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¿Qué quieren … y qué pueden los Hermanos Musulmanes sirios? (1/3)

Fuentes: http://syrie.blog.lemonde.fr

Traducido para Rebelión por Guillermo F. Parodi


1 / La transición (2000-2010)

A fines de 2010, mientras los tunecinos son todavía los únicos que comenzaron a levantarse en el mundo árabe, los Hermanos Musulmanes sirios están en una fase de de transición. Acaban en efecto de comenzar, manifestándose a favor de la elección de un nuevo controlador general, el ingeniero Mohammed Riyad Al Chaqfeh para que suceda al abogado Ali Sadreddin Al Bayanouni, la evaluación de la gestión y la puesta en tela de juicio de las decisiones del que fue el responsable en el curso de la década trascurrida. Ésta corresponde a los primeros años de poder de Bachar Al-Assad.

 

 Logotipo de los Hermanos musulmanes sirios

Los Hermanos Musulmanes en situación difícil

Cuando el heredero designado por Hafez Al-Assad accede al poder, en julio de 2000, los Hermanos Musulmanes sirios están en situación difícil. Obligados a huir de Siria por la ley 49/1980 y por la cacería organizada contra los miembros y los parientes de la Asociación, se dispersaron por numerosos países, sobre la mayoría de los continentes. Los contactos con los miembros de sus familias que no los siguieron son aleatorios. A la distancia se añade la inquietud de saber a sus parientes están expuestos en cualquier momento a las exacciones de los moukhabarat, que toman rehenes para obligar los fugitivos a entregarse prisioneros, y que no dudan en expulsar a las mujeres y a los niños sin protección para apoderarse de los bienes de los exiliados. Algunos viven en condiciones económicas precarias, ya que no todos se aclimataron o encontraron trabajo en sus países de recepción. Los que no se naturalizaron se consideran de facto residentes. Las autoridades consulares sirias, no contentas de negarse a registrar a sus hijos y a proporcionarles papeles de identidad sirios, dejan sin respuesta las solicitudes de renovación de los pasaportes de los que tienen necesidad para viajar. Por esto, mientras que la Asociación llegó desde la elección a su cabeza del abogado Ali Sadreddin Al Bayanouni, en 1996, a superar sus disensiones internas, las reuniones de su principal instancia, el Majlis Al Choura, son a menudo problemáticas y el trabajo conjunto difícil. Una parte de sus miembros aspira pues a una «normalización» con el poder que permitiría por fin a los Hermanos Musulmanes, después de 30 años de exilio, volver a su país, reencontrar a los suyos y morir en su patria.

La mano extendida a Bachar Al-Assad

Aunque con dudas sobre el mecanismo aplicado para permitir al nuevo Presidente acceder al poder, que no tiene nada de democrático, los Hermanos musulmanes expresan inmediatamente por la voz de su controlador general su disposición para que se abra con Bachar Al-Assad una nueva página de sus relaciones con el régimen. Afirman claramente que no consideran al heredero de Hafez Al-Assad responsablede los crímenes de su padre. Sólo quieren tener en cuenta la manera en que el joven jefe del Estado va controlar y a aplicar las reformas que anunció, el 17 de julio de 2000, en su discurso de prestación de juramento. Y están dispuestos a aportar su contribución positiva a la vida política, a la entrega en orden de la economía, al refuerzo de la unidad nacional y a la lucha contra la corrupción que Bachar Al-Assad prioriza en su programa.

 

 Proyecto político para la Siria del futuro

La reactivación de la oposición exterior

Sus manos tendidas no reciben ninguna respuesta. El nuevo jefe del Estado se muestra sordo a las aspiraciones de libertad expresadas tanto a través de los foros de la «Primavera de Damasco» como por el «Comunicado de el 99» del 27 de septiembre de 2000 o la «Declaración de el 1.000» del 10 de enero de 2001. Los Hermanos Musulmanes intentan entonces compensar, desde el exterior donde están a la fuerza, el vacío político que Bachar Al-Assad se esfuerza a mantener en Siria. Durante un «Primer Congreso de Diálogo Nacional», al cual nacionalistas árabes, islamistas e izquierdistas participan en Londres bajo sus auspicios, a principios del mes de mayo de 2002, ellos someten al debate un documento titulado «Pacto de honor nacional». Hecho público un año antes, el 3 de marzo de 2001, presentan su «visión del futuro político de Siria». Durante un otro encuentro, un «Seminario sobre el Futuro de la acción nacional en Siria», que se celebra en Londres el 15 y 16 de mayo de 2004, difunden un documento más exitoso, el «Proyecto político de los Hermanos Musulmanes para la Siria de futuro», en el cual se pronuncian claramente a favor de un Estado moderno basado en un pacto político y en los principios de justicia, igualdad y tolerancia mutua, cuyo fundamento encuentran en los valores del Islam.

La aproximación con los kurdos

Para contribuir a reunir la oposición siria, tanto más exaltada en el exterior en donde, desalentada por las dificultades y su falta de influencia sobre la situación en Siria, repite el pasado y se libra a la delicia de las peleas internas, los Hermanos Musulmanes inician un acercamiento con los Kurdos. Un encuentro tiene lugar, en Bruselas, en febrero de 2005, entre el controlador general Al Bayanouni y una importante personalidad religiosa y nacional kurda, el jeque Maachouq Al Khaznawi. Será fatal para este último. Vuelto a su país, es secuestrado en Damasco, el 10 de mayo de 2005. Su cadáver mutilado se descubrirá, groseramente enterrado en Deïr Al Zor, el 1 de junio siguiente. Mientras tanto, el 17 de mayo, los Hermanos Musulmanes hicieron público un texto titulado «la cuestión kurda. Opinión de los Hermanos Musulmanes en Siria «. Señala una evolución sensible de su posición frente a los kurdos, hasta entonces cerca a la de los qawmajiyîn (nacionalistas radicales) que se niegan a admitir que Siria cuenta entre sus habitantes un porcentaje no desdeñable de no árabes.

 

 El jeque Maachouq Al Khaznawi 

Los Hermanos musulmanes, línea roja absoluta en Siria

Para inculcar bien en las mentes, en Siria y fuera de sus fronteras, que toda relación con los Hermanos Musulmanes constituye una línea roja absoluta, el régimen sirio detiene en el mismo momento (el 7 de mayo de 2005) al opositor Ali Al Abdallah, que leyó en público, en una reunión del «Foro Jamal Al Atassi para el Diálogo democrático», último círculo de debate tolerado por las autoridades, la contribución del controlador general de los Hermanos Musulmanes al tema discutido: las reformas en Siria. El 24 de mayo, el régimen refuerza su mensaje procediendo a la detención, en sus domicilios, a los ocho miembros de la dirección de este Foro, que mantiene detenidos sin juicio hasta el 30 del mismo mes. Se trata de disuadir a los opositores de incluir a los Hermanos Musulmanes entre los huéspedes del «Congreso de Diálogo Nacional» que prevén entonces reunir. Perderían a su modo de ver, su pertinencia, si mantienen a distancia una corriente que no tiene ya ni estructura, ni miembros en Siria, pero que siempre existe, están convencidos, una base social potencial y de partidarios no declarados.

Los Hermanos Musulmanes, parte activa en la «Declaración de Damasco»

El 16 de octubre de 2005, los Hermanos Musulmanes se adhieren a la «Declaración de Damasco para el Cambio Nacional Democrático», una plataforma hecha pública el mismo día en Siria. Llama «a la instauración de un régimen nacional democrático, mediante medios pacíficos, en un planteamiento gradual y consensuado, fundado sobre el diálogo y el reconocimiento del otro». El contenido de esta declaración les plantea menos problemas a los autores ya que, conscientes del peso de los Hermanos Musulmanes en la ecuación nacional futura a pesar de su ausencia actual de la escena local, los redactores del proyecto, entre los cuales se encuentra el intelectual Michel Kilo, habían tomado el cuidado de someter el primer borrador a su controlador general. Pese a que ninguna referencia se hacía allí «al islam, religión y creencia de la mayoría de la población siria», posteriormente inscrita en el texto definitivo a petición de algunos signatarios, Ali Sadreddin Al Bayanouni no había reclamado ningún retoque.

La alianza de los Hermanos Musulmanes con Abdel-Halim Khaddam

El 17 de marzo de 2006, los Hermanos Musulmanes crean en Bruselas, con el Vicepresidente sirio Abdel-Halim Khaddam que había desertado algunos meses antes, un Frente de Salvación Nacional, al cual se adhieren también opositores árabes y kurdos pertenecientes a distintas corrientes. Esta iniciativa se inscribe en la línea de los esfuerzos desde siempre desplegados por la Asociación con el fin de concluir alianzas y formar coaliciones (Frente Socialista Islámico, en 1949, Frente Islámico en Siria, en 1980, Alianza Nacional para la Liberación de Siria, en 1982, Frente Nacional de Salvación de Siria, en 1990). Se justifica por la voluntad de los Hermanos de contribuir, como ya se indicó, a la unificación de las filas de la oposición. Se explica también por su deseo de tranquilizar sobre las intenciones de su Asociación, sistemáticamente acusada tener objetivos inconfesables, de promover en secreto la acción armada y de aplicar una agenda oculta. Apunta finalmente a manifestar una vez más su disposición para cooperar con cualquiera se proponga trabajar para la instauración en Siria de un régimen democrático pluralista y madanî (laico moderado, en oposición a la vez con dînî, religioso, e ‘ilmânî, laico estricto).

 

 Ali Sadreddin Al Bayanouni y Abdel-Halim Khaddam

 

Una decisión discutida y mal recibida

La decisión de aliarse con el ex alto dirigente baathista no obtiene la unanimidad en las filas de la Asociación. Pero, después de algunas consultas, las instancias de los Hermanos Musulmanes dejan a su controlador general comprometerse en la vía que desee, habida cuenta de la convicción entonces de sobra compartida que la caída de Bachar Al-Assad era ineludible y cercana, y esperando que esta defección implicase otras en el seno del partido Baath, «dirigente del Estado y la sociedad». Esta aproximación se revela rápidamente estéril. Tiene como efecto, entre otras cosas, de contribuir a la reconsideración de las estrategias por parte de los Estados que se inclinan en favor de un cambio de régimen en Damasco. Temen, que acentuando sus presiones sobre el poder existente, abran la vía a una alternativa sobre la cuál se pregunten aún, a pesar del comportamiento de los Hermanos Musulmanes durante los años transcurridos, sobre el carácter verdaderamente democrático.

La retirada del «Frente de Salvación Nacional»

El 7 de enero de 2009, el controlador general de la Asociación anuncia que los Hermanos Musulmanes «suspenden» sus actividades de oposición al régimen, antes de hacer saber, el 4 de abril, que ponen un término a su alianza con Abdel-Halim Khaddam. Condenan al mismo tiempo al «Frente de Salvación Nacional» a una lenta delicuescencia. Justifican su decisión por la prioridad que quieren conceder a la lucha contra el enemigo común israelí, que impone desde el mes de diciembre de 2008 un bloqueo económico y un asedio militar a la población de Gaza. No quieren poner en dificultad a los dirigentes del Hamas palestino albergados en Damasco, que se benefician del apoyo del régimen sirio que ellos mismos combaten. Añaden, más discretamente, que, de cualquier forma, con o sin Abdel-Halim Khaddam, su oposición no representaba una verdadera amenaza para ponerlo en lugar. Sin embargo son acusados, por su ex aliado como por sus adversarios en la oposición, de estar dispuestos a comprometerse con el régimen y dispuestos a hacer acuerdos. Niegan haber establecido contactos y haber abierto alguna negociación que sea con el poder, pero reconocen que varias personalidades, que pertenecen en gran parte a la esfera de influencia islamista, les aconsejan desde hace tiempo hacer dar pruebas de discreción. Eso facilitaría las mediaciones que se proponen llevar a cabo en su favor. Los esfuerzos de estos intermediarios que no dieron ningún resultado, como ellos mismos declaraban en privado lo esperaban desde el principio, los Hermanos se resignan, a mediados del año 2010, a mencionar el próximo fin de su tregua unilateral.

 

 Farouq Tayfour y Mohammed Riyad Al Chaqfeh

 

La Asociación renueva sus instancias

Al final del mes de julio del mismo año, los Hermanos musulmanes proceden, en Estambul, a la renovación de sus instancias. En el cargo desde hace 14 años, Ali Sadreddin Al Bayanouni cede la dirección de la Asociación al ingeniero Mohammed Riad Al Chaqfeh. La llegada de un hamwî (un habitante de Hama) al puesto ocupado por un halabî (un habitante de Alepo) inspira inmediatamente comentarios alarmistas entre algunos observadores. La rama de Hama se caracterizó generalmente, en la historia de la Asociación, por posiciones más rígidas frente al régimen que la de Alepo. Consultados sobre este tema, los Hermanos Musulmanes admiten que algunas «divergencias de puntos de vista» existen entre los dos hombres, pero niegan que exista una oposición, y a fortiori una confrontación entre los dos responsables y su ambiente respectivo. Éste por otra parte cambió poco. Farouq Tayfour, también hamwî, que era ya controlador general adjunto en los tiempos de Al Bayanouni, conserva su función con Al Chaqfeh. Lo mismo sucede con Zouheïr Salem, un halabî, que sigue siendo el portavoz de la Asociación.

Los Hermanos musulmanes añaden que no tiene ningún sentido evocar el espectro de una reanudación de la lucha armada contra el régimen. Afirman que nunca violaron la renuncia a la violencia declarada hace cerca de treinta años. Remarcan que la decisión, en la Asociación, no fue tomada por una sola persona sino que fue el resultado de un proceso institucional en el cual el Majlis Al Choura desempeña un papel esencial. Observan finalmente que, si se detecta que algunos ajustes son necesarios, en primer lugar los relativos a la tregua, éstos serán hechos a su debido tiempo, pero que no tomarán ciertamente la forma de una revolución copernicana.

Eso no impide que se expandan los rumores, como el anuncio de una «escisión inminente». Éste es divulgado intencionalmente por los que temen en Damasco una vuelta de la Asociación a la escena política, y por los que preferirían, en el exterior, quitarse de encima una vez por todas una fuerza política competidora, cuyos miembros son la mayoría de edad madura, pero que no carece de recursos ni humanos, ni morales, ni políticos

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Este estudio, cuya introducción está disponible aquí (en francés) y cuyas dos partes restantes próximamente se pondrán en línea, es una versión ampliada del artículo titulado «los Hermanos Musulmanes sirios en la revolución y en Siria post Bachar Al-Assad», publicado en el marco de un expediente especial sobre Siria por el estudio Oriente Medio, n° 12 de octubre – diciembre de 2011.

Fuente: http://syrie.blog.lemonde.fr/2011/11/22/que-veulent-et-que-peuvent-les-freres-musulmans-syriens-13-2/