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OEA: Entrega a domicilio

Fuentes: La Jornada

De 1948 a la fecha, la Organización de Estados Americanos (OEA) estuvo administrada por 7 secretarios generales. A continuación, su historial: ALBERTO LLERAS CAMARGO (colombiano, 1948-54). Designado a inicios de la guerra civil en Colombia (cuando Dean Acheson era secretario de estado del presidente Harry S. Truman), reconoció el golpe militar de Alfredo Stroessner en […]

De 1948 a la fecha, la Organización de Estados Americanos (OEA) estuvo administrada por 7 secretarios generales. A continuación, su historial:

ALBERTO LLERAS CAMARGO (colombiano, 1948-54). Designado a inicios de la guerra civil en Colombia (cuando Dean Acheson era secretario de estado del presidente Harry S. Truman), reconoció el golpe militar de Alfredo Stroessner en Paraguay (1954).

CARLOS DAVILA (chileno, 1954-55); ídem, John Foster Dulles (presidencia de Dwight Eisenhower). La OEA convalida la renuncia forzada de Jacobo Arbenz, presidente de Guatemala, la invasión de mercenarios de la CIA al país centroamericano (1954) y, un año después, el golpe contra Juan D. Perón, presidente de Argentina.

JOSE A. MORA (uruguayo, 1956-68). Fue quien más duró en el cargo y respondió a tres secretarios de Estado: Foster Dulles, Christian A. Herter (Eisenhower) y Dean Rusk (presidencias de John F. Kennedy y Lyndon B. Jonson).

Durante su gestión, Washington entró «a saco» en el continente: golpe militar en El Salvador, invasión militar de la CIA a Playa Girón (1961) y firma de la Carta de Punta del Este, mediante la cual Cuba fue «separada» de la OEA; puesta en marcha la «Alianza para el Progreso» y de la USAID, instrumentos de la política exterior estadunidense (1962).

Francois Duvalier se proclama «presidente vitalicio» de Haití (1959). En 1963, caída de los presidentes Manuel Idígoras Fuentes (Guatemala) Carlos Julio Arosemena (Ecuador), Juan Bosch (República Dominicana) y Joao Goulart (Brasil, 1964). Invasión militar a República Dominicana (1965), golpes militares en Argentina (1962-66-69-71) y ratificación de Puerto Rico como «estado libre asociado». (1967).

GALO PLAZA (ecuatoriano, 1968-75), ídem anterior, William Rogers-Henry Kissinger (Richard Nixon). Caída del general boliviano Juan José Torres (1971); golpe en Uruguay; caída y asesinato del presidente de Chile, Salvador Allende (1973).

ALEJANDRO ORFILA (argentino, 1975-84), ídem anterior, Kissinger (Gerald Ford); ídem, Cyrus Vance-Edmund Muskie (James Carter); ídem, Alexander Haig-George P.Schultz (Ronald Reagan). Golpe en Argentina (1976); golpe en Guatemala (1982); invasión británica a las islas Malvinas: la OEA se niega a aplicar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR); invasión a Granada (1983); activa intervención del Pentágono en Nicaragua, Honduras y El Salvador.

JOAO BAENA SOARES (brasileño, 1984-94), ídem anterior, James Baker III (George Bush), Madeleine Albright (William Clinton). Creación de una comisión especial de lucha contra el narcotráfico, prioridad del imperio (1986); invasión a Panamá (1989) y Haití (1994).

CESAR GAVIRIA (colombiano, 1994-2004), ídem anterior, Albright (Clinton); Colin Powell (George W.Bush). Apoyo a la creación del ALCA (1995) y la «Carta Democrática» (2001). La OEA recrudece la ofensiva contra Venezuela y aboga por un «plan antiterrorista para la región» (33ª- Asamblea General, Chile, 2003).

Pero Washington quita respaldo a la «Carta» y la OEA se sumerge en un galimatías jurídico a causa de la invasión a Haití (2004).

La semana pasada, en Quito, la 34ª Asamblea eligió nuevo secretario general: Miguel Angel Rodríguez, ex presidente de Costa Rica (1998-2002) y de la Organización Demócrata Cristiana de América (OCDA). La Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA), de la que Rodríguez es vocero destacado, aplaudió a rabiar.

Rodríguez promete seguir el camino de Gaviria, a saber: abogar por la «democracia en Cuba y Venezuela» (sic), impulsar el Plan Colombia para cercar al gobierno de Hugo Chávez; imponer el ALCA y el Plan Puebla-Panamá; apoyar el TLC firmado con Chile para torpedear el MERCOSUR; presionar a Brasil, Argentina y Paraguay a fin de impedir el ingreso de Caracas a este bloque; desacreditar a los movimientos sociales de Bolivia, Perú y Ecuador; y alinearse con el imperio en el entendido de que la «Triple Frontera» (Paraguay-Brasil-Argentina), sería nido de «terroristas islámicos».

Brazo jurídico-político del Departamento de Estado, la OEA ha estado, desde su fundación, al servicio de la Casa Blanca. Lo curioso es que su Carta constitutiva consagra el principio de «no intervención» (artículo 15 fundacional y artículo 18 de la actual Carta de 1970).

Sin embargo, el artículo 5-d señala que sus ideales se rigen por la «democracia representativa», precepto que condiciona a los Estados miembros a contemplar otro sistema, aún cuando así lo deciden libremente sus pueblos y gobiernos.

Tardíamente, la OEA descubrió en Quito las bondades de la democracia «participativa». De modo que varios organismos de la «sociedad civil» pagados por la CIA, quedaron a cargo de pensar el asunto.

Por cierto, ningún funcionario recordó que en 1948, los encargados de crear la OEA, tuvieron que refugiarse en las penumbras de un garage privado de la capital colombiana, debido a la insurrección popular que la historia conoce con el nombre de «bogotazo». Así nació el «sistema interamericano».

 

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