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Tiempo de elecciones

Fuentes: Rebelión

Tenemos por delante una semana apasionante; el domingo se celebran elecciones generales; todas desde 1977 lo han sido. A través de ellas, el pueblo, que es soberano, opina y marca el futuro con su voto. Establece quienes han de gobernar o quienes pueden tener el apoyo suficiente para ello. Qué bonito sería si fuera exactamente […]


Tenemos por delante una semana apasionante; el domingo se celebran elecciones generales; todas desde 1977 lo han sido. A través de ellas, el pueblo, que es soberano, opina y marca el futuro con su voto. Establece quienes han de gobernar o quienes pueden tener el apoyo suficiente para ello. Qué bonito sería si fuera exactamente así, pero no lo es. Por medio está la opinión pública publicada y televisada, las presiones sociológicas ejercidas y la manipulación informativa hace de la suyas, para someter a la soberanía. No obstante a todo el domingo, el pueblo soberano hablará en las urnas.

Qué tiempos aquellos en los que un 12 de abril de 1931, unas elecciones municipales, derrocaron a la monarquía. Ahora, con la aparición de las dos nuevas formaciones emergentes, el Sistema conocido, desaparezca entre sus claro oscuros. El bipartidismo, diseñado en la Transición, como la mejor forma de estabilidad parlamentaria para gobernar, tiene los días contados. Los pactos de gobierno, el buen hacer o lo contrario, serán protagonistas. Para quienes nos gusta la política, se avecinan días apasionados. Espero que sea bien, disfrute y bienestar del pueblo. Por cierto, la única fuerza que defiende la república, como forma política del Estado es Unidad Popular.

Hace treinta y ocho años, un 15 de junio de 1977, se celebraron en España las primeras elecciones generales en libertad, desde la Segunda República. Muchas expectativas en demanda de democracia y libertad, «libertad sin ira, libertad». Todo era ilusión y esperanza, con la mirada puesta en un horizonte que dejaba atrás la dictadura, con su represión sangrienta. Un nuevo espacio de libertad, justicia, derechos y bienestar se abría paso. El futuro entre nuestras manos, aunque todo el proceso fue diseñado desde arriba. El pueblo soberano habló; porque la consigna era «habla pueblo habla» y hablamos. Los resultados dieron ganador al poder heredero y una mayoría considerable a la izquierda democrática opositora, que había pasado de la ruptura a la reforma.

Siguen existiendo las «dos Españas», como siempre enfrentadas. La del progreso frente a la oscura conservadora; la de la igualdad frente a la de los privilegios; la de la justicia social frente a la caciquil conservadora; la de la razón frente a la oscura del ángel custodio. Aquel 15-J fue un espejismo, un ensueño. Los treinta y ocho años nos han enseñado a conocer, que el que nos presentan como cuerpo incorrupto de la democracia, también se corrompe. Ya se han encargado de ello los corruptos de siempre.

Nada es igual y todo se parece. En 1977 se presentaron más de ochenta partidos o agrupaciones electorales. Hubo un 21,17% de abstención y consiguieron escaño doce candidaturas. Ganó Adolfo Suárez, heredero del régimen, con su UCD, que obtuvo 6.310.691 de votos y 166 escaños, seguido por el PSOE (renovado) de Felipe González con 5.371.866 votos y 118 diputados. El PCE eurocomunista de Santiago Carrillo, fue la tercera fuerza política con 1.709.890 votos y 19 escaños. Seguido muy de cerca por Alianza Popular, con Manuel Fraga a la cabeza con 1.504.771, que obtuvo 16 representantes. La derecha reformista triunfó, seguida por la izquierda renovadora y la derecha de siempre. Después hemos visto que aquella derecha reformista es la de siempre y la izquierda renovada, ha perdido su propia esencia.

Posicionémonos ante el 20 de diciembre próximo. El Confidencial, en su última encuesta publicada, prevé una remontada de Podemos, que se haría con el 19,1% de los sufragios, por delante de PSOE que se desplomaría hasta quedar como cuarta fuerza, con un 17% en estimación de voto. El PP continuaría siendo la fuerza más votada, obteniendo un 26,7% de los votos, a sólo tres puntos y medio de distancia de Ciudadanos, quien le seguiría con un 23,2% del electorado. IU alcanzaría el 6,3%. Entre el pesimismo y el optimismo, para unos u otros.

Por su parte, la encuesta más reciente publicada por eldiario.es, vaticina que el PP continuaría siendo la primera fuerza con el 28,2% de los votos. En un segundo puesto se mantendrían los socialistas con un 23,1% de las papeletas. Ciudadanos se haría con el 18,8% de los votos. Podemos 11,3% ó 16,2%, si se incluyen los resultados de las coaliciones en Galicia, Cataluña y la Comunitat Valenciana (4,9% entre todas). Unidad Popular obtendría el 3,8% de los sufragios. No ha habido la unidad por la izquierda necesaria para desbordar a la derecha reaccionaria de siempre y la que llega.

El CIS en su estudio Preelectoral de noviembre, daba los siguientes resultados: PP 28,6%; PSOE 20,8%; Ciudadanos 19% Podemos 9,1% y Unidad Popular 3,6%. Discúlpenme si disgrego, pero es lo que hay. Saquen sus conclusiones, que las hay para todos los gustos.

Y por último aparecen las últimas encuestas de El Mundo y ABC, con distintas conclusiones y algunas coincidencias El PP ganará, pero no con los diputados suficientes para formar gobierno en solitario; el PSOE será la tercera fuerza política en la mitad de España, la otra mitad será para Ciudadanos; ascenso de Podemos, que se acerca a Ciudadanos, pero no lo suficiente.

Del sondeo de ABC se deducen las siguientes claves: el PP ganaría las elecciones con el 28,3% de los votos, frente al 44,6% que obtuvo en las elecciones generales de 2011, seguida por el PSOE, como segunda fuerza, con el 21,2% de los sufragios, 7,1% por debajo del PP y 2 por delante de Ciudadanos (18,1% y Podemos, que obtendría el 17,7%. Izquierda Unida obtendría un 4% de los votos.

La encuesta de Sigma Dos para El Mundo diagnostica que el PP sufre un retroceso en intención de voto en las comunidades importantes que aportan mayor número de diputados (Madrid, Cataluña, Andalucía y Valencia). Se produciría un empate a tres entre PSOE (21,2%), Ciudadanos (18,1%) y Podemos (17,6%), lo que hace imposible prever el orden definitivo. Populares y Ciudadanos sumarían la mayoría absoluta, como también podría ocurrir entre Ciudadanos y el PSOE. Todo puede ser y va a depender del orden de llegada y los cuerpos que cada cual saque a los otros, si bien, todo parece indicar que un pacto entre PSOE y Podemos, parece impensable.

Puestos a seguir con las encuestas, voy a hacer la mía. Permítanme que haga un mero ejercicio aritmético y saque la media de todas las últimas publicadas por los diferentes medios, incluso incorporando el estudio del CIS. El resultado es el que sigue; el PP conseguiría un 27,9% de los votos, el PSOE 20,6%, Ciudadanos 20,1%, Podemos 16,4% y UP-iu 4,7%. En esta ocasión ocurre que los análisis basados en las encuestas, podrían servir para poco, si como parece, los indecisos son quienes tienen la llave de la gobernabilidad, cuando lo que hace falta es un compromiso decidido y coherente.

¿Y qué ocurre con los líderes cabezas de cartel?: División de opiniones. Cuando falta una semana para la celebración de las elecciones, Pablo Iglesias es el candidato más influyente en Internet. Mariano Rajoy y Pedro Sánchez le siguen desde el segundo y el tercer lugar y a continuación Albert Rivera y Alberto Garzón. En el estudio del CIS mencionado anteriormente, ninguno de los líderes aprueba. Todos son valorados por debajo del 5 sobre 10, por lo que suspenden: Ribera 4,98, Garzón 4,62, Sánchez 4,59, Iglesias 3,87, y Rajoy a la cola con 3,31 da la nota. En ningún país del mundo, alguien como Rajoy podría ser presidente del gobierno.

Según el estudio de El Confidencial, Podemos sería el que adoptaría mejores medidas contra la corrupción. También sería el más indicado para disminuir el paro, seguido por el PP. También Podemos es el mejor valorado para mejorar los servicios públicos, seguido del PSOE. Por el contrario es el PP, el mejor para establecer medidas para mejorar la situación económica, seguido de Ciudadanos, PSOE, Podemos y Unidad Popular. Para la organización Poletika, que evalúa la calidad de las propuestas electorales, Podemos es el mejor valorado en políticas sobre Infancia, Fiscalidad, Participación y Protección Social. Unidad Popular en Educación y Políticas salariales. PSOE en Desarrollo y Política exterior, y Ciudadanos en Cambio Climático.

Mucho ha cambiado la sociedad desde aquel 15-J. Ni todo ha estado mal hecho ni todo ha sido una maravilla. El pasado es la historia, el futuro no existe y el presente es efímero y cruel para los más desfavorecidos socialmente. El Sistema actual, respetó las ruinas del franquismo y se construyó sobre la dictadura y sus miserias. Algunos dicen que lo sucedido pertenece a un capítulo de la historia que no hay que recordar. Para ellos es mejor el olvido. Ahora toca hacerlo bien y para no caer en los mismos errores. Es necesario abrir un Proceso Constituyente y mediante un referéndum que el pueblo hable sobre el modelo político. Que rompa ataduras con ese pasado que algunos recordamos apasionadamente y otros muchos quieren olvidar.

El fin del bipartidismo está cantado y retrocede hasta en sus feudos provinciales de siempre. El PP pierde el centro y el PSOE no recupera la izquierda. El electorado está dividido y más de la mitad de los votantes de centro sigue sin tener claro a quién votar. El PP sería la cuarta fuerza, si no fuera por el voto de los mayores de 65 años. Ciudadanos es el preferido entre los trabajadores, el PSOE entre los parados, y Podemos entre los estudiantes. Todo dislocado. Estas son algunas conclusiones, que reflejan lo que algunos analistas, como Lluis Orriols, vaticinamos, a fuerza de estudiar la realidad, encuestas y sondeos que pretender reflejar el estado de la cuestión.

En plena campaña electoral, los cuatro grandes partidos llaman al voto útil. «No votar al PSOE, es regalar el voto al presidente del paro y la corrupción». «No hay marcas blancas; si se quiere que gane el PP, hay que votar al PP». «El voto útil es el morado». «Ciudadanos es el único partido que puede hacer las reformas que necesita España». Pongamos cara y color a cada frase y veremos que son huecas y manipuladoras.

No nos dejemos confundir. Analicemos lo que ha ocurrido hasta ahora, miremos a nuestro alrededor y observemos la herencia que nos dejan. Alguna formación política, seguro que puede defender mejor que otros nuestros intereses. Otras, representarán mejor nuestras convicciones ideológicas sobre justicia, igualdad y solidaridad. Estas deben ser las claves de la decisión. Yo lo tengo decidido.

@caval100

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.