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SOS, nos quedamos sin agua

Fuentes: Rebelión

Llevo años denunciando la mala política hídrica llevada a cabo en los años de la democracia, tanto por el PP como por el PSOE, esto es en el origen del actual desastre hídrico, donde lo único que ha interesado es hacer del agua un gran negocio privado. Pretendo hacer tres artículos consecutivos que nos permita […]

Llevo años denunciando la mala política hídrica llevada a cabo en los años de la democracia, tanto por el PP como por el PSOE, esto es en el origen del actual desastre hídrico, donde lo único que ha interesado es hacer del agua un gran negocio privado.

Pretendo hacer tres artículos consecutivos que nos permita tener claro la problemática actual.

  • El desastre de la política hídrica española.  

  • Las privatizaciones de los sistemas públicos de agua.  

  • El negocio descarado del agua embotellada

 

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EL DESASTRE DE LA POLÍTICA HÍDRICA ESPAÑOLA

La falta de agua que sufrimos, no se debe únicamente a la sequía y a la falta de lluvia, fenómeno este que iremos viendo cada vez con más frecuencia en nuestro país consecuencia del cambio climático, sino también por una ausencia de una política hídrica coherente.

En los inicios del siglo XX se desarrolla una política hídrica encaminada a favorecer el desarrollo de la agricultura, como paso para conseguir hacer avanzar el país, transformando una agricultura de secano, en una de regadío, mucho más rentable económicamente y que pudiera generar los suficientes recursos económicos y humanos para lograr el desarrollo industrial del país. Política propugnada por el aragonés Joaquín Costa.

Esta política es la que sigue vigente y ha sido aplicada tanto por PP como por el PSOE. El problema radica que lo que fue un éxito a los principios del siglo XX, hoy estas mismas políticas son absolutamente ineficientes. Se sigue con una política hídrica basada en el negocio del cemento.

 

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Esta ineficiencia hídrica es la que está provocando el agravamiento de la sequía. Para que tengamos una idea aproximada, señalar que la Unión Europea ha declarado a España como el país más árido del continente europeo. Hoy el 72% del territorio del país está valorado en situación de estrés hídrico, mientras que en Italia sólo lo es 26%.

Uno de los problemas que tenemos es que no se invierte en políticas hídricas. Debemos saber que por ejemplo en el año 2008 las pérdidas en el sistema de abastecimiento de agua de las ciudades era del 24% ya en el año 2012 había subido al 26% y a fecha de hoy rondamos el 27%.

Nuestra agricultura consume aproximadamente el 80% del agua del país, sin embargo su valor económicamente representa solamente el 3,8% del PIB que traducido en dinero son 40.500 millones anuales.

Hemos de saber que en nuestro país conviven dos tipos de agricultura de regadío, la primera eficiente, que gasta el 10% del agua y genera el 90% del valor agrícola y la segunda que gasta el 90% del agua y sólo genera el 10% del valor agrario.

Hay en España unos cuatro millones de Ha de regadío. Según estudios recientes deberíamos bajar a los tres millones de Ha, pero invirtiendo en hacerlas más eficientes hídricamente y económicamente, con lo que conseguiríamos que a pesar de reducir la extensión del regadío tendrían un mayor valor económico y ahorraríamos muchísima agua.

Nada de esto se está haciendo y en cambio se sigue desarrollando la zona de riego. Veamos un ejemplo claro, el caso de Navarra. Entre los años 2000 y 2010 dejaron de funcionar 10.000 Ha de regadío porque no había agricultores y su rentabilidad era escasa. Se pone en funcionamiento el canal de Navarra como obra justificadora del pantano de Itoiz y se plantea un regadío nuevo de 35.000 Ha, muchas de las cuales están en manos de multinacionales, creándose solamente 200 puestos de trabajo y se está produciendo una subvención con el pago del agua.

La ley marco del agua de la Unión Europea obliga a que el coste real del agua sea pagado por el usuario, pero esto no se está haciendo. El coste que paga el agricultor/multinacional es de 0,13 euros el m3, pero el coste real del agua está en 0,5 euros el m3 cuando llega a la Navarra media ¿Quién paga este desfase de tarifa? La respuesta es clara, todos los ciudadanos con sus impuestos ¿Es esto sostenible social y económicamente? ¿Por qué debemos financiar el agua a las multinacionales?

 

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Los presupuestos generales del Estado en su apartado de inversiones hídricas se han visto recortados en un 90% entre los años 2007-2016. El gasto en el mantenimiento se presupuestó 959 millones pero sólo se ejecutaron 611, es decir, no se gastaron el 40%. La disminución del gasto estatal en el mantenimiento de obras hidráulicas ha disminuido entre 2007-2016 en un 42%.

España invierte en infraestructuras hídricas un 54% menos de dinero que los principales países de la Unión Europea, cuando nuestras necesidades son muy superiores a la de estos países.

Apenas se mencionan las numerosas sanciones que se impone a nuestro país por sus incumplimientos en las políticas hídricas comunitarias, sirvan como ejemplo que en noviembre de 2016, se sancionó a España con 46,5 millones de euros por el incumplimiento en el tratamiento de las aguas residuales. Todavía hay 1,4 millones de españoles que carecen de depuración. España tiene abiertos noventa procedimientos por sus incumplimientos en las políticas hídricas.

Es sorprendente que los llamados partidos constitucionalistas defensores de la Constitución y de la Unión Europea se salten todas las leyes sobre la normativa Marco del agua de la Unión Europea, mientras que a los demás exigen un cumplimiento estricto de las leyes.

El crisis hídrica española es gravísima, pues si ya tenemos un problema increíble con el agua, con la actual política y el incumplimiento de las normativas del agua de la Unión Europea nos lleva al desastre. Hay que valorar muy positivamente las políticas reflejadas en las leyes de la Unión Europea, que es una de las pocas políticas que valora el bien común de los ciudadanos.

 

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Fíjense el caos hídrico que tenemos en España:

  • Todas las aguas residuales urbanas generadas debían estar ya totalmente depuradas y esto como hemos visto no sucede.  

  • La calidad del agua de nuestros ríos no cumplen mayoritariamente la normativa europea y además nos encontramos muy lejos de poderla cumplir.  

  • La Comunidad Europea subvencionó a España con más de 1.500 millones de euros para la instalación de desaladoras. El entonces ministro de Agricultura, el ínclito Miguel Arias Cañete y que actualmente es el responsable de ecología de la UE, se reía diciendo que las depuradoras españolas solamente funcionaban al 13% de su capacidad, mientras estábamos demandando agua. Inmediatamente la Unión Europea dejó en suspenso el apoyo financiero a la desalación en España.  

  • Actualmente, hay en nuestro país más de un millón de pozos ilegales de aguas subterráneas y se calcula que sacan tal cantidad de agua que nos darían de beber al país 1,3 veces. Están haciendo de forma ilegal un uso privado de un bien público como es el agua, sin coste económico alguno.

 

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  • Hay actualmente unos 425 campos de golf. El consumo de agua de un campo de golf con 18 hoyos supone el gasto de una ciudad de 60.000 habitantes. Gran parte de estos campos de golf están situados en la España árida, con lo que la crisis hídrica aumenta.  

  • Se pierde el 27% del agua de nuestras cañerías, mientras que en Europa solo supone el 12%.  

  • Un mismo producto industrial producido en Alemania, tiene un gasto de agua la mitad que el mismo producto en España. Hay que mejorar la eficiencia hídrica industrial.  

 ¿Qué hace el gobierno de España? Pedir a la Iglesia que saque en procesión a los santos para que llueva ¿Somos conscientes del grave problema que tenemos con el agua? Evidentemente no. El agua es vida, pero sin agua la vida no existe.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.