El Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD, por sus siglas en inglés) pidió al Gobierno indio que «suspenda la ejecución de los proyectos en las islas de Gran Nicobar y Andamán hasta que se haya completado un estudio de impacto ambiental, económico, social, cultural y espiritual completo e independiente».
El proyecto previsto, valorado en 10.000 millones de dólares, incluye un megapuerto, una nueva ciudad, un aeropuerto internacional, una central eléctrica, una base militar, un parque industrial y la llegada de hasta 650.000 colonos. De seguir adelante, devastará a los shompen, el pueblo indígena en aislamiento que vive en la isla de Gran Nicobar.
El organismo de la ONU también señaló la «falta de adopción de medidas para responder a las preocupaciones» sobre los «efectos adversos de los proyectos de desarrollo en las islas de Gran Nicobar y Andamán, que amenazan la supervivencia de varios pueblos indígenas/tribales en situación de vulnerabilidad, en particular los que viven en aislamiento voluntario».
En su respuesta al CERD, el Gobierno indio admitió que, al estar los shompen en aislamiento, resultaba imposible consultarles sobre el proyecto y mucho menos obtener su consentimiento libre, previo e informado, tal como exige el derecho internacional.
El proyecto ya ha sido duramente criticado por un amplio abanico de especialistas, entre ellos 39 expertos internacionales en genocidio, que advirtieron en 2024 que los shompen se enfrentan a un genocidio si el proyecto avanza.
El CERD también expresó su preocupación por la arraigada práctica en la India de expulsar a los pueblos indígenas de sus tierras para convertirlas en reservas de tigres. El Comité pidió a la India que suspenda las expulsiones forzadas y que, en su lugar, adopte «un enfoque de la conservación basado en los derechos humanos que reconozca a los pueblos indígenas/tribales como guardianes de la biodiversidad».
Caroline Pearce, directora de Survival International, declaró hoy: «La ONU se ha sumado ahora al potente coro de voces que se han alzado hasta ahora contra el proyecto de Gran Nicobar. Todos los expertos independientes que han analizado el proyecto han advertido que será desastroso para los shompen. Ningún argumento sobre posibles beneficios económicos puede justificar que se lleve a cabo un genocidio. El Gobierno indio, y las empresas interesadas como el Grupo Adani, deben escuchar y abandonar este plan destructor».


