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A la memoria de Lolo Rico

Fuentes: El Salto

En la noche del 19 al 20 de enero ha muerto en Donostia Lolo Rico. Era una de las grandes directoras de cine y televisión de este país, escritora y ensayista, amiga entrañable y, sobre todo, una persona extraordinariamente creativa. Como todas las personas sobresalientes, tenía una gran personalidad; unía a una gran generosidad un […]

En la noche del 19 al 20 de enero ha muerto en Donostia Lolo Rico. Era una de las grandes directoras de cine y televisión de este país, escritora y ensayista, amiga entrañable y, sobre todo, una persona extraordinariamente creativa. Como todas las personas sobresalientes, tenía una gran personalidad; unía a una gran generosidad un carácter endiablado que a veces hacía difícil la convivencia. Gozaba de una cohorte de fans, pero también tenía algunos enemigos poderosos que no le perdonaban que sacara los pies del plato. Odiaba lo «políticamente correcto» que suele traducirse en cobardía y resignación.

Lolo además era muy guapa y causaba sensación allí donde iba. Tenía un acusado sentido de la estética y cuidaba como nadie los detalles de la puesta en escena; en sus fotos conseguía que hasta los feos parecieran interesantes, todo un arte de la fotografía

Todos la recordaremos por su famoso programa infantil La bola de cristal. En él una estrambótica bruja avería exclamaba a voz en grito en medio de una risa esperpéntica: «¡Viva el mal, viva el capital!, Soy Avería y aspiro a una alcaldía». Los electroduendes se escacharraban cada dos por tres en medio de un salpicar incesante de chispas y cortocircuitos, querían ayudar, pero no conseguían funcionar adecuadamente y la bruja seguía con sus fechorías sin final feliz. La bruja los averiaba sin cesar.

Se ha dicho que Lolo trataba a los niños como adultos, les invitaba a pensar por sí mismos, a implicarse en la historia y a aguantar la respiración mientras se desarrollaba la intriga. Les animaba a leer. Fue famoso el spot: «Tienes 15 segundos para imaginar algo; si no se te ha ocurrido nada, es que ves demasiado la tele».

Entre los guionistas de su programa contaba con grandes colaboradores: el filósofo Carlos Fernandez Liria, el ensayista Santiago Alba y el escritor Carlo Frabetti. Contaba también con un nutrido grupo de ayudantes porque, como ella decía: «Sola no puedo, con vosotros sí». Entre ellos los entonces jóvenes cantantes da la movida: Alaska, que presentaba el programa, Gurruchaga, Santiago Auseron, Loquillo,… Todos los nuevos grupos del momento pasaron por ahí ya que el programa estaba concebido para un público infantil-adolescente del que la música era un ingrediente fundamental.

Yo la conocí unos años después. Como resultado de una denuncia, la televisión pública que emitía el programa decidió darlo por terminado. Lolo fue castigada a visionar las películas antes de su emisión, cosa que fatigaba su vista: horas y horas encerrada en una sala visionando las películas que se iban a emitir. Aun así nunca desfalleció y siguió implicándose en multitud de proyectos, entre ellos la edición de las fotografías de Robert Capa, otro de sus ídolos.

Colaboramos juntas en el Foro de Madrid por la Paz, que pretendía lograr una salida dialogada al conflicto vasco. Participaban del Foro otras personas como Margarita Robles, Jaime Pastor, Pepe Ema, Jose Mª Ripalda, Fernando Lopez Agudin…; nos animaba el deseo de encontrar una vía para terminar con tanto dolor y sufrimiento de un modo dialogado. En el conflicto armado latía un conflicto político, que el Estado de las autonomías se ha demostrado incapaz de resolver. Este es un capítulo abierto de nuestra historia reciente.

La recuerdo en manifestaciones multitudinarias en Bilbao y en Donostia donde, bajo la lluvia, recorrimos varios kilómetros. Compartimos también otras experiencias y proyectos, viajes e interminables conversaciones. Su casa siempre estaba abierta a los amigos y amigas que, de vez en cuando, nos dejábamos caer por San Sebastián para gozar con ella de su conversación, para ver juntas las películas que le gustaban o para dar un paseo por esta hermosa ciudad. Dudo que haya alguien con quien poder disfrutar tanto del cine y aprender el lenguaje de las imágenes como ella.

Estoy segura de que le gustaría que un medio tan irreverente como ella publique este recuerdo con motivo de su muerte porque es muy doloroso que tras marginarte en vida te alaben después de muerta.

Te debemos mucho, querida Lolo.

Descansa en paz.