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De la era de la catástrofe a la era de la esperanza

¿Por qué una Palestina libre es importante para el mundo?

Fuentes: Voces del Mundo

Este artículo está escrito con motivo del Día Internacional de Conmemoración del Holocausto. Mis padres, judíos alemanes, perdieron a miembros de sus familias en ese terrible capítulo del genocidio nazi. Desde esa perspectiva, consideré la iniciativa de Tony Blair de instaurar esta fecha como una estrategia astuta y deshonesta para respaldar la manipulación sionista de la conmemoración del Holocausto.

Curiosamente, en Israel hay muy pocas referencias a este día, salvo la de reiterar la afirmación de que oponerse al genocidio palestino constituye una nueva forma de antisemitismo.

Israel prefiere un día de conmemoración que controle exclusivamente, que transmita el doble mensaje de que el sionismo es la única garantía contra otro Holocausto, y que los palestinos y sus aliados son los nuevos nazis que amenazan la civilización occidental. Además, Israel se niega a universalizar el Holocausto, alegando que no puede compararse con los genocidios que lo precedieron ni con los que lo siguieron.

Hoy en día, sin embargo, los judíos antisionistas de todo el mundo ofrecen una conmemoración judía alternativa del Holocausto. Recuerdan todos los genocidios y señalan con audacia un contexto mucho más amplio en el que deberían discutirse las matanzas contra cualquier grupo en la historia moderna. Insisten en que todos los genocidios deben analizarse como igualmente cruciales para comprender mejor las catástrofes provocadas por el hombre que asolaron el mundo, irónicamente, en la era de la Ilustración, la modernización y el progreso, la era en la que aún vivimos.

Memoria del Holocausto, el sionismo y la era de las catástrofes

La reciente violencia de Occidente y sus aliados, que se extiende ahora desde los campos de exterminio de Gaza hasta las amenazas estadounidenses contra Venezuela y Cuba, evoca el libro fundamental de Eric HobsbawmThe Age of Extremes: The Short Twentieth Century, 1914-1991” [La era de los extremos: el corto siglo XX].

Este libro comienza con la era de la catástrofe (1914-1945) y termina con una visión muy pesimista de la capacidad del mundo para superar los terribles años de catástrofe provocados por Occidente y que azotaron principalmente a Occidente.

Hobsbawm concluyó su libro con la siguiente advertencia: “Si la humanidad ha de tener un futuro reconocible, no puede ser prolongando el pasado ni el presente. Si intentamos construir el tercer milenio sobre esa base, fracasaremos. Y el precio del fracaso, es decir, la alternativa a una sociedad transformada, es la oscuridad (585)”.

De hecho, si la era de la catástrofe resurge globalmente o en Palestina, el pesimismo de Hobsbawm se confirmará, y “el precio del fracaso”, como él lo llama, lo pagarán los palestinos.

Sólo en una breve referencia Hobsbawm incluye el sionismo como uno de los fenómenos extremos de esa época. El peor fenómeno de esa época fue el nazismo. Activistas judíos como el difunto John Rose prestaron atención al hecho de que el sionismo nació en una época de extremos, al igual que el nazismo.

Rose escribió: “El sionismo no es lo mismo que el nazismo. No tuvo una intención exterminadora en su núcleo, aunque, como veremos, el sionismo ha sido y es capaz de estallidos genocidas. Pero el sionismo tiene sus raíces en las tradiciones del imperialismo europeo. Esa sola verdad basta para servir de advertencia urgente sobre las implicaciones de las despiadadas ambiciones coloniales del sionismo en Palestina”.

Considerar el sionismo como un producto de la era de la catástrofe muestra que el sionismo, en lugar de ser una panacea para esa época, es más bien un producto de ella, un producto que hizo que el corto siglo XX fuera tan violento.

Pero es mucho más que eso. El sionismo exportó la era de la catástrofe a Palestina, y alteró una trayectoria muy diferente que se desarrollaba allí al mismo tiempo. Cuando la catástrofe terminó en Europa, comenzó a desarrollarse en Palestina.

Palestina: una catástrofe importada

Hasta la Nakba de 1948 la sociedad palestina disfrutó de una época de esperanza y prosperidad. Una nueva élite profesional surgió en las ciudades de Palestina y equilibró la influencia de las figuras árabes-otomanas. En las zonas rurales, a pesar de la hostil política colonial británica, surgieron nuevas escuelas, construidas y financiadas por los propios aldeanos, mientras que las viejas disputas se resolvieron tras los turbulentos años de la revuelta de 1936.

A pesar de la prohibición británica de establecer una universidad palestina (aunque permitió a la comunidad sionista abrir dos universidades), los jóvenes palestinos con estudios pudieron continuar sus carreras académicas en Beirut, El Cairo y otros lugares. Para ellos, la esperanza era que superarían la era de las catástrofes occidentales, pero entonces llegó la Nakba, una catástrofe nacida de la ideología y la praxis de esa era de las catástrofes occidentales.

La interrupción de este avance positivo se aprecia mejor a través de las catástrofes demográficas. Una sociedad local, mayoritariamente pastoral y rural, tuvo que soportar la afluencia de refugiados sin ninguna ayuda institucional ni infraestructura adecuada.

Pequeños pueblos de toda la Palestina histórica tuvieron que absorber, en pocos meses, a refugiados en cantidades que duplicaron y, en algunos casos, triplicaron su población original. Sin la infraestructura adecuada, una sociedad arraigada durante siglos en su tierra natal se vio inundada, en un momento de limpieza étnica, por una afluencia de refugiados. Gaza occidental y Gaza norte viven ahora esta situación en una coyuntura mucho peor que la de 1948, si es que esto es posible.

Imaginen cómo, en pocos días de 1948, los 80.000 residentes de la Franja de Gaza tuvieron que absorber y atender a 200.000 refugiados, sin ayuda gubernamental ni institucional, y cómo los 400.000 habitantes de Cisjordania recibieron, en pocos meses, a otros 300.000 refugiados, mientras aún reinaba el caos y no existía un gobierno real. Israel despojó a todos estos refugiados de todas sus posesiones y llegaron a estas dos zonas sin nada. Fue entonces cuando la era de la catástrofe llegó a las costas de Palestina, importada por el movimiento sionista. Los palestinos tardaron en comprender lo que Europa había exportado a su patria. No habían cerrado sus hogares a los primeros sionistas pobres que llegaron en 1882, ni habían luchado contra los británicos cuando ocuparon Palestina.

Palestina y la posibilidad de una era de esperanza

En todas sus negociaciones, primero con los británicos y luego con la comunidad internacional, los líderes palestinos exigieron los dos principios destinados a ayudar al mundo a salir de la era de la catástrofe: democracia y autodeterminación. Ambos les fueron negados a los palestinos, primero por los británicos y, posteriormente, por las políticas prosionistas de la ONU.

Mucho más tarde, cuando se generalizó el despojo de tierras y lugares de trabajo, los palestinos respondieron con violencia. Sin embargo, continuaron compartiendo la esperanza del mundo posterior a 1945, que prometía una nueva era de paz y prosperidad, liderada por un orden global que pondría fin al colonialismo y a la violación de los derechos fundamentales de los pueblos colonizados.

Pero Occidente no consultó al mundo colonizado cuando decidió unilateralmente el destino de Palestina al final del Mandato [británico]. Palestina no fue el único lugar traicionado en la era posterior a 1945. Los imperios coloniales, así como el nuevo imperio estadounidense, se aferraron violentamente a antiguas y nuevas posesiones, asesinando masivamente a personas en sus esfuerzos por mantener la dominación económica y estratégica.

Salir hoy de la era de los extremos no consiste solo, como pretende Occidente, en enfrentarse a grupos extremistas islamistas o Estados rebeldes en el Sur Global. Es mucho más urgente abordar las causas profundas que permitieron el surgimiento de tales organizaciones y Estados, que son síntomas, más que causas, de la presente y nueva era de catástrofe.

Una de estas causas profundas —no la única, pero sí importante— es la inmunidad occidental al proyecto sionista que llevó la era de la catástrofe Europea a Palestina y la ha perpetuado hasta nuestros días.

Una Palestina democrática y libre es la única manera de evitar el peligro que Hobsbawm identificó tan astutamente en las palabras finales de su fundamental obra. Esto requerirá una nueva manera de entender el origen de esta era y dónde encontrar antídotos eficaces.

Debería poner fin a una cadena que comenzó con el genocidio de millones de personas a través del colonialismo y el imperialismo occidentales, que generó el genocidio de millones de europeos, incluidos seis millones de judíos, y lo extendió como herramienta política en muchas partes del mundo, incluida Palestina.

Un mundo diferente no tiene por qué surgir de Palestina, pero su carácter sagrado para las tres principales religiones demuestra que hay algo muy singular en este lugar, algo que se perdió con la expansión de la catástrofe y los extremos europeos a su suelo.

Una Palestina liberada marcará el comienzo de una nueva era; de lo contrario, la era de los extremos y la catástrofe persistirá, y traerá consigo holocaustos económicos, ecológicos y nucleares. Una era de esperanza, iniciada en Palestina, haría del mundo un lugar mejor, una idea plenamente comprendida por los millones de personas que se manifiestan diariamente a favor de Palestina en todo el mundo.

Ilan Pappé es profesor de la Universidad de Exeter. Anteriormente fue profesor titular de Ciencias Políticas en la Universidad de Haifa. Es autor de The Ethnic Cleansing of Palestine, The Modern Middle East, A History of Modern Palestine: One Land, Two Peoples y Ten Myths about Israel. Es coeditor, junto con Ramzy Baroud, de “Our Vision for Liberation. Pappé es descrito como uno de los “nuevos historiadores” de Israel que, desde la publicación de documentos pertinentes de los gobiernos británico e israelí a principios de la década de 1980, han estado reescribiendo la historia de la creación de Israel en 1948.

Texto en inglés: The Palestine Chronicle, traducido por Sinfo Fernández.

Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2026/02/03/de-la-era-de-la-catastrofe-a-la-era-de-la-esperanza-por-que-una-palestina-libre-es-importante-para-el-mundo-el-mundo/