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Widad Qamari: la mujer palestina que luchó en silencio

Fuentes: Alkarama

Maestra, organizadora, militante clandestina, presa política y una de las mujeres de la generación fundadora de la resistencia palestina contemporánea. Widad Qamari dedicó su vida a Palestina sin buscar reconocimiento ni protagonismo. Su historia es también la de tantas mujeres cuya participación fue imprescindible para construir la resistencia y cuya memoria merece ocupar el lugar que durante demasiado tiempo se le negó.

Hay vidas que aparecen una y otra vez en fotografías, libros y discursos, y hay otras que sostienen la historia desde lugares mucho menos visibles. La de Widad Yusuf Qamari pertenece a estas últimas. Nacida en Jerusalén en 1939, en el seno de una familia palestina comprometida con la causa nacional, dedicó prácticamente toda su vida a la lucha por la liberación de Palestina. Fue maestra, organizadora política, militante clandestina, presa y perseguida; participó en la construcción de estructuras de la resistencia palestina y defendió desde muy temprano que las mujeres no podían ser consideradas simples acompañantes de la lucha nacional, sino protagonistas de ella.

Y, sin embargo, Widad Qamari nunca buscó convertirse en un personaje público. Rehuía las cámaras, las entrevistas y el reconocimiento personal. Esa elección explica en parte que su nombre sea hoy mucho menos conocido que la extraordinaria trayectoria que dejó detrás.

Antes de convertirse en militante clandestina, Widad fue educadora. Trabajó en las escuelas de la UNRWA y utilizó aquel espacio no solamente para enseñar, sino también para contribuir a despertar la conciencia política entre maestras y alumnas. Formó parte de la primera generación de mujeres palestinas que se incorporaron al Movimiento Nacionalista Árabe, organización de la que surgirían posteriormente importantes corrientes de la resistencia palestina.

Su concepción de la lucha no separaba la liberación nacional de la transformación social. Para Widad, la mujer palestina no debía esperar a que Palestina fuera liberada para conquistar su lugar en la sociedad: debía ocuparlo participando directamente en su liberación.

En 1965 se incorporó a la Unión General de Mujeres Palestinas, después de su primer congreso celebrado en Jerusalén. Pero su actividad política ya estaba entrando entonces en una etapa mucho más arriesgada. Durante aquellos años participó en las redes clandestinas que preparaban la resistencia armada dentro de Palestina y colaboró en el traslado de armas destinadas a los combatientes del Movimiento Nacionalista Árabe.

En 1966 fue detenida por esta actividad. Recuperó la libertad durante la guerra de junio de 1967, pero la ocupación israelí terminó descubriendo su participación en las estructuras clandestinas de preparación de la resistencia. Comenzó entonces una persecución que la obligó primero a esconderse, y después a abandonar Palestina y trasladarse clandestinamente a Jordania utilizando un nombre falso.

El exilio no puso fin a su militancia. Al contrario. Widad Qamari formó parte de aquella generación que participó en los primeros pasos de la fundación del Frente Popular para la Liberación de Palestina, creado en diciembre de 1967.

Su vida quedó desde entonces estrechamente vinculada a algunas de las figuras y acontecimientos centrales de aquella etapa revolucionaria. Trabajó junto a Wadie Haddad y realizó numerosas tareas clandestinas. En 1968 participó, junto con otras compañeras, en la operación que permitió liberar a George Habash, fundador del Frente Popular, después de que hubiera sido detenido en Siria.

No fueron tareas secundarias ni meramente auxiliares. Las mujeres transportaban información, establecían contactos, mantenían redes clandestinas, trasladaban armas, organizaban estructuras políticas y asumían riesgos que podían conducirlas a la cárcel, la tortura, el exilio o la muerte. Widad perteneció plenamente a aquella generación de mujeres para las que participar en la resistencia significaba asumir todas sus responsabilidades y también todas sus consecuencias.

Durante una etapa de su vida trabajó además como bibliotecaria en el Centro de Investigación Palestino, una de las instituciones fundamentales para la producción y conservación del conocimiento palestino. Allí aparece otra conexión extraordinaria de su biografía: Ghassan Kanafani se inspiró en su historia para construir el personaje de Suad de su novela inconclusa Barquq Naysan (Ciruelas de abril).

La mujer que prefería permanecer lejos de los focos terminó así entrando en la literatura palestina a través de uno de sus escritores más importantes.

Pero la persecución contra Widad no procedió únicamente de la ocupación israelí. Como ocurrió con numerosos militantes palestinos, también conoció las cárceles y la represión de los regímenes árabes.

En 1982 fue detenida en Arabia Saudí acusada de pertenecer al Frente Popular para la Liberación de Palestina. Permaneció encarcelada durante cuatro años, hasta 1986. Las huellas de aquella experiencia, incluida la tortura, permanecerían en su cuerpo durante el resto de su vida.

Cuando salió de prisión regresó a Damasco. Y volvió inmediatamente a organizarse.

Ese mismo año, 1986, participó junto con otras compañeras en la construcción de la Unión de Comités de Mujeres Palestinas continuando una convicción que había atravesado toda su trayectoria: las mujeres palestinas debían disponer de sus propias estructuras de organización y ocupar un lugar central en el movimiento de liberación.

En 1990 se trasladó a Jordania. Allí continuó desarrollando su actividad política y cumpliendo diferentes responsabilidades hasta que la enfermedad terminó limitando progresivamente su capacidad de trabajo.

Durante décadas apenas habló públicamente de todo lo que había vivido.

La cineasta egipcia Arab Loutfi consiguió finalmente romper parcialmente aquel silencio. Widad aceptó participar en el documental Ehki ya asfoura (Cuéntalo, pajarito), realizado a partir de decenas de horas de entrevistas con siete mujeres de la generación revolucionaria palestina: Leila Khaled, Therese Halasa, Aisha Odeh, Rashida Obeida, Rasmea Odeh, Amina Dahbour y la propia Widad Qamari.

La película hizo algo esencial: colocar a las mujeres no como personajes secundarios de una historia protagonizada por hombres, sino como narradoras de su propia experiencia revolucionaria.

Widad explicó entonces que nunca antes había hablado ante los medios sobre su trayectoria.

Quizá esa frase permita comprender una parte esencial de su personalidad. Había transportado armas, vivido en clandestinidad, sufrido persecución, cárcel, tortura y exilio, participado en la construcción de organizaciones políticas y trabajado durante décadas por Palestina. Pero nunca consideró que todo aquello tuviera que convertirla en una celebridad.

Quienes compartieron militancia con ella destacaron precisamente su discreción, su enorme capacidad para el trabajo clandestino, su disciplina, su generosidad y la profundidad de sus relaciones con compañeras y compañeros. La describieron como una mujer de enorme firmeza que trabajaba sin buscar reconocimiento.

Widad Qamari murió en Ammán el 30 de junio de 2022, a los 83 años.

Pero recuperar hoy su historia no debería ser solamente un ejercicio de recuerdo. Para Alkarama, hablar de Widad significa también recuperar una parte imprescindible de la historia de las mujeres palestinas.

Durante demasiado tiempo, las mujeres han aparecido en los relatos sobre Palestina fundamentalmente como madres, esposas, víctimas, cuidadoras o símbolos de resistencia. Todas esas experiencias forman parte de nuestra historia, pero no la contienen entera. Las mujeres palestinas también fueron organizadoras, maestras, intelectuales, presas políticas, combatientes y militantes clandestinas. Transportaron armas y mensajes, construyeron organizaciones, organizaron huelgas y manifestaciones, sostuvieron redes populares, escribieron, enseñaron y participaron directamente en todas las formas que adoptó la lucha palestina.

Widad Qamari fue una de ellas.

Su vida rompe además con una falsa contradicción que todavía hoy se intenta imponer a las mujeres palestinas: elegir entre la liberación de las mujeres y la liberación de Palestina. Widad entendió muy pronto que ambas luchas no podían caminar separadas. No esperó a que alguien le concediera un lugar dentro de la resistencia. Lo ocupó, junto con muchas otras mujeres, mediante la organización y la lucha.

Por eso recordar a Widad no consiste únicamente en rendir homenaje a una mujer excepcional. Significa devolver a las mujeres palestinas el lugar que les corresponde dentro de la memoria de nuestra lucha colectiva.

Hay personas que buscan dejar su nombre escrito en la historia. Widad Qamari hizo prácticamente lo contrario. Trabajó durante décadas sin reclamar reconocimiento y rechazó la fama incluso cuando su propia vida parecía una novela.

Quizá por eso tenemos todavía más responsabilidad de pronunciar hoy su nombre.

Widad Yusuf Qamari. Jerusalén, 1939 – Ammán, 2022.

Una mujer palestina que convirtió la enseñanza en conciencia, la clandestinidad en resistencia, la cárcel en firmeza y toda una vida en compromiso con la liberación.

Ella eligió luchar en silencio. Nosotras elegimos no permitir que su historia quede en silencio.

Fuente: https://alkarama.eu/widad-qamari-la-mujer-palestina-que-lucho-en-silencio/