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Torturas a Prisioneros Palestinos

Fuentes: PalestineChronicle / CEPRID

Según el grupo Palestino de paz y justicia, MIFTA(1), desde la ocupación de Gaza y Cisjordania (los Territorios Palestinos Ocupados) en 1967, Israel ha apresado más de 650 mil palestinos. B’Tselem es el conservador Centro de Información Israelí por los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados, con una bien merecida reputación por su precisión. Un […]


Según el grupo Palestino de paz y justicia, MIFTA(1), desde la ocupación de Gaza y Cisjordania (los Territorios Palestinos Ocupados) en 1967, Israel ha apresado más de 650 mil palestinos.

B’Tselem es el conservador Centro de Información Israelí por los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados, con una bien merecida reputación por su precisión. Un grupo de prominentes académicos, abogados, periodistas y miembros del Parlamento Israelí (Knéset) fundaron la organización en 1989 para «documentar y educar al público israelí y los legisladores acerca de las violaciones de los derechos humanos en los Territorios Ocupados, combatir el fenómeno de negación que prevalece entre el pueblo israelí, y ayudar a crear una cultura de derechos humanos en Israel» para convencer a los agentes del gobierno de respetar los derechos humanos y cumplir con el derecho internacional.

Su trabajo cubre un amplio rango de temas de derechos humanos, entre los que se incluyen detenciones y torturas. En mayo de 2007 preparó un reporte detallado de 100 páginas titulado «Prohibición Absoluta: La Tortura y Abusos hacia los Detenidos Palestinos», que está disponible de forma impresa para quienes lo soliciten. Este artículo resume sus hallazgos que representan un esfuerzo conjunto entre B’Tselem y HaMoked (Centro para la Defensa del Individuo), fundado en 1988 para apoyar los derechos Palestinos durante la primera Intifada a finales de los años 80. Desde principios de los años 90, B’Tselem ha publicado más de 10 reportes sobre el uso de la tortura y abusos por Israel hacia los detenidos palestinos. Este es el más reciente en su esfuerzo por aumentar la conciencia pública y ayudar a abolir estas aborrecibles prácticas. Los hallazgos se basan en testimonios solicitados a una pequeña y «poco representativa» muestra de 73 palestinos residentes de Cisjordania que fueron arrestados entre julio del 2005 y enero del 2006, que estuvieron de acuerdo en que se contaran sus historias y reunieron los criterios predeterminados para el estudio.

Ellos fueron escogidos de los nombres de 4.460 prisioneros palestinos, cuyos parientes contactaron HaMoked para ayudarles a encontrar sus paraderos. HaMoked brinda este servicio porque Israel viola el derecho internacional y sus propias regulaciones militares al negar a los familiares de los prisioneros cualquier información acerca de quiénes fueron detenidos o dónde se encuentran detenidos. Por la cantidad de años que tiene B’Tselem investigando sobre la tortura en Israel, considera que la información contenida en este reporte refleja de manera precisa las clases y niveles de las prácticas abusivas israelíes. La tortura, el abuso y el trato degradante son repugnantes en cualquier forma por cualquier razón, y desde siempre el derecho internacional ha prohibido estas prácticas bajo cualquier circunstancia. Las cuatro Convenciones de Ginebra de 1.949 prohíben cualquier forma de «coerción mental o física» y afirman que los prisioneros de guerra enfermos, heridos y civiles deben ser tratados humanamente. Las cuatro convenciones tienen un tema común, llamado el Artículo Común Tres, que solicita que todos los no combatientes sean tratados humanamente siempre. No hay excepciones por ninguna razón, y las violaciones son incumplimientos graves de Ginebra y otras leyes internacionales que constituyen crímenes de guerra y de lesa humanidad.

Israel defiende las «tácticas coercitivas necesarias»

Sin embargo, la Comisión de Landau de 1.987 (encabezada por el magistrado Moshe Landau, anterior Presidente del Tribunal Supremo de Justicia) citó el suministro de «defensa necesaria» en el Derecho Penal para recomendar el uso de «presión física moderada y psicológica», para obtener evidencia para condenas en enjuiciamientos. Su justificación era que las tácticas coercitivas de interrogación eran necesarias contra «la hostil actividad terrorista». Y definió incluir no sólo amenazas o actos de violencia, sino todas las actividades relacionadas con el nacionalismo Palestino.

Más tarde, en septiembre de 1.999, la Corte Suprema de Justicia de Israel, respondió la petición del Comité Público Contra la Tortura en Israel, y emitió una decisión histórica (al revertir las recomendaciones de Landau) y prohibió el uso de las torturas contra los prisioneros. Sin embargo, esto fue un falso gesto ya que al mismo tiempo estableció la presión y las medidas de molestias, como efectos secundarios de interrogaciones legítimas, que no se deben usar para quebrar el espíritu de los prisioneros. Luego agregó una gigante laguna jurídica al permitir a quienes interrogan, usar la fuerza física y evitar procesos judiciales en casos denominados «bombas de relojería» (2), aún cuando el Derecho Internacional no admite excepciones, y las autoridades israelíes puedan utilizar esa excusa para cualquier persona en custodia.

Según el grupo Palestino de Paz y Justicia, MIFTA, desde la ocupación de Gaza y Cisjordania (los Territorios Palestinos Ocupados) en 1967, Israel ha apresado más de 650 mil palestinos. Esto equivale a cerca de un sexto de la población de los territorios palestinos ocupados hoy día. Los servicios de seguridad actualmente tienen detenidos cerca de 10 a 12 mil hombres, mujeres y niños palestinos en sus prisiones bajo condiciones deplorables y muchos bajo detención administrativa sin cargo alguno. Basados en la asesoría previa de HaMoked, B’Tselem estima que 85% de ellos están sujetos a torturas y abusos en custodia, aún cuando la mayoría de ellos no están acusados de terrorismo. Estas prácticas son usadas de manera rutinaria y sistemática contra activistas políticos, estudiantes acusados de estar a favor del Islam, sheikhs (3) y líderes religiosos, personas de organizaciones islámicas de caridad, familiares de personas solicitadas por las autoridades o cualquier hombre, mujer, o niño que Israel lo requiera por cualquier motivo.

El reporte de B’Tselem de mayo del 2.007 declara que la Agencia de Seguridad Israelí (ISA- anteriormente llamada Servicio de Seguridad General o GSS) admite utilizar métodos «excepcionales» que incluyen «presión física» para interrogar en las situaciones llamadas «bombas de relojería». Pero esto se puede usar como excusa para abusar de cualquier persona. Adicionalmente, policías admiten abiertamente que se aprueba el uso de medidas severas de forma retroactiva, de manera que los derechos de los prisioneros palestinos se puedan violar libremente sin temer a recriminación alguna. En otras palabras, quienes interrogan en la Agencia de Seguridad Israelí conocen las reglas: no pidas permiso, usa los métodos que desees, y no te preocupes por las consecuencias posteriores, ya que no habrá ninguna. Esto está demostrado en lo que los prisioneros dijeron a B’Tselem.

Los prisioneros reportaron que se les «debilitaba» para la interrogación desde que eran arrestados hasta que los agentes de la Agencia de Seguridad Israelí se hacían cargo. Al comienzo los abusos incluían golpes, dolorosas ataduras, ofensas, humillaciones y negación de las necesidades básicas. El procedimiento de la ASI incluía luego siete formas claves de abuso que violaba la dignidad e integridad física de los detenidos. Se les trataba de quebrar el espíritu, pero el derecho internacional lo llama tortura cuando incluye intentos verificables de tortura, sufrimiento o dolor severo, motivos inapropiados e involucran al estado. Todas estas condiciones se aplican a las prácticas abusivas israelíes que incluyen:

  • Aislamiento que prohíbe a los prisioneros tener contacto con familiares, abogados, o representantes del Comité Internacional de la Cruz Roja. Esto exacerba el sentido de impotencia, los prisioneros están completamente a la merced de quienes les interrogan. Y se sabe que esto les produce serios daños psicológicos cuando es continuo por períodos extendidos.
  • Presión psicológica por confinamiento en solitario en «celdas sofocantes, putrefactas de 3 a 6 metros cuadrados» sin ventanas ni acceso a la luz del día ni al aire fresco, una luz sobre su cabeza las 24 horas del día, paredes hechas de yeso áspero que impiden que puedan descansar recostándose de ellas; un grifo de agua en una pared y algunas celdas con fregaderos; una colchoneta normalmente sucia, húmeda, y una manta mugrienta y putrefacta en el piso. Más nada en las celdas; no se permite leer ni escribir en las celdas; las letrinas son simples hoyos en el suelo. A los detenidos se les negaba cualquier contacto con otros seres humanos, exceptuando los guardias y quienes les interrogaban.
  • Las condiciones físicas en las celdas de confinamiento en solitario están reguladas en Regulaciones de Procedimientos Penales, emitido por el Ministerio de Seguridad Interna de Israel, con la aprobación de la Constitución del Knéset (Parlamento Israelí), el Comité de Derecho y Justicia. Pero no se aplican a los «prisioneros de seguridad», así que las celdas no tienen camas ni sillas, y casi nunca fregaderos. No se les provee de nada más, ni si quiera el uso del teléfono, ni el derecho de tener visitas. Las celdas eran muy pequeñas para caminar adentro, y no se les permitía realizar ejercicios afuera.
  • Se debilitaba a los prisioneros con la falta de actividad física, privación del sueño y comida inadecuada. Se les negaban las necesidades básicas como comida y líquidos, medicinas o el derecho a orinar o satisfacer sus necesidades fisiológicas. Pasaban largas horas de interrogatorio, atados a una silla sin poder mover sus manos o pies en lo más mínimo, tenían deficiencias nutricionales y la comida que recibían era inadecuada, fría, mal cocinada, sin sabor y frecuentemente de apariencia repulsiva. Muchos de los detenidos se resistían a comer en la medida de lo posible.
  • El constreñimiento en la posición de «shabah», que es la atadura dolorosa y prolongada de las manos y pies de los prisioneros a una silla rígida de plástico, no acolchada, de tamaño estándar, de armazón de metal, sin descansaderos de brazos, fija en el suelo. Las manos atadas fuertemente a la espalda con esposas plásticas ajustables y conectadas a un anillo en la parte posterior del asiento para halarlas de manera molesta debajo del respaldar; piernas atadas a las patas delanteras de la silla. Los prisioneros no se podían parar durante la interrogación, que duraba aproximadamente 8 horas consecutivas sin descanso, y el primer día, duraba 12 horas; luego el período de interrogación, se acortaban las sesiones y duraban de 4 a 5 horas.
  • Los interrogatorios duraban realmente poco tiempo, la mayoría del tiempo, los interrogadores estaban fuera del cuarto, y dejaban a los prisioneros con el aire acondicionador encendido, con un frío insoportable. Frecuentemente servían sólo una comida durante el día del interrogatorio; casi no permitían ir al baño; y casi todos los detenidos se quejaron de dolores severos en la espalda, cuello, hombros, brazos y muñecas, durante el interrogatorio. También se reportó adormecimiento o pérdida de sensibilidad en las extremidades. La Corte Suprema de Justicia Israelí, reglamentó en 1.999, que todos los procedimientos de constreñimientos en la posición «shabah» son ilegales, ya que violan las reglas de un «interrogatorio justo y razonable» y perjudica la dignidad y bienestar de los prisioneros. Los interrogadores de la Agencia de Seguridad Israelí ignoran esto impunemente.
  • También se reportaron maldiciones y humillantes y obligatorios registros exhaustivos de los detenidos estando desnudos, mientras se les gritaba y se burlaban de ellos; así como salivazos, y otras prácticas abusivas.
  • Las intimidaciones incluían amenazas de tortura física (llamadas interrogatorios militares), arrestos de familiares y destrucción de sus casas.
  • Uso de informantes («asafirs») para obtener información, que no es algo abusivo como tal, pero es muy cuestionable, luego de los métodos preparatorios para «debilitar» a los detenid
Entonces B’Tselem trató los métodos de interrogación «especiales» que en su mayoría incluían la violencia física:
  • Privación de sueño entre 30 y 40 horas, durante las cuales se dejaba a los detenidos dolorosamente atados con grilletes en los cuartos de interrogación. Y los guardias los despertaban frecuentemente entre la media noche y las 5 de la mañana. Se usaban varios tipos de sonidos opresivos para interferir con el sueño durante la noche.
  • Uso de golpes «en seco» que incluían puñetazos y patadas en todas partes del cuerpo, impactos con la culata de los rifles, golpes en la cara con garrotes, cascos y otros objetos. Se les golpeaba la cabeza contra la pared, el suelo, o cualquier superficie dura. Se les golpeaba mientras los detenidos tenían las manos atadas a la espalda, y tenían los ojos vendados. Adicionalmente se les golpeaba durante las inspecciones físicas, mientras tenían las manos esposadas.
  • Ataduras dolorosas con esposas u otros objetos, lo suficientemente apretados para cortar la circulación de la sangre y causar hinchazón.
  • Tirones repentinos de la cabeza hacia los lados y hacia atrás.
  • También se les forzaba a caminar en cuclillas, (posición de rana), y caminar en puntillas agachados dando saltos con las manos esposadas detrás de la espalda, mientras se les empujaba y golpeaba hasta que los prisioneros perdían el equilibrio y se caían hacia delante o atrás. Este método les inflinge dolor al aumentar la presión en los músculos de las piernas, y herir las muñecas al caerse.
  • Posición de «banana», en la que se tuerce dolorosamente el arco de la espalda, con el cuerpo extendido horizontalmente hasta el suelo sobre una silla sin respaldar, con las manos atadas a los pies.
También ocurren asesinatos de prisioneros, como el del día 22 de octubre, en la miserable prisión de Ketziot, en el desierto de Neguev, donde se mantienen detenidos a 2.300 palestinos en condiciones realmente duras. A las dos de la madrugada los guardias de la prisión empezaron una requisa en las celdas, desnudando y registrando a los reclusos en una deliberada provocación de media noche. Los prisioneros resistieron y cerca de 550 miembros del Servicio de Prisión Israelí Metsada (4), unidad antimotín, respondieron con fuerza excesiva, golpeándolos con garrotes de plástico, culatas de los rifles, así como con perdigones, bombas sin estallar, bombas lacrimógenas, granadas estruendosas que encendieron en llamas las celdas y perjudicaron a más de 250 reclusos, dejando al menos a 9 con daños severos. Durante este ataque, Mohammed Al Ashqar fue asesinado al recibir un tiro en la cabeza.

El Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR) mantiene que el abuso a los prisioneros, las tácticas represivas y el asesinato de palestinos es una política oficial Israelí, que ha empeorado bajo el director actual del Servicio de Prisión Israelí, Beni Kaniak. El Centro Palestino para los Derechos Humanos reporta que Beni Kaniak ha instituido estas medidas punitivas:

  • Reducción de las raciones de comida y los implementos de higiene.
  • Prohibición adicional de artículos de los prisioneros.
  • Confiscación del dinero de los prisioneros y prohibición de que ningún familiar pueda tenerlo. Uso extendido del confinamiento en solitario.
  • Muda periódica de los prisioneros a nuevas instalaciones, para impedir el sentido de estabilidad.
  • Repetidas y severas redadas no anunciadas a altas horas de la noche, como la del 22 de octubre en Ketziot.
Estas tácticas, torturas y abusos de los prisioneros palestinos se realizan con el consentimiento y «bajo el auspicio del sistema de la Policía Israelí». B’Tselem reportó desde el año 2.001, que la Oficina del Fiscal del Estado de Israel recibió más de 500 quejas de estas prácticas, pero no se ha investigado ninguna. En general, rara vez se investigan los casos de maltratos a los prisioneros, y casi nunca terminan en acusaciones. Más allá de esto, a pesar del fallo de 1.999, la Corte Suprema de justicia Israelí ayuda a los interrogadores de la Agencia de Seguridad Israelí, al rechazar la aceptación de al menos una de cientos de las peticiones que se les presentan para ser reparadas. La Corte Suprema de justicia Israelí también permite que la Agencia de Seguridad Israelí oculte información de los prisioneros sobre los que se emitieron órdenes abusivas o de peticiones legales realizadas en nombre de los detenidos. Además, permite que las evidencias obtenidas bajo tortura, sean usadas en los enjuiciamientos.
Israel sigue el modelo de EEUU

B’Tselem y HaMoked están comprometidos para terminar con el uso de las torturas de parte de Israel hacia los prisioneros Palestinos. Ellos citan el ejemplo del manual práctico del ejército de Estados Unidos, de Septiembre de 2006, para Operaciones de Recolección de Inteligencia Humana como una guía apropiada para conducir interrogatorios, aunque la autorización de brutalidad física y psicológica se haya convertido en una política oficial de la administración, bajo el mandato de George Bush, luego del 11 de septiembre. Sin embargo, este manual abarca 18 métodos de interrogación de experiencia demostrada en el trabajo bajo variadas situaciones y condiciones. Van desde establecer confianza entre el interrogador y el detenido, hasta el uso de trampas y manipulación psicológica. Pero en ningún caso se admite tortura ni otras prácticas ilícitas.

Una cosa es tener reglas y leyes, y otra es cumplirlas o acatarlas. Según opiniones legales del otrora Departamento Secreto de Justicia, bajo el mandato de George Bush, en Estados Unidos se han consentido y practicado «las más duras técnicas de interrogación, nunca antes usadas por la CIA». Esto no es diferente en Israel, donde la Agencia de Seguridad Israelí utiliza con impunidad de manera sistemática y rutinaria medidas de interrogación que están prohibidas. B’Tselem y HaMoked quieren que se termine con estas prácticas y urgen al gobierno israelí pararlas, promulgando leyes ejecutables en las que «se prohíba estrictamente la tortura y el trato cruel, inhumano o degradante», de acuerdo con el Derecho Internacional.

También recomiendan que se investigue cada queja de abuso o tortura por un cuerpo independiente, que las personas que hayan violado la ley sean procesadas, y que «cada prisionero reciba las condiciones humanas mínimas». Israel clama ser un estado civilizado. Pero ya es hora de que actúe como tal.

Stephen Lendman es periodista estadounidense. Notas:

Traducido por Meysalun Cage

(1) MIFTA: Iniciativa Palestina para la Promoción del Diálogo Global y la Democracia.

(2) NT: «bomba de relojería»: Cuando haya algo a punto de estallar o corra peligro la vida de otras personas.

(3) Sheikh: Especialista en ciencias islámicas.

(4) NT: Metsada: División de Operaciones Especiales del Mossad, «conduce las operaciones de asesinato de objetivos sensibles, de actividades de sabotaje, paramilitares y de guerras psicológicas». http://www.intelpage.info/exterior/israel.htm. Adicionalmente, presta servicios de «inteligencia» e investigadores privados. Teniendo como punto fuerte el Medio Oriente. Ver http://www.metsada.com/