Recomiendo:
1

No es solo Melilla: al menos 4.404 personas murieron el año pasado intentando llegar a España

Fuentes: Ctxt

Las políticas migratorias desplazaron a los migrantes hacia la ruta atlántica, y la cifra de muertos aumentó un 103% respecto a 2020

Lo sucedido en la valla de Melilla el pasado 25 de junio fue una demostración más de las necropolíticas de “disuasión” implementadas en las rutas del Mediterráneo occidental por Europa y Marruecos. Una estrategia política que  ha hecho cambiar los flujos migratorios hacia el Atlántico, con las Islas Canarias como principal destino, y cuyo resultado más dramático ha sido que el año pasado se incrementaron en un 102,95% el número de muertos con respecto a 2020. En total, al menos 4.016 personas no consiguieron llegar a tierra durante 2021, según la base de datos de la ONG Caminando Fronteras. 

En su último informe, Monitoreo del Derecho a la Vida en la Frontera Occidental Euroafricana, la ONG dirigida por Helena Maleno señala esta ruta como la más peligrosa del mundo. Un viaje por el océano en el que las personas migrantes ya no solo se tienen que preocupar por las condiciones del mar, la meteorología y el control geográfico para no perderse durante la navegación, sino también por la piratería y las mafias de la costa de Mauritania. 

La investigación tiene como objetivo visibilizar y cuantificar a las víctimas de las políticas migratorias en la Frontera Occidental Euroafricana. Un proceso complejo porque la mayor parte de las personas viajan por cauces irregulares y atraviesan Estados que les niegan sus derechos e incluso su existencia. A esto hay que sumar que la mayoría de las muertes se producen en el mar, donde los cadáveres desaparecen. 

Durante los primeros meses de 2021, el número de personas muertas se disparó en el Atlántico por el uso de endebles embarcaciones neumáticas normalmente usadas en las rutas del Mediterráneo. La situación se recrudeció aún más a partir de abril. La crisis diplomática entre España y Marruecos coincidió con el primer gran pico de mortalidad, con 422 víctimas, y marcó el inicio de un negro trimestre en el que, entre finales de mayo y principios de junio, al menos 481 personas perdieron la vida en el mar. En tres meses murieron 1.305 seres humanos. Agosto fue el mes en el que se alcanzaron las peores cifras: 657 personas muertas, en 21 naufragios registrados. A pesar de que a partir de septiembre las cifras fueron en descenso, las víctimas se mantuvieron en un margen de entre 304 y 443 personas al mes.

Según el informe, el perfil mayoritario de las víctimas es de hombres jóvenes de entre 14 y 18 años, procedentes de Mali, Senegal, Gambia, Guinea Conakry y Costa de Marfil, que abandonan sus países de origen por la guerra, situaciones de pobreza extrema o políticas extractivistas de empresas europeas. 

También hay mujeres, aunque menos, y en su mayoría acompañadas por sus hijos. Durante los meses de mayo y junio perdieron la vida al menos 276 mujeres y niños, procedentes de África subsahariana, única zona donde casi la mitad de las víctimas (48,56%) fueron mujeres. En estos casos, a los motivos de expulsión se les suma la violencia machista. Si tenemos en cuenta los datos de todas las rutas a lo largo del año perdieron la vida en el mar 628 mujeres y 205 niños y niñas.

La dramática situación de 2021 ha dejado un total de 4.404 muertos en el mar entre las rutas de Canarias, el Estrecho entre España y Marruecos, Alborán y Argelia. Hablamos de 170 embarcaciones que naufragaron, de las que al menos 83 desaparecieron con todas las personas a bordo. Lo que terminó en una media de 12 muertos diarios, de los que el 94,8% desaparecieron en el mar. 

A estas cifras es necesario sumar las casi 20.000 personas que murieron en el mar tratando de alcanzar Europa de 2014 a 2020, según la Organización Internacional para los Migrantes

Fuente: https://ctxt.es/es/20220601/Firmas/40108/observatorio-migrantes-ruta-atlantico-mediterraneo-muertos.htm