Hace unos días presencié con detenimiento una manifestación conmemorativa del genocidio palestino a pie del monumento de Churchill, en el Parliament Square Garden de la ciudad de Londres. Como insignia principal había un tipo de altar con máscaras silenciadas, peluches, ropa maltratada, dibujos, frases, flores, velas y una imagen que describía la pirámide del odio, la cual iniciaba con actitudes o micro agresiones propias de una estructura social racista, hasta llegar al genocidio, una deliberación sistemática por aniquilar a un grupo de otra cultura.
Mirando hacia el Big Ben y a la Abadía de Westwinster, rodeados por “the Met” (policías metropolitanos), sosteniendo pancartas en contra de la “Junta de Paz” del presidente Trump -“board of war criminals to white wash a genocide” (junta de criminales para encubrir un genocidio)- y con un creciente frío invernal, varios manifestantes, en su mayoría adultos mayores, comenzaron a cantar sóllozos pero unánimes a las víctimas palestinas, terminando con un discurso crítico que se oponía a una paz disfrazada de exterminio y despojo. En suma, el genocidio israelí apoyado por Estados Unidos dejó las venas abiertas de un territorio colonizado a la vista de todos.
Lo que sucede en la Franja de Gaza no es una nueva fórmula. Hace unos siglos, el llamado settler colonialism (colonialismo poblacional), conocido como un proceso estructural de aniquilación de pueblos originarios, fue implementado por EUA entre los siglos XVII y XIX para su expansión nacional. Lo anterior, por medio del uso de la fuerza armada y la violencia sistemática ejercida a decenas de pueblos indígenas como a los Cherokee y los Choctaw en el Sudeste, los Pequot (prácticamente exterminados) y los Massachussett en el Noreste, los Dakota y los Cheyenne en las Grandes Llanuras, o los Yuqui, los Hopi, los Apaches y los Yaquis en el Sur.
Pero no solo la intervención armada fue la que orquestó este despojo, sino también la institucionalización del racismo que generó condiciones legales de expulsión y de extractivismo de grandes extensiones de tierra como lo fuera la Indian Removal Act (1830) y la Dawes Act (1887); el primero, desplazó forzadamente a miles de pobladores originarios a marchar un éxodo fuera de sus tierras en medio del hambre y la enfermedad, mientras que el segundo, parcelizara el territorio colectivo en establecimientos de colonos y factorías agroindustriales que explorarán los recursos naturales sin ningún detenimiento.
A esta peregrinación se le conoció como el “Trail of Trears” o el “Sendero de Lágrimas”, una peregrinación de muerte contada por un colonialismo genocida que vino a refundar gran parte del territorio “limpiado” para la transformación del territorio y el desarrollo económico moderno, lo cual implicó la expansión de la infraestructura del transporte y la urbanización, así como la comercialización de tierras y proyectos inmobiliarios que formarían el rostro de grandes ciudades norteamericanas actuales como Boston o Los Ángeles.
El despojo al pueblo palestino no es menor, pues como explicara el historiador Rashid Khalidi (2020), Palestina lleva un proceso de más de un siglo en un proyecto colonizador que busca ocupar su territorio bajo una narrativa religiosa y prodigiosa como lo hiciera el destino manifiesto de EUA. Esto ha dejado en un camino de lágrimas a un grupo étnico que continua luchando por sobrevivir en medio del hambre, la enfermedad, las armas, el bloqueo a la ayuda humanitaria y por supuesto, el genocidio.
A diferencia del colonialismo agrario del siglo XVIII en América del Norte, el colonialismo del siglo XXI -pos pandemia-, nos ofrece otros instrumentos de operación extractivista más diversificados y especializados. En primer lugar se encuentra el confiscamiento de tierras para la implementación de un modelo intensivo de desarrollo en la Franja de Gaza que transforme el espacio, en un sistema de reconstrucción masiva de infraestructura de lujo; el impulso de polos turísticos de alto nivel; la mega conexión modal y logística con epicentro en Rafah para conectar un corredor regional Egipto-Gaza-Israel (frontera extractiva); la desmilitarización y desmantelamiento del Estado Palestino por una autoridad reformada y dirigida desde las arterias de Tel Aviv, la “ciudad blanca” (Haddad & Mansour, 2026; Novikova, 2026; Tibon-Czopp, 2026); y por último, de forma novedosa, la cooperación internacional de una comunidad de negocios que a nombre de la “Paz” redirige el multilateralismo hacia un juego de cartas de corporaciones extractivistas que asumen la tarea de decidir el futuro de un pueblo que es odiado por el capitalismo árabe, judío e internacional.
La Junta de Paz, comienza a dibujarse como un nuevo instrumento multilateral de control imperialista que en la teoría se presenta con el rostro de una gestión técnica del territorio, pero que en la práctica, expone una relación necropolítica colonial que busca instalar el desarrollo de la Franja de Gaza, sobre un pueblo en exterminio que está al borde del precipicio, en los lados más oscuros de la colonialidad que se ha visto en las últimas décadas, la tierra de lágrimas del nuevo siglo.
Eder J. Noda Ramírez es doctor en ciencias sociales por la Universidad Iberoamericana, investigador visitante en el Centro de Investigaciones Regionales Dr. Hideyo Noguchi-Unidad Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Yucatán y miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel I.
Referencias
Haddad, M., & Mansour, M. (2026, 27 de enero). Map shows what would happen to Gaza under the US ‘master plan’. Al Jazeera. Recuperado de https://www.aljazeera.com/news/2026/1/27/map-shows-what-would-happen-to-gaza-under-the-us-master-plan
Khalidi, R. (2020). The hundred years’ war on Palestine: A history of settler colonialism and resistance, 1917–2017. Metropolitan Books.
Novikova, G. (2026, 13 de enero). US foreign policy as a patchwork: Trump’s approach to peace. European Security & Defence. Recuperado de https://euro-sd.com/2026/01/articles/policy/48434/us-foreign-policy-as-a-patchwork-trumps-approach-to-peace/ Tibon-Czopp, S. (2026, 23 de enero). At Davos, Trump revives ‘Middle East Riviera’ fantasies in Gaza. Le Monde. Recuperado de https://www.lemonde.fr/en/international/article/2026/01/23/at-davos-trump-revives-middle-east-riviera-fantasies-in-gaza_6749726_4.html
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