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A 70 años del robo neocolonial, Palestina bajo el nuevo fascismo

Fuentes: Rebelión

Una cosa es el sentimiento de lo justo, de lo ético, de lo humano, y otra es la visión política, si unimos las dos partes elevamos al mayor rango nuestra visión transformadora. Pero ¿qué conforma cada una de esas partes por separado? El sentimiento de lo justo por sí sólo, como la exposición política por […]

Una cosa es el sentimiento de lo justo, de lo ético, de lo humano, y otra es la visión política, si unimos las dos partes elevamos al mayor rango nuestra visión transformadora. Pero ¿qué conforma cada una de esas partes por separado? El sentimiento de lo justo por sí sólo, como la exposición política por sí sóla, establecen cuerpos de quejas cuasi morales y opiniones ineficaces. Cada uno de ellos mirando para un sitio distinto. Unirlos en un acto con el objetivo de cambiar lo que deba ser cambiado remueve los cimientos de la injusticia y la antipolítica, los remueve, sí, para expulsar al Estado usurpador de la vida que pertenece por Derecho a la mayoría social. La injusticia y la antipolítica es de aquellos negacionistas del Derecho Internacional.

La ONU, creada en 1945 a raíz de la experiencia de la 2ª Guerra Mundial, nació estableciendo la condena del nazismo y el fascismo, reservando a las potencias coloniales que habían ganado un cierto margen de movimiento. Pero si la guerra desatada entre las burguesías europeas, con participación de la estadounidense y japonesa, había determinado que ciertas formas de dominio social eran lesivas para los intereses de unas en favor de la otra más racista y más clasista, la solución, prohibiendo a los más agresivos, sólo funcionaría si aprendían a dominar a los pueblos con nuevos métodos, y ahí emplearon ese margen que se atribuyeron al crear la ONU.

Así el 29 de Noviembre de 1947 las potencias vencedoras partieron Palestina, en manos del gobierno inglés, previo forzamiento y compra del voto de buena parte de los votantes. Entonces sólo formaban la ONU 54 Estados, 34 votaron lo que interesaba a Inglaterra y Francia, los organizadores. Previamente, para cumplir los planes que habían acordado con el mundo financiero sionista, -empezando por el Acuerdo secreto de Sykes-Picot, 1916, denunciado por Lenin al triunfar la Revolución Socialista, luego la Declaración Balfour, 1917, después el Mandato Británico, 1922, … y conocemos el Acuerdo Haavara, por el que Hitler colabora con los sionistas y éstos con el nazismo- habían acordado como objetivo el establecimiento sionista en Palestina. Todos estos, Acuerdo, Declaración, Mandato para decidir, Acuerdo con Alemania nazi, todos ilegales o tomados al margen y contra la legalidad y los derechos del pueblo palestino, hicieron realidad su intención tras la creación de la ONU en su Segunda Asamblea General, donde decidieron entregar a la banda sionista financiera y sus brazos político y militar más de la mitad de Palestina, sin contar con sus habitantes.

Sólo Cuba, junto a los países árabes se opuso a tal maniobra declarando en la Asamblea General que esa partición se oponía a lo que se había aprobado en el Artículo 1º y se reiteraba en el Artículo 76 sobre la libre autodeterminación de los pueblos. Se preguntaba el representante de Cuba: «¿Por qué no se ha consultado al pueblo afectado? ¿Es que se ha temido que el resultado de la consulta fuera contrario a lo que de todas maneras se quería hacer? Y si esto es así ¿Dónde están los principios y dónde la democracia que contínuamente invocamos?» El representante de Cuba recordó que también su propuesta de acudir a la Corte Internacional de Justicia había sido rechazada, cuando el resultado de la consulta habría permitido caminar sobre terreno legal, con lo que todo indicaba que la Asamblea reusó «buscar soluciones conforme a derecho.» Y subrayó: «Por otro lado, consideramos que el proyecto es, además, injusto.»

El desarrollo argumental completo puede encontrarse en: http://www.cubadebate.cu/especiales/2014/09/29/cuba-se-opuso-al-plan-de-particion-de-palestina-en-1947-una-historia-poco-conocida-de-hace-67-anos/#.Wh_qeYbibIU

Así es cómo, después de la 2ª Guerra Mundial la invasión fue más programada, y la Alemania nazi, derrotada, vió como la potencia imperial ganadora, Inglaterra, la sustituía en los mismos acuerdos de ella-Hitler con sus aliados sionistas: el plan daba resultado, sólo que una parte cambiaba de manos. Con la guerra ganada, 1945, la creación de la Organización de las Naciones Unidas facilitó sobremanera el principio del crimen «legal» que desde hacía tantos años venían trabajando: el 29 de Noviembre de 1947 el 54% de la nación Palestina, expropiación en la que incluían las tierras más ricas, se lo daban a los financieros sionistas para que estableciesen su propio ente, llevando desde cualquier parte del mundo a sus pioneros neocoloniales: el ariete racista de la banca occidental pisaba en Medio Oriente, mediante un régimen que establecía la división por razas y pueblos, lo que representaba el nazismo, y llegaba de la mano de la burguesía gobernante inglesa y la Banca Mundial Judía.

De ahí que las alianzas establecidas por el sionismo con los antíguos Estados coloniales y el nuevo imperio hayan dado como resultado la violación continuada del Derecho Internacional, que es una conquista con la que la mayoría decía garantizar, mínimamente, la estabilidad en las relaciones internacionales. Después de tantos años aquí tenemos el resultado un resultado más, lo expone la Comisión Económico Social para Asia Occidental de la ONU en marzo de este 2017, dice así: «Israel ha impuesto un régimen segregacionista en Palestina», el conocido internacionalmente como «apartheid»: «Israel es culpable de cometer el crimen de apartheid conforme al Derecho Internacional», Israel practica la «fragmentación estratégica.»

Llegados a este punto tenemos la explicación de por qué los gobiernos capitalistas de occidente quieren que se acepte como normal a Israel. Ahora bien, no porque se empeñen en su propaganda vamos a dejar de preguntar: Si tras la 2ª Guerra Mundial se declaró criminal ese sistema y se presentó la ONU como vencedora sobre esa forma tiránica de gobierno y de Estado, ¿por qué a la vez aprobó la creación de un ente que representaba lo que se negaba?

Todos los estudios indican que estaban a la espera de que sus operaciones de corrupción y crimen de nuevo cuño colonial diesen resultado, y la Ley sería burlada. La mentira política como crimen contra la humanidad ha dado paso al crecimiento del mundo que decían condenar. ¿Cuál es el arma que emplean los nuevos colonialistas?: la conquista, pero ahora -no es nueva- la conquista de las voluntades de los gobernantes mediante la financiarización, para lo que se han empleado a fondo apoderándose de la libertad de movimientos, de los márgenes de independencia, de la soberanía sobre sus medios de producción, comercio e innovación tecnológica.

La burguesía siempre calcula y elige a quien le asegura mejor su dominio de clase, y el fascismo sionista le devuelve un mundo al que debió renunciar sobre el papel; además juega la vaza de servir como campo de pruebas sobre la resistencia popular en Europa, y cómo irla sorteando y moldeando, desactivando.

Desde 1948 van a cumplirse 70 años de la partición e invasión de Palestina: ¿Quién, cuál, de los antíguos colonizadores vela por la causa más que justa del pueblo palestino? De todos aquellos, mas el imperio que surgió de la 2ª Guerra, ninguno ha cumplido con su deber de perseguir a quien practica la política de los crímenes denunciados. Si entonces aprobaron con chantajes la contralegal Resolución 181 en la que daban paso a la creación del Estado sionista y, decían, del Estado de Palestina, lo menos que podían haber hecho había sido permitir que si el sionismo recibía sus parabienes, también el Estado de Palestina hubiese sido posible. Si esos mismos gobiernos decían no aprobar la limpieza étnica, el apartheid, que los sionistas llevaron a cabo unos meses después, en 1948, sobre el pueblo palestino, podían haber intervenido para impedirlo; o cuando aprobaron la Resolución 194 en la que decían pedir la vuelta de los refugiados a su tierra y a sus casas, ¿por qué no la hicieron cumplir?, el pueblo palestino es el que más refugiados tiene en el mundo, 5 millones, y llevan 70 años sin poder volver a su país; y en cumplimiento de ese equilibrio particional que ellos mismos declaraban, tan injusto, y habiendo condenado la ocupación del ejército colonial sionista tras la guerra de 1967, ¿por qué no han obligado a los ocupantes a retirarse?; ¿por qué tras cada condena de los asentamientos coloniales, calificados como «crímenes de guerra» en la ONU, en los Tribunales Internacionales, en el mismo gobierno de la UE, no cortan sus relaciones hasta que cumplan lo acordado legalmente?; ¿por qué no hacen que el ente ocupante respete, otra vez más, la Resolución 181, luego 194, luego 303, luego 478… de la partición en la que la ciudad de Jerusalén quedaba bajo la administración de las Naciones Unidas, además de disponer que es la capital de Palestina como lo ha sido y reclama el pueblo invadido?, ¿facilitar la ocupación colonial de la capital es estar bajo el cuidado internacional?

Y finálmente, si las Naciones Unidas, si los gobiernos capitalistas quieren hacer de demócratas frente al nazismo israelí, pudiendo empezar por cualquiera de los puntos señalados anteriormente, que añadan otros dos fundamentales: el levantamiento del bloqueo, ilegal e igualmente condenado, a Gaza, y la libertad de los 7.000 prisioneros palestinos, que lo están por haber defendido a su país, a su pueblo, y con el que, para vergüenza de la Humanidad, ninguno de los actores internacionales en cuyas manos está la solución, ha optado por la justicia aplicando medidas económicas, políticas y militares.

Y mientras, el pueblo palestino combate con sus fuerzas muy escasas al enemigo titulado por la ONU como criminal, desafiante de toda la legalidad, y no digamos de la justicia, la ética, lo humano en términos políticos.

Frente al racismo, tan dañino a la condición humana, y frente a los gobiernos que en silencio quieren normalizarlo, los pueblos de nuestros países tienen el deber de cumplir y hacer cumplir lo eso, lo justo, lo ético, lo humano en términos políticos. Para su realización tienen al alcance de su mano el boicot a los productos e intercambios de y con el ente fascista denominado Israel. Se habrá llegado al final cuando los gobernantes denuncien y rompan los acuerdos con esos nazis, y respeten la creación del Estado de Palestina y su independencia.

Ramón Pedregal Casanova, es autor de los libros: «Gaza 51 días», «Palestina. Crónicas de vida y Resistencia», «Dietario de Crisis», «Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero», y «Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios». Presidente de la Asociación Europea de Cooperación Internacional y Estudios Sociales AMANE. Miembro de la Comisión Europea de Apoyo a los Prisioneros Palestinos.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.