Recomiendo:
0

Estados Unidos, el país más beligerante del mundo

Fuentes: TeleSur - Rebelión / Imagen: El hospital Gandhi en Teherán después de ser destruido por un bombardeo israelí-estadounidense, marzo de 2026. [Foto: Fatameh Bahrami/Anadolu].

La traicionera agresión a Irán, dispuesta mientras se celebraban negociaciones que parecían llegar a buen puerto con la explícita renuncia de Teherán a construir una bomba atómica, es otro ejemplo de como actúan “estados fallidos”, como Estados Unidos e Israel, que pisotean la Carta de las Naciones Unidas y las normas más elementales del Derecho Internacional.

Estoy harto de escuchar a opinólogos, presuntos analistas y dizque “periodistas” de los medios hegemónicos y sus terminales en las redes sociales e inclusive en gente del común y de buena fe que en su ingenuidad son engañadas vilmente por aquellos con el cuentito de Estados Unidos como la tierra de la libertad, la democracia y los derechos humanos. Un componente muy importante de esa engañifa es el ocultamiento de los crímenes que la “gran democracia del Norte” cometió a lo largo de toda su historia y sigue perpetrando al día de hoy.

Envueltos en una nube de “mentiras que parecen verdades”, Vargas Llosa dixit, el imperio y sus vasallos se cuidan de recordarle al público que Estados Unidos es, hasta ahora, el único gobierno que arrojó sendas bombas atómicas sobre dos indefensas ciudades japonesas -Hiroshima y Nagasaki en agosto de1945- asesinando en un instante a 210.000 personas. Las cifras pueden subestimar la letalidad de ese bombardeo porque quienes estaban en un radio de unos 600 metros del lugar donde cayeron las bombas fueron vaporizados y convertidos en cenizas en menos de un segundo. Nunca  se encontraron huesos ni cráneos en esa zona. La temperatura en Hiroshima al momento del estallido fue de 7.700 grados centígrados, y en Nagasaki de unos 4.000.

Ninguno de los presidentes de Estados Unidos que sucedió a Harry Truman, que fue quien ordenó el bombardeo, consideró la posibilidad de pedir perdón por ambos crímenes. Barack Obama fue el único que visitó el Parque Conmemorativo de la Paz en Hiroshima, pero se rehusó a pedir perdón por esos crímenes. De lo anterior se desprende que si hay un país en el mundo que está descalificado para juzgar a otros como “santuarios del terrorismo” o como “Estado patrocinador del terrorismo” -cosa de la cual con infinita maldad Washington acusa a Cuba- ese país no es otro que Estados Unidos.

Conviene, a los efectos de despejar cualquier clase de duda sobre nuestro argumento, traer a colación una breve historia narrada personalmente por el ex presidente Jimmy Carter en 2019.[i] Durante su habitual clase dominical en la iglesia bautista Maranatha de su ciudad natal, Plains (Georgia), Carter reveló que había hablado con el presidente Donald Trump sobre China. Carter, que a la sazón tenía 94 años, dijo que Trump estaba preocupado por el crecimiento económico de China y le expresó su inquietud por el hecho de que “China se nos está adelantando”. Carter fue quien normalizó las relaciones diplomáticas entre Washington y Pekín en 1979 y le comentó a Trump que gran parte del éxito de China se debía al pacifismo de su política exterior. “Desde 1979, ¿saben cuántas veces ha estado China en guerra con alguien?”, preguntó Carter a la feligresía allí presente. “Ninguna, y  en cambio nosotros hemos estado siempre en guerra”.  El ex presidente concluyó su clase diciendo que “Estados Unidos solo ha estado en paz durante 16 de sus 242 años (249 años, al 5 de febrero del 2026) como nación independiente. Si se cuentan las guerras, los ataques militares y las ocupaciones militares, en realidad solo ha habido cinco años de paz en la historia de Estados Unidos: 1976, el último año de la administración de Gerald Ford, y 1977-1980, la totalidad de la presidencia de Carter.”  El ex presidente remató su intervención diciendo que “Estados Unidos es la nación más belicosa de la historia del mundo”, resultado, según él, de que obligara a otros países a “adoptar nuestros principios estadounidenses” y, deberíamos agregar, asegurar el predominio de sus intereses.

La agresión militar a Venezuela, la violación de su soberanía y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, la asambleísta Cilia Flores es el penúltimo eslabón de esta triste historia. La traicionera agresión a Irán, dispuesta mientras se celebraban negociaciones que parecían llegar a buen puerto con la explícita renuncia de Teherán a construir una bomba atómica, es otro ejemplo de como actúan “estados fallidos” (rogue states, en el léxico de las ciencias sociales) como Estados Unidos e Israel, que pisotean la Carta de las Naciones Unidas y las normas más elementales del Derecho Internacional. Una guerra que ya ha provocado la muerte de miles de inocentes, que se superpone al feroz genocidio practicado por el régimen racista de Israel en Gaza y que puede llegar a provocar una crisis económica de alcance global e, inclusive, precipitar el inicio de una Tercera Guerra Mundial.  Hay dos jefes de Estado, Donald Trump y Benjamin Netanyahu que necesitan de la guerra para evitar ir a la cárcel, a purgar por sus delitos. Hay una industria militar que vive de las guerras y de las superganancias que ellas le producen. Nada, absolutamente nada, justifica esta guerra. Es más, Kenneth N. Waltz, figura académica central en el área de las relaciones internacionales y padre de la escuela neorrealista en esa disciplina, publicó ya en el año 2012 un texto excepcional titulado “Por qué Irán debe tener su bomba”, y cuyo subtítulo lo decía todo: “El equilibrio nuclear significaría estabilidad”. [ii] En ese notable artículo Waltz demostraba que jamás hubo una guerra entre dos países que poseían bombas atómicas. No lo hubo entre Estados Unidos y la Unión Soviética, u hoy con Rusia; y tampoco entre la India y Paquistán.

Nada puede ser más contrario a la estabilidad y la paz internacional que tener en una misma región un país con un arsenal atómico rodeado por otros que carecen de él, y que con razón se sentirán amenazados por el primero. Desgraciadamente sus consejos fueron arrogantemente desoídos, y combatidos, por el estado profundo que domina Washington y el lobby sionista que tanto peso tiene en el Congreso de Estados Unidos así como en la estructura administrativa del estado norteamericano. El resultado es la tragedia que hoy se vive en Irán y en otros países de la región.  

Atilio Boron: Argentino de nacimiento y latinoamericano por convicción. Sociólogo y analista político. Obtuvo su Licenciatura en Sociología y posteriormente, su Magister en Ciencia Política. Tiene un Ph. D. en Ciencia Política en la Universidad de Harvard.

Notas:


[i] https://www.commondreams.org/views/2019/04/18/jimmy-carter-us-most-warlike-nation-history-world

[ii] “Why Iran should get the bomb. Nuclear balance would mean stability”, en Foreign Affairs, 91 Julio-Agosto de 2012

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.