirigente campesino vasco, Paúl Nicholson, se refirió al modelo agroexportador que se ha venido imponiendo bajo la tutela del Banco Mundial y la OMC en detrimento de la agricultura local y de la cultura campesina. Todo está diseñado para fortalecer ese modelo: la construcción de infraestructura, de embalses y autopistas, la liberalización del comercio, la apropiación del conocimiento y de la información, la desregularización de los derechos sociales de los trabajadores hasta reducirlos a la mínima expresión. Este modelo se instaura por medio de la violencia que se expresa en asesinatos de campesinos en América Latina y en suicidios de hombres y mujeres del campo en Asia, especialmente en el sur de la India. Frente a todo ello, urge fortalecer la lucha contra la impunidad e impulsar todas las formas de resistencia y de desobediencia civil. «Los cambios solo vendrán a través de la movilización social», sentenció Nicholson.