La octava economía mundial
Las y los mexicanos y mexicano-estadounidenses en Estados Unidos han creado una economía que genera más riqueza que la de Brasil, Canadá o su propio país. Pero esa economía sería mucho mayor si Estados Unidos y México abandonaran políticas que han limitado la contribución de este sector durante las últimas tres décadas, según una nueva investigación emitida por el North American Integration and Development Center (NAID) de la UCLA.
Líderes políticos en México suelen referirse a los migrantes como “héroes” en EE.UU., que envían remesas a México y en los primeros tres meses de este año las remesas llegaron a una cifra sin precedente para un primer trimestre desde 1995.
Sin embargo, según el profesor Raúl Hinojosa Ojeda, autor del nuevo informe, la cifra de remesas son solo una parte del enorme poder económico de la comunidad mexicano-estadounidense junto con la inmigrante nacida en México —la cual en su conjunto sería la octava economía más grande del planeta, con un total de más de 2.27 billones de dólares en 2024. Agregó que esta población genera conjuntamente 54 por ciento de la producción económica total de los latinos en Estados Unidos y 11 por ciento de la economía estadunidense en su conjunto.
Solo los inmigrantes mexicanos —nacidos en México, tanto documentados como no— en Estados Unidos generaron 792 mil millones de dólares en actividad económica, mientras que la población de origen mexicana nacida en Estados Unidos generó un billón 311 mil millones de dólares durante 2023. El PIB de toda la población latina de Estados Unidos alcanzó 4.2 billones de dólares, equivalente a la economía de Alemania.
Para Hinojosa, quien fundó el NAID hace 30 años en la UCLA, una conclusión de su investigación es la dimensión de las oportunidades perdidas por no poner en práctica un proceso de integración económica mejor guiada durante las últimas tres décadas entre ambos países, lo cual se ha agravado bajo las políticas del gobierno de Donald Trump. El fracaso del original tratado de libre comercio de incluir canales para la migración documentada e inversión coordinada en recursos humanos e infraestructura en Estados Unidos y México representa una masiva oportunidad perdida. Hinojosa proyectó que si este esfuerzo integral binacional se hubiera realizado desde los años 90 del siglo pasado, el PIB nacional de México sería el doble de su dimensión actual.
Los mayores inversionistas en México, por mucho, son sus inmigrantes, enviando más de 60 mil millones de dólares cada año a su país. En el pasado se ha intentado canalizar parte de estos fondos a proyectos de infraestructura y renovación de los pueblos de origen, como el famoso 3×1, entre otros. Hinojosa propone un mecanismo mediante el cual 10 por ciento del total de las remesas se coloque en programas de ahorro (como los CETES), indicando que otros gobiernos incluyendo los de China e India han tenido éxito en generar fondos para inversiones públicas.
A la vez, los inmigrantes a lo largo de la historia de ambos países han jugado no solo un papel como motores económicos, sino también como promotores de cambio social y como fuerzas democratizadoras. El rescate de la memoria estadounidense del Primero de Mayo fue gracias a trabajadores inmigrantes, quienes también participaron en los eventos históricos que se festejan alrededor del mundo ese día hace 140 años en Chicago y otras partes del país.
Más aún, son la vanguardia de las luchas por los derechos laborales, la educación, salud y vivienda, tanto hoy día como a lo largo de la historia de Estados Unidos. También son quienes nutren la cultura de EE.UU., así como de sus países de origen -esto se escucha en la música, se ve en el cine y el teatro, se baila, y se prueba en las expresiones gastronómicas en este país y de rebote en las naciones de origen.
Fuente: https://www.lajornadainternacional.com/p/la-fuerza-mexicana-impulsa-la-economia-gringa


