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Reseña de "La mano invisible" de Isaac Rosa

Novela de la deshumanización laboral

Fuentes: Rebelión

No pierda el tiempo con libros elaborados desde la pasividad respecto al mundo que usted vive, no pierda el dinero en una herramienta que le educa en la ignorancia de las soluciones a sus problemas, no pierda tiempo ni el dinero, el poco de uno y otro que le dejan. Lo que se viene encima […]

No pierda el tiempo con libros elaborados desde la pasividad respecto al mundo que usted vive, no pierda el dinero en una herramienta que le educa en la ignorancia de las soluciones a sus problemas, no pierda tiempo ni el dinero, el poco de uno y otro que le dejan. Lo que se viene encima ocupa mucho espacio en su vida como para dejar que los libros nos los escriba el enemigo declarado. ¿Para quién cree usted que escribe Isaac Rosa su novela «La mano invisible»? Isaac Rosa, un escritor que en cada una de sus obras nos abre perspectivas sobre nuestras propias vidas ( «La mala memoria», «El vano ayer», «El país del miedo»,…) se compromete con su tiempo, interviene con su escritura en las contradicciones fundamentales del sistema, que en este caso, en el de «La mano invisible», es el modelo productivo. ¿Para quién ha escrito esta novela? ¿Para albañiles? ¿Para quienes trabajan en una cadena de montaje? ¿Para telefonistas? ¿Para… ? Debería leerla; mientras lee no trabaja deshumanizadamente.

Para meternos derechos en el tema, a las puertas de la novela leemos un párrafo de la «Carta a Albertine Thévenom» de Simone Weil, aquella intelectual que quiso conocer la vida de la clase obrera y fue atrabajar en las fábricas: «Y no creas que esto me ha suscitado impulsos de rebelión. No, sino todo lo contrario, la cosa que más lejos estaba de imaginar: la docilidad. Una docilidad de bestia de tiro resignada. Me parecía que había nacido para esperar para recibir y ejecutar órdenes; que toda la vida no había hecho más que esto que nunca haría nada más.»

Un grupo de obreras y obreros, cada cual en su trabajo, conforme pasa el tiempo trabajan cada vez más y más aceleradamente, y lo hacen exponiéndose ante un público sentado, elmercado laboral,el trabajo y los trabajadores, ante sus ojos: albañil, trabajadora de cadena, prensista, conservera carnicero, mecánico, telefonista, limpiadora, camarero,… ¿Qué tienen en común?: ladrilo-cemento, ladrillo-cemento, redonda-cuadrada, redonda-cuadrada, llenado-vaciado, llenado-vaciado, grifo, cámara,cepillo, cuchillo, guantes, cordero, cerdo, vaca, pollo, gancho, patas, ternera, cortes, sin cuero, golpe con cuchillo, sin cabeza, golpe con cuchillo sin pezuñas, golpe con cuchillo, sin vísceras, carne, vértebras, músculos, tendones arterias golpe corazón, golpe, cerebro, para anularlo, para vaciarlo, para introducir ahí miedo y cansancio. La deshumanización se asemeja tanto en todos los casos que lo que hace el matarife lo sintetiza y le da relieve: son animales despedazados, sin capacidad de reacción, arrastrados, torturados, aterrorizados por el momento que son sus vidas bajo la mano invisible, todos son encerrados hasta quedar exhaustos, hasta que dejan allí todo lo que se puede aprovechar de ellos.

El ritmo de la novela es consonante con lo que se lee-trabaja, una vez en ella sentimos los efectos emocionales, y desde la razón podemos juzgar. «… en una casa quien te paga por horas quiere que esas horas estén llenas de trabajo, que friegues todo lo que se pueda en dos o tres horas, y siempre hay mucho que limpiar pues quien no se hace cargo de su propia suciedad tiende pronto al descuido, cuando no tienes que recoger tú mismo tus pelos del lavabo, tu pringue de la cocina tu ropa arrugada en la silla prestas menos atención , te importa menos ensuciar, y luego llega a tu cuarto de baño quien ese mismo día ha fregado ya cinco cuartos de baño diferentes con sus cinco váteres con gotas de orina seca,…». Cuando se batalla por sobrevivir en el medio capitalista, cuando la degradación toca fondo y no se responde o no se puede responder, solo queda la miseria de dinero que a ninguno permite escapar, y los trabajadores de la novela no hacen otra cosa que trabajar y trabajar, esa es su compensación, como la limpiadora deben arrodillarse y meter las manos en el váter cada día. Mercado laboral, mercado de animales humanos, la deshumanización como la norma principal de la vida, para que se aprenda: todo por el dinero, la cultura del esfuerzo inhumano. Isaac Rosa eleva a quien lee para que mirando desde lo alto el panorama vea los peligros constantes: ¿descubre la clase obrera que el dinero es lo esencial para su liberación?.

La novela expone el trabajo como un espectáculo al que asiste gente como «turistas del trabajo», a su vez entre los trabajadores las protestas parecen desligadas de las que serían propias del conjunto que forman, y a su vez de las de los espectadores, ¿pasa eso mismo hoy?: la división, el fraccionamiento, se paga, es un lujo. Cada trabajadora, cada trabajador, es un contenedor de plusvalía, y una vez vaciado el capitalista oculto se deshace de él. La novela «La mano invisible» es un artefacto construido de forma que no se reconoce desde la lectura burguesa, y eso es bueno para hacer ver que la elaboración literaria desde una conciencia atenta a la clase trabajadora no debe ahorrar esfuerzo en hacer que nos quitemos la forma de lectura impuesta, no debe ahorrar esfuerzo en señalar al enemigo que nos aleja de nuestros intereses para colocarnos los suyos bien dentro, no debe ahorrar esfuerzo en dejar claro que esa manera de ver el mundo que conforma a quien lee con las injusticias, nos hace esclavos.

Título: La mano invisible. Autor: Isaac Rosa. Editorial: Seix Barral.