Es profesor de la Universidade de São Paulo (USP) y de la Universidade do
Estado do Río de Janeiro (Uerj), es coordinador del Laboratorio de Políticas
Públicas de la Uerj y autor, entre otros de «A vingança da História».

Artículos

Entre las tradiciones que Naciones Unidas mantiene está el discurso inaugural de Brasil en la Asamblea General de la ONU. Este año, por primera vez, la Asamblea General se hace de forma virtual.

Hay una lógica en esta locura del gobierno de Bolsonaro. La lógica de la destrucción del Estado brasileño y la imposición de la centralidad del mercado.

Entregar la economía a Paulo Guedes fue la forma que adoptó Bolsonaro para promover la centralidad del mercado, un supuesto fundamental del neoliberalismo. El nombramiento de Paulo Guedes, un ultraneoliberal, fue la forma de garantizar el apoyo de las grandes empresas y de los medios de comunicación.

Los números ya parecen decir poco. Todos los días, durante varios meses, más de mil brasileños. Más de 30 mil al mes. Por lo menos un brasileño muere a cada minuto.

Brasil entró en su peor crisis desde el momento en que la derecha rompió con la democracia y luego impidió que Lula fuera elegido presidente de Brasil en la primera vuelta, como indicaban las encuestas. El país habría recuperado su economía, retomado las políticas sociales que reducen las desigualdades, estaría enfrentando la pandemia en mucho mejores condiciones, morirían mucho menos brasileños, todos sufrirían menos.

Después de la dictadura, los militares brasileños quedaron aislados en la transición a la democracia. En ese momento, la dictadura fue rechazada, por lo que todas las acciones militares fueron rechazadas, consideradas negativas. Era como si Brasil se reencontrara con la democracia, abandonada por los militares con el golpe de 1964 y la dictadura militar de 21 años.

El neoliberalismo nació en una dictadura, la de Pinochet, implementada por economistas de la Escuela de Chicago. Pero luego se extendió a gobiernos elegidos, en América Latina y Europa. Sin embargo, con el tiempo, el neoliberalismo ha demostrado ser incompatible con la democracia. Brasil es un buen ejemplo.

La broma en Brasil es que, finalmente, Bolsonaro tiene algo positivo. Su examen en el hospital de las FFAA, en Brasil, dio positivo para el nuevo coronavirus.

Siete reflexiones sobre la izquierda brasileña en relación con Bolsonaro.

Aunque largamente esperado, no deja de sorprender la autocrítica de la derecha brasileña, en la voz de Pedro Cafardo, editor ejecutivo de Valor, el periódico de la gran comunidad empresarial brasileña. Es sorprendente porque la élite brasileña, responsable de las desgracias que vive el país, nunca asumió sus responsabilidades.

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