Recomiendo:
0

La Universidad Complutense de Madrid se organizan por la defensa de la Universidad Pública

«Si nuestro rector es sólo un gestor ¿para qué queremos rector?»

Fuentes: Rebelión

En este país lo público está en peligro, o lo que es lo mismo, está en peligro lo que es de todos: nuestros derechos. Nuestro derecho a la salud, a la educación, a la atención de nuestros mayores… El único derecho que parecen estar dispuestos a salvaguardar nuestros gobiernos es el derecho de los bancos […]

En este país lo público está en peligro, o lo que es lo mismo, está en peligro lo que es de todos: nuestros derechos. Nuestro derecho a la salud, a la educación, a la atención de nuestros mayores… El único derecho que parecen estar dispuestos a salvaguardar nuestros gobiernos es el derecho de los bancos a seguir expoliando al sector público.

La universidad pública ha sido uno de esos campos que durante años viene sufriendo el acoso, la injerencia de las empresas, la infiltración de los bancos, la paulatina externalización de los servicios, la precarización de los trabajadores, la transferencia de recursos al sector privado, el aumento de las matrículas. Ahora parece haber llegado el momento de hacerla quebrar definitivamente. La excusa es perfecta, la crisis. El malo de la película, el déficit. La víctima propiciatoria, los empleados públicos (esos trabajadores a los que se les acusa de defender privilegios cuando defienden sus derechos laborales)

La universidad pública se ha convertido en uno de esos bocados apetitosos para el sector privado que, en momentos de crisis, busca desesperadamente ámbitos de negocio seguro. De ahí que, por ejemplo, el Plan diseñado por las universidades con el nombre Estrategia 2015, diseñe un horizonte en el que las Universidades públicas estarán gobernadas por gestores, no por académicos, y organizadas según un modelo empresarial. Desde la implantación de los nuevos grados ese Plan ha echado a andar. En cierto sentido, las resistencias de la gente para impedir que la educación sea un negocio son menores que en el campo de la salud; y todavía son menores las resistencias cuando se trata de una enseñanza no obligatoria como es la universitaria. El plan está en marcha hace tiempo pero parece que ha llegado el momento de su implantación definitiva.

Sin embargo, en estos momentos, la principal amenaza de la universidad pública no están siendo los bancos, ni las empresas, ni siquiera las Comunidades Autónomas. En estos momentos el mayor peligro son sus órganos de gobierno, rectores y Consejos de gobierno, que están dispuestos a ser buenos chicos ante sus jefes: las Comunidades autónomas que controlan sus presupuestos. Los rectores dicen que «la ley es la ley», y se esconden en esta consigna para imponer un verdadero plan de ajustes, una reconversión universitaria en toda regla que acabará con la universidad pública tal y como la conocemos ahora. La universidad pública tiene sus problemas pero hasta ahora había sido capaz de garantizar el derecho a una educación superior de calidad a los alumnos de cualquier extracción social.

El artículo 27 punto 10 de la Constitución española reconoce la autonomía de las universidades, sin embargo, en estos momentos, son los propios rectores quienes hacen dejación de su responsabilidad de gobernar y prefieren ser meros gestores que aplican, o mejor, implantan los recortes. En las universidades de la Comunidad de Madrid, en vez de plantar cara y defender los derechos de la Comunidad universitaria buscan la vía para que nos traguemos la Ley 6/2011 de Medidas Fiscales y Administrativas de la comunidad de Madrid y el Real Decreto Ley 20/2011 de medidas urgentes en materia presupuestaria, tributaria y financiera para la corrección del déficit público.

En esta coyuntura, los sindicatos mayoritarios con implantación universitaria no parecen tener prisa por detener el derribo. Se muestran timoratos, cautos, faltos de iniciativa, incluso sorprendidos de que los gobiernos universitarios no se presten a negociación alguna. Pero los trabajadores universitarios hemos empezado a organizarnos autónomamente. No sé hasta qué punto la influencia de lo que vivimos desde el 15 de Mayo tiene que ver con esta iniciativa. Sí sé que ese espíritu de lucha, ese «no nos representan» o ese «lo llaman democracia y no lo es«, estuvo en nuestras cabezas cuando el 17 de noviembre decidimos convocarnos para hablar de lo que nos estaba pasando en la UCM. Ese día creamos la Plataforma de trabajadorxs de la UCM (Personal docente e Investigador, y personal administrativo y de servicios), es un espacio horizontal, asambleario, en el que nos organizamos según las propuestas que van surgiendo. Nos mueve la idea de que no se puede esperar más tiempo sin implicarnos en la defensa de lo que es nuestro, que no podemos seguir esperando a que sean las organizaciones tradicionales las que nos convoquen. Sabemos que defender nuestras condiciones laborales forma parte de la defensa de la universidad pública, de todxs y para todxs y que está en nuestras manos resistir.

Una de las iniciativas de esta Plataforma de Trabajadorxs de la UCM ha sido recoger firmas para avalar la presentación de una petición al Sr. Carrillo, rector de esta universidad, para que comparezca públicamente explicando a toda la comunidad universitaria en qué consiste el Plan de eficiencia que trata de implantar, para que escuche lo que los trabajadores de la universidad tienen que decirle, para que de cuenta de por qué no está cumpliendo con su programa electoral en el que afirmaba que «la comunidad universitaria era el centro de su proyecto y que contaría con ella para desarrollarlo y llevarlo acabo». Las firmas se entregaron el día 7 a las 14 hs. en el Registro General, en un acto público que incluyó una asamblea en el vestíbulo del Rectorado. Los compañeros explicaban en la asamblea que si nuestro rector es un mero gestor ¿para qué queremos un rector? Que si no existe autonomía universitaria y lo único a que podemos aspirar es a que se nos aplique una ley de rango inferior ¿para qué elegimos a nuestros gobierno universitario? Después nos dimos cita en la manifestación contra los recortes y por la defensa de lo público que tuvo lugar por la tarde.

Los trabajadores de la UCM continuaremos promoviendo asambleas en todos los centros, animando a los compañeros a discutir, hacer propuestas y secundar movilizaciones que nos permitan recuperar la Autonomía universitaria e impedir la liquidación de nuestros derechos. En estos momentos ya hay Asambleas en los dos Campus de la Complutense, se cuenta con un blog informativo: trabajadoresucm.wordpress.com , se elabora un estudio del Plan de Eficiencia y sus consecuencias, y se está construyendo una red que nos vincule a otras universidades y a la red verde que defiende la educación pública no universitaria.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.