Recomiendo:
0

Oslo, 20 años del acuerdo que avivó la ocupación de Palestina

Fuentes: Gara

Los acuerdos de Oslo sellados hace veinte años por un apretón de manos entre el primer ministro israelí, Isaac Rabin, y el presidente de la OLP, Yasser Arafat, abrieron una etapa de frustración para los palestinos en la que, lejos de avanzar hacia un Estado propio, han visto cómo Israel ha acelerado la extensión de […]

Los acuerdos de Oslo sellados hace veinte años por un apretón de manos entre el primer ministro israelí, Isaac Rabin, y el presidente de la OLP, Yasser Arafat, abrieron una etapa de frustración para los palestinos en la que, lejos de avanzar hacia un Estado propio, han visto cómo Israel ha acelerado la extensión de las colonias y el régimen de apartheid. Palestinos e israelíes hacen valoraciones muy distintas de los acuerdos.

El apretón de manos que hace veinte años protagonizaron Isaac Rabin y Yasser Arafat en el césped de la Casa Blanca sellando los llamados acuerdos de Oslo, supuso el inicio de dos décadas de frustración para los palestinos, que siguen esperando su Estado y viendo cómo Israel avanza en la ocupación de sus territorio.

El proceso iniciado por la Declaración de principios el 13 de setiembre de 1993, en presencia del primer ministro israelí y el líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), hoy ambos fallecidos, no solo no avanzó sino que sirvió para que Israel continuara con su política de ocupación y agudizara el apartheid al que somete a la población palestina.

El proceso debía concluir antes del fin de la década, tras pasar por varias etapas, comenzando por la autonomía de Gaza y Jericó en 1994, bajo la responsabilidad de la recién nacida Autoridad Palestina (ANP).

En estas dos décadas, el marco creado por Oslo ha sido el escenario en el que las fuerzas israelíes han matado a más de 7.000 palestinos, han destruido más de 12.000 viviendas y han aumentado en más de 250.000 los colonos en tierras palestinas, mientras sigue creciendo el muro que segrega a la población palestina.

Hoy, según la ONU, más de medio millón de israelíes vive en enclaves en Cisjordania y Jerusalén Este relegando a la población palestina a poco más que bantustanes.

A ello habría que añadir el bloqueo y los bombardeos de de la Franja de Gaza, y la continuación de las detenciones, agresiones, check points, apropiación de tierras… Actualmente, más de dos tercios de los israelíes y de los palestinos (68% y 69%, respectivamente) consideran escasas o nulas las oportunidades de creación en los próximos cinco años de un Estado palestino al lado de Israel como se recogía en los acuerdos, según un sondeo realizado en junio. «El hecho de que veinte años después de los acuerdos de Oslo nos encontremos ante un andamiaje en lugar de una estructura acabada es decepcionante», señala el exministro israelí Yossi Beilin, uno de los arquitectos de los acuerdos, que advierte contra el riesgo de un desmantelamiento de la Autoridad Palestina si «en los próximos meses todas las tentativas para lograr una solución fracasan».

La Autoridad Palestina

Y es que la creación de la ANP supuso para Israel contar con un socio valioso con el que suavizar la resistencia palestina. Beilin extrae consecuencias positivas en ese sentido. «El reconocimiento mutuo entre Israel y la OLP permanece intacto. Hoy, Israel y los palestinos coordinan sus actuaciones en todos los campos, particularmente en el de la seguridad, es el mayor cambio aportado por los acuerdos de Oslo», señala en un artículo en el diario «Haaretz».

Igualmente, supuso la creación de un marco negociador que se mantiene y sigue siendo la base de las actuales conversaciones.

No es de extrañar que el presidente israelí, Shimon Peres, que recibió el Nobel de la Paz en 1994 junto a Rabin y Arafat, sostenga que «Oslo fue la decisión correcta, sin ello estaríamos en una situación terrible. Sin Oslo habría un único campo árabe, un campo enemigo». A su juicio, sin Oslo «no habría Abu Mazen (Mahmud Abbas, presidente de la ANP), no habría con quién sentarse. En cambio tenemos a Abu Mazen, que dice que no desea regresar a Safed o Yafo (ciudades de las que Israel expulsó a casi toda su población en 1948), que dice que está a favor de la paz, a favor de un Estado judío».

Los palestinos, en cambio, constatan un escenario mucho más oscuro. «Hemos obtenido el regreso de la dirección palestina a los territorios palestinos y la creación de instituciones y de un sistema administrativo», resume Hanane Ashraoui, miembro del Comité Ejecutivo de la OLP. «Pero hemos perdido mucho en términos de tierra, de recursos y de capacidades, e Israel nos ha impuesto una infraestructura y nos ha separado en enclaves aislados por las colonias», denuncia. Hassan Abdou, politólogo de Gaza, recuerda que «Oslo era un acuerdo provisional, la Autoridad Palestina se consideraba una etapa transitoria hacia un Estado. Pero la ocupación ha acabado con eso».

Vuelta a la negociación

El analista Hani al-Masri, de Cisjordania, es aún más duro. «Veinte años después de los acuerdos de Oslo, está claro que las negociaciones no han aportado nada, la ocupación se profundiza, las colonias se extienden. Y lo peor es que la parte palestina ha vuelto a las negociaciones sobre la misma forma y el mismo método», lamenta, en referencia a las conversaciones que se han retomado bajo los auspicios de EEUU. El negociador palestino Nabil Shaath pide un cambio radical de método, aunque opina que «el problema fundamental de Oslo es que no fue aplicado, o solo se aplicó de forma selectiva». Frente a un «desequilibrio de fuerzas que convierte los acuerdos en inaplicables», exige «una implicación internacional con un compromiso para vigilar el respeto de los acuerdos y tomar medidas en caso de violación por una de las partes, es decir, un arbitraje vinculante». Además, no quiere oír hablar de acuerdos por etapas del tipo Oslo. «Nada debe dejarse al futuro, hemos aprendido la lección», afirma Saath.

Pero el esquema se repite. Israelíes y la ANP retomaron el diálogo bajo la presión de Washington a finales de julio y desde entonces han celebrado varias rondas de contactos con el fin de lograr un acuerdo en el plazo de nueve meses.

A la vez que no se producen avances, en los últimos días Israel ha emitido nuevas órdenes de demolición de propiedades palestinas en Jerusalén Este, sus fuerzas de seguridad han llevado a cabo más arrestos de palestinos y colonos judíos han redoblado sus ataques.

Una sangría económica en las dos últimas décadas

La ONG Oxfam estima que la vida de millones de palestinos es peor hoy que hace dos décadas. Las restricciones y operaciones militares israelíes en el curso de los últimos veinte años «han hecho perder cientos de millones de dólares a la economía palestina», afirma. Mientras el PIB de Israel se ha disparado, el de los palestinos se ha estancado. «Desde 1993, el PIB israelí per cápita ha aumentado de unos 13.000 dólares a los actuales 32.000 (de unos 10.400 euros 24.000). Al mismo tiempo, el PIB per capita en Cisjordania ha pasado de unos 2.000 dólares cuando se firmaron los acuerdos de Oslo a 2.093 hoy (algo más de 1.500 euros) y el de Gaza ha bajado de 1.230 dólares a 1.074 (de unos 920 a 800 euros). «Mientras negocian la paz, las acciones sobre el terreno hacen la vida de los palestinos más difícil y amenazan las oportunidades de una solución. Aunque un proceso de paz implica concesiones de las dos partes, son los civiles palestinos quienes han pagado un precio muy alto», denuncia Nishant Pandey, director de Oxfam para los Territorios Palestinos e Israel.

Por su parte, El FMI prevé una mejora de la economía palestina pero advierte de que las finanzas de la Autoridad Palestina (ANP) no son viables. En un informe publicado ayer ante la próxima reunión de países donantes el 23 de setiembre, el FMI evalúa en unos 300 millones de dólares (225 millones de euros) el déficit previsto de la Autoridad Palestina hasta fin de año. Prevé que el crecimiento palestino siga disminuyendo en 2013 y advierte de que «las finanzas de la Autoridad Palestina no son viables a medio plazo si continúa el modelo actual de financiación de los importantes déficits por flujos imprevisibles de ayuda». Por ello, pide a Israel que la entrega de los impuestos que recauda en nombre de los palestinos «sea automática y no discrecional» para que la ANP pueda realizar reformas fiscales y los donantes asuman compromisos plurianuales.

Fuente: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130914/422406/es/Oslo-20-anos-acuerdo-que-avivo-ocupacion-Palestina/