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Para homenajear a Roberto Arlt en el aniversario de su fallecimiento reunimos a dos directores de teatro (Alfredo Martin y Cristian Sabaz) y a un poeta (Vicente Zito Lema)

«Siempre estaremos sacando el cadáver de Roberto Arlt por la ventana»

Fuentes: Rebelión

Mario Hernandez (MH): Hoy nos vamos a dedicar a Roberto Arlt, para lo cual incorporamos a la mesa al director Alfredo Martín, con dos obras en cartel «Frankenstein, la criatura sin nombre» y «Pessoa, escrito en su nombre». Alfredo Martín (AM): Hablando de Arlt tenemos un espectáculo en el espacio Pan y Arte y en […]

Mario Hernandez (MH): Hoy nos vamos a dedicar a Roberto Arlt, para lo cual incorporamos a la mesa al director Alfredo Martín, con dos obras en cartel «Frankenstein, la criatura sin nombre» y «Pessoa, escrito en su nombre».

Alfredo Martín (AM): Hablando de Arlt tenemos un espectáculo en el espacio Pan y Arte y en Andamio, que se llama «Como si fuera un crimen» a partir de un cuento de Roberto Arlt que se llama «Una tarde de domingo», actualmente esa obra está haciendo una gira por distintas salas. Hay un libro que recopila los artículos que Arlt escribió sobre policiales, entonces hicimos una dramaturgia a partir de este cuento y de algunos artículos.

Héctor Freire (HF): Traje un libro inédito, porque me interesa mucho la relación entre Roberto Arlt y el cine, era un gran estudioso del cine. Hay cierto intento de apropiación de Roberto Arlt por parte del kirchnerismo, así como antes lo intentó el Partido Comunista, mientras que Arlt era anarquista, no era ni comunista ni peronista.

MH: A propósito, aquí tengo un material de la Agencia Paco Urondo, «Roberto Arlt, inventor del peronismo», un texto de Boris Katunaric.

HF: Me parece raro, porque Arlt es la anti política, podemos leer algunos fragmentos en «Los 7 locos» de lo que opinaba de los diputados.

Piglia escribió «Un cadáver sobre la ciudad», que es una metáfora de lo que es Roberto Arlt para la literatura argentina. Este es un fragmento de la anécdota que le cuenta a otro escritor:

«… Una tarde Juan Carlos Martínez Real me mostró una serie de fotos del velorio de Roberto Arlt. La más impresionante era una toma del féretro colgado en el aire con sogas, suspendido sobre la ciudad. Habían armado el ataúd en su pieza, pero tuvieron que sacarlo por la ventana con aparejos y poleas porque Roberto Arlt era demasiado grande para pasar por el pasillo. Ese féretro suspendido sobre Buenos Aires es una buena imagen del lugar de Roberto Arlt en la literatura argentina. Murió a los 42 años y siempre será joven y siempre estaremos sacando su cadáver por la ventana. El mayor riesgo que corre su obra es el de la canonización o la apropiación que pueden llegar a hacer los partidos políticos de la figura de Roberto Arlt. Hasta ahora su estilo lo ha salvado de ir a parar al museo, es difícil neutralizar esa escritura, se opone frontalmente a la norma de hipercorrección que define el estilo medio de nuestra literatura».

Es demoledor lo que plantea Piglia, el artículo es mucho más largo, pero lo traigo en relación a esto de querer asociarlo a algún partido, en su momento lo hizo el Partido Comunista, mientras que el grupo de Boedo no le publicó la primer novela, paradojas que tiene el arte, porque este grupo que supuestamente tenía más que ver con él, le rechaza la primer novela diciendo que tenía errores de ortografía. Sin embargo, el grupo de Florida, en este caso nada más ni nada menos que Ricardo Güiraldes, le publica la novela cambiándole el título de «La vida puerca» a «El juguete rabioso» y lo nombra su secretario privado.

MH: Alfredo, comentanos la obra que estás realizando sobre Arlt.

AM: Es una dramaturgia a partir del material literario de Roberto Arlt, si bien se lo conoce fundamentalmente por sus novelas como «Los 7 locos» y «Los lanzallamas», pero es un gran escritor de cuentos, con ese estilo corrosivo, como vos lo denominaste «demoledor» con respecto a cierta institucionalización y es una pena que intenten canonizarlo cuando él en realidad estaba en contra de todo lo instituido.

En el caso de mi obra, lo que se pone en el tapete es la institución matrimonial, hay una mujer que ha sido abandonada por su marido e invita al mejor amigo a tomar el té una tarde de domingo. Intenta seducirlo subrepticiamente y el hombre la desenmascara, todo lo que transcurre en esa tarde es una relación de posibilidades en donde los pensamientos de ambos protagonistas avanzan sin que la realidad dé cuenta en acto de esto. Lo que se hizo en la obra fue duplicar esos personajes con dos narradores, porque los textos de Roberto Arlt tienen una cuestión casi filosófica. Hay una pareja de personajes que transcurren con esta situación y un par de relatores que comentan las alternativas, en este sentido cada personaje va acompañado de su doble, ya que es muy interesante la duplicidad en Roberto Arlt.

«El único maestro que tuve fue Roberto Arlt» (Enrique Pichón Rivière)

MH: Te voy a interrumpir porque tenemos en línea a Vicente Zito Lema. Hace unos días te consulté si alguna vez habías hablado con tu maestro Enrique Pichón Rivière sobre su relación con Roberto Arlt, tengo entendido que convivieron en una pensión con Conrado Nalé Roxlo.

Vicente Zito Lema (VZL): Fueron amigos. De lo que estoy seguro es que cuando Pichón llega a Buenos Aires sobre los 18/19 años, va a vivir a una pensión donde originariamente estuvo el primer local de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), ahí vivía Roberto Arlt, allí se conocen y Arlt lo trata como un maestro a un muchacho, pongámoslo en el verdadero tono, en aquellos años la diferencia de edad marcaba quién era el que guiaba las cosas.

Desde el primer momento, según me contó Pichón, quedó maravillado con la inteligencia, la fraternidad que le dispensó Arlt quien lo lleva por primera vez a una cancha grande de fútbol, Pichón era muy aficionado a ese deporte y también le gustaba mucho el deporte a Roberto Arlt.

Muchos años después, recuerdo que fue a principios de la década del ´70, hablando con Pichón para el material que luego reuniría en el libro que ha dejado marcas en mucha gente a la que le interesa la psicología social y que lleva ya unas 30 ediciones (Conversaciones con Enrique Pichón Rivière sobre el arte y la locura), casi como réplica del sentimiento de alumno a maestro que yo sentía por Pichón le pregunto casi por formalidad, porque yo suponía que su maestro era Freud, no porque se hubieran cruzado personalmente sino por el tipo de pensamiento, por cómo su psicoanálisis había influido en Pichón, no olvidemos que él empieza a leerlo de muy joven, según él a los 16 años cuando se encuentra con un trabajo suyo en la revista Caras y Caretas en un prostíbulo de Corrientes y desde esa primera lectura Pichón queda en estado de admiración.

MH: Disculpame que te interrumpa Vicente, ¿esta conversación en qué circunstancias de dio?

VZL: A principios de los años ´70 en su casa, en un pequeño departamento donde tenía su consultorio, si no me equivoco en la calle Sánchez de Bustamante a media cuadra de Av. Santa Fe.

Yo estaba convencido de que me iba a decir que su maestro era Freud, pero para mi sorpresa me mira como diciéndome algo poco importante y me contesta que el único maestro que tuvo fue Roberto Arlt, a lo que yo desconcertado le pregunté por qué, ya que no entendía cómo un psicoanalista podía tener como maestro a un escritor, yo era joven en ese entonces, no tenía tan claro que la vida no es 2+2, a lo que me responde que maestro es aquél que te enseña a pensar, pero cuando te cruzás con él, si se da la circunstancia de un cruce personal, ya no se trata solo de admirarlo por la obra, sino por su condición de vida y su forma de ser. En ese aspecto Pichón tenía un gran reconocimiento por la amistad y hermandad con que lo había tratado Roberto Arlt, él le enseñó todo, el fútbol, la noche, los amigos, los prostíbulos, todo lo que los hombres solos conocen en la ciudad de Buenos Aires, o en cualquier otra con vida nocturna.

En otras conversaciones volvimos a hablar de Roberto Arlt y ahí me comentó que para él el Psicoanálisis, la Psicología, la Filosofía, cualquiera de las ciencias humanas tienen valor en la medida que permitan entender los actos, la conducta del otro, y quién es capaz de descifrar el alma humana, la circunstancia concreta del acto humano, ése es al que hay que admirar y quien nos puede enseñar, más en el caso de Pichón que quería conocer a fondo la conducta de los seres humanos. En ese aspecto, Pichón insistía que Roberto Arlt era un verdadero maestro.

Mientras esperaba esta comunicación escuché que decían que Arlt era casi como un filósofo y sí, era un filósofo en el sentido de que daba respuestas a la angustia existencial y me atrevo a decir que también era un psicólogo o un psicoanalista en la medida que era capaz de llegar a fondo sobre las causas que llevan a las conductas humanas.

Para Pichón, Los 7 locos era desde la escritura algo potente para entender la vida humana, así como para Freud resultó la vida de Dostoievski, porque Freud cuando hablaba de los seres que lo habían impresionado, o le habían permitido llegar al Psicoanálisis, mencionaba a la obra de Dostoievski como una fuente de sabiduría absoluta. El Dostoievski de Pichón Rivière era Roberto Arlt, con el agregado importante de que se conocieron, de que había una diferencia de 10 a 15 años entre ambos lo que permitió que el joven Pichón encontrara en un Roberto Arlt ya hombre, una guía, un compañero, siendo un muchacho solo y sin amigos.

HF: También hay que recordar en cuanto a lo que señala Vicente de Pichón Rivière y el Psicoanálisis, leyendo a Roberto Arlt, que el otro que trabaja sobre su obra y publica un libro extraordinario es Oscar Masotta: Sexo y traición en Roberto Arlt.

MH: Se incorpora a la mesa Cristian Sabaz, director de «Saverio el cruel», otra novela de Roberto Arlt. ¿Cuántas escribió?

HF: Por la edad a la que murió es impresionante la cantidad de obras que escribió. No es como Borges que vivió muchos años, la diferencia es que Roberto Arlt tenía que escribir para vivir, para hacerse de una biblioteca tenía que robar libros.

MH: ¿»Saverio el cruel» es sobre Roberto Arlt?

Cristian Sabaz (CS): En realidad hay muy poco de adaptación en esta obra, sí hay una síntesis en cuanto a los personajes, están los personajes centrales que hacen al nudo argumental de «Saverio el cruel», pero se conserva en gran parte el texto que Arlt planteó allá por 1936. Si bien el original no era como lo presenta Barletta en el Teatro del Pueblo, en realidad la obra transcurre en un manicomio. Cuando Barletta lee el primer boceto le sugiere a Arlt que tenía que tener una crítica social y llevarla progresivamente a un plano más realista y que apareciera el delirio, entonces la modifica. No recuerdo exactamente pero tenía otro nombre originalmente. La primera versión estaba en manos de Mirta Arlt pero nunca vio la luz, sí lo hizo la versión que todos conocemos, del pequeño hombrecito de ciudad, el mantequero que va a ser blanco de la burla de un grupo de jóvenes ricos.

En Arlt permanentemente está la lucha por querer salir de una situación económica desagradable

HF: Aparece el tema de las clases. Recuerdo que había una versión cinematográfica de «Saverio el cruel» que hacía Alfredo Alcón, con dirección de Ricardo Wullicher.

CS: Fíjense que Saverio, Erdosain, la mucama de «300 millones», el mulato de «La isla desierta», esos personajes se hablan, hay guiños, porque permanentemente está la lucha por querer salir de una situación social, una situación económica desagradable y, a partir del delirio, los sueños, la pesadilla o embarcarse en una empresa casi diabólica, maquiavélica y salvarse.

AM: En «Como si fuera un crimen» hay un texto que dice «La locura es la ilusión de escapar de la miseria», por eso la locura está tan presente en Arlt, aparece como una posibilidad cierta de remover el status quo y acceder a otro nivel. El procedimiento del escándalo que está presente también en «El jorobadito», donde lleva al corcovado a que le dé un beso a la novia a la que él no se animaba a besar y que la novia pruebe así que lo quiere, eso lo toma de Dostoievski, es un inter texto permanente en la obra de Arlt. En la obra «Crimen y Castigo» sería el matar al bicho para salvar a la humanidad.

HF: Y las malas traducciones, porque Roberto Arlt leía de la editorial Tor, hay que ver qué quedó allí de Dostoievski.

AM: Eso habla del talento de Dostoievski, al haber resistido a las malas traducciones.

MH: Los personajes de Arlt tienen mucho que ver con un Buenos Aires marginal.

HF: Sí, las «Aguafuertes porteñas», tenía que escribir una por día para poder comer, también tenía un tallercito en Sarandí donde trabajaba en inventos con los que pensaba salvarse.

MH: Algo inventó, ¿no?

AM: Sí, un sistema para que las medias femeninas no se corrieran.

HF: Era un personaje increíble, aparecen mucho los manuales de inventos en sus escritos, mezclado con Dostoievski, con los expresionistas, yo relaciono mucho su estética con la del expresionismo alemán, por eso no me convence mucho lo que están haciendo en televisión, esa técnica no tiene mucho que ver con Roberto Arlt, a diferencia de lo de Torre Nilsson que sí lo tenía con la exageración en los colores.

CS: Además que del delirio empieza a emerger lo siniestro, lo que sucede en un clásico del expresionismo alemán como «El Gabinete del doctor Caligari», por ejemplo.

Como sucede con Saverio, cuando llega a la pieza y durante la noche se pone el traje de militar y ese pequeño hombrecito de ciudad se transforma en un dictador y se hace traer una guillotina.

AM: Esta duplicidad permanente, en la que hay un encuentro con eso otro monstruoso pero que no es solamente exterior, aparece como tal y luego es identificado plenamente con el protagonista. Es un momento especial donde cobra vida lo más oscuro de aquella persona que hasta ese momento vivía su realidad más cotidiana. Freud tiene un término para esto, lo familiar y lo no familiar, lo siniestro es que lo familiar se vuelve extraño, entonces es mucho más desconcertante.

CS: Es una de las reglas del terror, que lo cotidiano se vuelve algo amenazante y puede terminar con vos mismo.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.