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Un mal acuerdo o una guerra imposible

Fuentes: Mate Amargo - Ilustración: Adan Iglesias Toledo

El presidente de Estados Unidos, sea llevado por su ignorancia en temas geoeconómicos o por un deficiente consejo estratégico, creyó haber encontrado la llave maestra para doblegar a Irán. El cálculo era aparentemente sencillo: un bloqueo naval al sur del estrecho de Ormuz, en el Golfo de Omán, allí donde comienza el Mar Arábigo, bastaría para asfixiar a la República Islámica. Sin exportaciones de crudo y sin capacidad de importar insumos esenciales, la economía iraní colapsaría. Bajo esa presión, Teherán no tendría más opción que aceptar un acuerdo dictado desde Washington, una pieza propagandística perfecta para que Donald Trump la exhibiera como trofeo en Medio Oriente, y que también le serviría para lanzar un eventual ataque contra Cuba.

La jugada tenía además una derivación mayor. Al interrumpir el flujo energético, Washington buscaba presionar indirectamente a China, principal destino del petróleo que cruza Ormuz. La hipótesis era que Beijing, enfrentado a un súbito estrangulamiento energético, obligaría a Irán a negociar y a levantar cualquier amenaza sobre el estrecho. Así, Trump llegaría fortalecido a su encuentro en China con Xi Jinping, previsto para mediados de mayo, con una demostración de poder geopolítico bajo el brazo.

Pero la realidad, como tantas veces en la historia imperial, no se acomodó a los deseos de la Casa Blanca. China llevaba años anticipando escenarios de disrupción energética: acumuló reservas estratégicas masivas, diversificó sus proveedores e invirtió en energías alternativas con una disciplina que hoy le permite amortiguar el impacto. Irán, por su parte, no permaneció inmóvil. Reconfiguró sus rutas comerciales, habilitando corredores terrestres que conectan con Pakistán y permiten el ingreso de productos sin depender exclusivamente de las rutas marítimas vigiladas por la flota estadounidense.

El resultado ha sido una paradoja incómoda para Washington. Lejos de provocar el colapso iraní, el bloqueo contribuyó a un alza global de los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes. Esa subida se trasladó en cadena hacia combustibles, alimentos y servicios básicos, impactando también en la economía estadounidense. La inflación energética comenzó a erosionar el poder adquisitivo interno, generando un malestar que ya se refleja en las encuestas. A seis meses de las elecciones legislativas de noviembre, el respaldo a Trump ha caído a niveles críticos.

Atrapado entre el estancamiento militar y el costo económico de su propia estrategia, Trump optó por escalar. Así nació el llamado “Proyecto Libertad”, una operación naval y aérea destinada a escoltar y “liberar” buques atrapados en el Golfo Pérsico. Bajo el discurso de garantizar la seguridad de la navegación, Washington desplegó recursos militares adicionales, en una maniobra que busca recuperar la iniciativa en un escenario donde el bloqueo no ha cumplido sus objetivos.

Pero el plan no se limita al ámbito estrictamente militar. Parte central de la estrategia ha sido recomponer alianzas en el Golfo. En ese marco se inscribe el acercamiento a Emiratos Árabes Unidos, un actor clave en la arquitectura energética regional. Washington pretende alejar a Abu Dabi de las iniciativas que apuntan a erosionar el sistema del petrodólar, particularmente aquellas que promueven el uso del yuan chino en el comercio petrolero. La salida emiratí de la OPEP y su disposición a negociar con Estados Unidos deben leerse en esa clave: un reacomodo estratégico en medio de la disputa por el orden monetario global.

Sin embargo, estos movimientos no han estado exentos de consecuencias. El puerto emiratí de Fujaira, pieza logística fundamental en la región, fue atacado e incendiado, en un episodio que expone la fragilidad de las infraestructuras críticas en un contexto de escalada. A ello se suman los incidentes en alta mar: dos buques de guerra estadounidenses atacados —aún sin confirmación definitiva sobre el impacto de misiles o drones— y un carguero surcoreano navegando en llamas por las aguas de Ormuz. Este último episodio introduce un elemento adicional de riesgo, ya que Trump aprovechó el episodio para invitar a Seúl a participar de la guerra, olvidando que, en su frontera norte, Corea del Sur tiene al amigo de Irán, Kim Joon-un.

El tablero se vuelve cada vez más caótico. Lo que se pensó como una operación quirúrgica se ha transformado en una cadena de eventos difíciles de controlar. La presión sobre Irán no ha logrado quebrar su resistencia; por el contrario, ha incentivado respuestas asimétricas que elevan el costo de la confrontación. Al mismo tiempo, los aliados de Washington muestran señales de vulnerabilidad, mientras actores como China observan y capitalizan el desgaste estadounidense.

En este contexto, la disyuntiva se vuelve cada vez más nítida. Persistir en la escalada implica reanudar una guerra de consecuencias imprevisibles, en un terreno donde la superioridad militar no garantiza una victoria política. Retroceder, en cambio, supone aceptar un acuerdo que difícilmente podrá presentarse como triunfo. Entre ambas opciones, el margen de maniobra para Trump se estrecha.

Como señaló recientemente un vocero iraní, la decisión que enfrenta Trump es brutal en su simplicidad: optar por un mal acuerdo o aventurarse en una guerra imposible. La historia dirá si la Casa Blanca logra reconocer los límites de su poder antes de que esos límites se impongan por la fuerza de los hechos.

Alfredo Rada: economista, asesor sindical, investigador, comunicador y docente boliviano con estudios en sociología. Fue viceministro y ministro. Es autor de varios libros y publicaciones.

Adán Iglesias Toledo: dibujante gráfico cubano, caricaturista editorial y Director del medio humorístico DEDETE del periódico Juventud Rebelde, miembro de la UNEAC, la UPEC y la REDH (Capitulo Cuba). Colabora con varios medios de prensa en su país y en el extranjero. Autor de varios logotipos, y campañas publicitarias, posee en su haber múltiples exposiciones individuales y colectivas, talleres e intervenciones nacionales e internacionales y ha sido premiado por más de 40 veces en su país y otros países.

Fuente: https://www.mateamargo.org.uy/2026/05/06/un-mal-acuerdo-o-una-guerra-imposible/