La ley de pena de muerte para los palestinos aprobada por el Parlamento israelí ha recibido el rechazo de ONG, la ONU, países árabes e incluso aliados de Israel. Palestina reclama medidas concretas para frenarla. Los países árabes deciden mañana si su respuesta va más allá de las declaraciones.
Los 22 países miembros de la Liga Árabe coordinarán mañana en una reunión extraordinaria en El Cairo una respuesta a la aprobación por parte del Parlamento de Israel de una ley racista que establece la pena de muerte para los palestinos condenados por «asesinato con motivos terroristas».
La reunión, en la que los países árabes tienen la oportunidad de abandonar su tradicional pasividad ante las acciones de Israel, fue solicitada por Palestina, que calificó la ley de «crimen de guerra» y pidió medidas inmediatas para impedir su aplicación e imponer sanciones a Israel.
Egipto, Arabia Saudí, Jordania y Emiratos Árabes Unidos, entre otros, adelantaron la condena de un texto que obliga a los tribunales militares que juzgan a los palestinos por «terrorismo» a sentenciarlos a muerte (con excepciones no definidas) y a ejecutarlos en un. plazo de 90 días. Para los enjuiciados israelíes permite sentencias a cadena perpetua y añade más requisitos para imponer la pena capital.
El Gobierno de la Autoridad Palestina pidió una «acción urgente árabe, islámica e internacional» para aplicar sanciones contra Israel tras esta aprobación que «consolida la política de ejecuciones sumarias».
Nueve organizaciones israelíes presentaron un recurso ante el Tribunal Supremo, denunciando «una ejecución con base explícitamente racista» y «una expresión más del abismo moral en el que el Estado de Israel y su sistema legal se han hundido». También fue condenada por ONG internacionales, como Amnistía Internacional, que señaló que «Israel se está otorgando descaradamente carta blanca para ejecutar a palestinos». El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, estimó que puede constituir un crimen de guerra. Alemania, Estado francés, Italia, Irlanda y Gran Bretaña expresaron su «profunda preocupación» sin que adoptaran medida alguna. Solo EEUU avaló la ley israelí.
Hamas pidió a Hizbulah que intensifique sus esfuerzos para capturar a soldados israelíes en Líbano para intercambiarlos por prisioneros palestinos.


