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La farsa continua...

Acebes mantiene sus mentiras en la Comisión del 11-M y el PSOE e IU se lo consienten

Fuentes: Rebelión

Dos días después del estreno en España del documental de Michael Moore, «Farenheit 9/11», la Comisión parlamentaria de investigación sobre los atentados del 11-M recibe la visita del ex-Ministro del Interior Acebes; el largo debate (más de 10 horas) se convirtió en una exhibición de fuegos de artificio. Con actitud grave y con más laca […]

Dos días después del estreno en España del documental de Michael Moore, «Farenheit 9/11», la Comisión parlamentaria de investigación sobre los atentados del 11-M recibe la visita del ex-Ministro del Interior Acebes; el largo debate (más de 10 horas) se convirtió en una exhibición de fuegos de artificio. Con actitud grave y con más laca en el pelo que nunca, Acebes insistió en su tesis de que el gobierno del que formaba parte «nunca mintió» y que «no se puede descartar todavía la participación de ETA». Lo sorprendente es que los diputados socialistas (en el gobierno) y la oposición de izquierda y nacionalistas, aceptaron el terreno marcado por el compareciente del P.P. y no aprovecharon las evidentes contradicciones del ex-ministro, ni los aspectos más flagrantes de su actuación para ponerle de rodillas ante la opinión pública. En una Comisión constituida para establecer responsabilidades políticas, el partido socialista y parte de los diputados de la oposición prefieren no at acar en los apsectos más vulnerables del dscurso de Acebes antes que erosionar de forma contundente y decisiva al Partido Popular.

Ajeno a los temores sistémicos de sus contrincantes, que les llevan a renunciar a sus mejores argumentos, Acebes contraatacó con sus tesis sobre la conspiración que les arrebató el gobierno en las elecciones. Desde el punto de vista del P.P. era lógica la autoría de ETA, casi impensable otra posibilidad y, supuestamente, hubo una «mente conspirativa» que erosionó la posición del gobierno con filtraciones (desde la policia y los servicios secretos), incluso se atreven a sugerir los diputados del P.P. que el atentado se hubiera podido evitar de haber hecho caso a ciertos confidentes policiales. En su tesis de la conspiración, apoyada por el diario El Mundo, mandos policiales «habrían ayudado» al partido socialista en su pretensión de manipular el voto de los españoles haciendo creer a la opinión pública que el gobierno mentía y que el terrorismo islámico era el único culpable «antes» de que se demostrara lo contrario. Acebes se preguntó públicamente sobre «quién está detrás y p or encima de los atentados», pues se habría detenido únicamente a los autores materiales.

Frente a esta demencial posición, la postura del PSOE es de una falsa indignación y una crítica superficial. Resulta evidente a estas alturas de la Comisión, que el PSOE está cubriendo al P.P de sus responsabilidades «políticas». Acebes, al insistir en su poco flexible discurso insistió una y otra vez en la opinión de Aznar de que todo terrorismo es igual y que no tiene sentido «diferenciar» ni analizar las causas o motivaciones que pudiera haber tras éste o aquél movimiento. Pero poner al descubierto las responsabilidades criminales en las que incurrió el gobierno durante aquellos días de Marzo es más de lo que el sistema puede soportar y al PSOE le toca callar y callar, mientras Acebes, Zaplana (ex-ministro Portavoz) insisten en su impresentable posición. Responsabilidades criminales por un motivo bien claro: en los primeros momentos tras el atentado no existía pruebas concretas sobre la autoría, solamente análisis sobre la situación, hechos y antecedentes; cuando el Minist ro afirmó categórico la autoría de ETA no estaba en condiciones técnicas de afirmarlo; en inexistencia de prubas categóricas la obligación política, legal y moral del Gobierno Aznar hubiera sido dar una alerta general antiterrorista en toda Europa sobre la base, como mínimo, de la existencia de dos potenciales autores, ETA y el entorno islámico. No lo hicieron, no dieron una alerta general que incluyera la posibilidad islámica, pusieron en riesgo la seguridad europea y lo hicieron por motivos políticos, por una mezcla de ceguera, fanatismo y estupidez. El envarado Acebes, fustigador de diputados amordazados por el interés de Estado, fue el 11-M un manipulador de la opinión pública y un elemento que entorpeció la acción policial en una hora dramática. Consciente ( a sabiendas) o inconscientemente (intoxicado por su propio fanatismo), lo cierto es que afirmó que «sólo ETA podía haber sido» y que lo natural era pensar en ETA mientras no se demostrara lo contrario.

Lo cierto es que en las Cortes el debate no es libre, pues no son libres las conciencias de los diputados. Desde luego no lo son las de los diputados socialistas y mucho menos las conciencias de los tres diputados que quedan de Izquierda Unida (hay mas ex-diputados de I.U. en el grupo parlamentario del PSOE que en el que no hay de Izquierda Unida). Acebes insiste e insiste en la manipulación y nadie se atreve a hablarle con claridad o a responder a sus provocaciones de forma contundente. Acebes demostró el 11-M ser una persona sin escrúpulos en su fanatismo o un perfecto inutil. Existían elementos sobrados para temer una acción del terrorismo islamista en el estado español: la policia, los tribunales y la prensa habían detenido, juzgado o publicado sobre decenas de miembros y actividades de grupos radicales islámicos: los pilotos del 11 de septiembre habían estado en España, en nuestras ciudades -se nos informó- tuvieron su base diversas células conectadas directamente con aq uellos hechos. Marruecos contaba con la presencia en su territorio de decenas o centenares de veteranos de Afghanistan y la conexión fronteriza con este país siempre ha sido muy fluida como es bien sabido. Añadamos el atentado con el restaurante «Casa de España» (en Marruecos) con decenas de muertos, los atentados en Bali y en otros lugares. ¿Era real o no era real la amenaza del terrorismo islámico? ¿Por qué era impensable un atentado en el estado español? Solo hay una respuesta: no lo era, pero reconocer públicamente que era posible chocaba con la tesis particular de Aznar, y que el P.P. ha hecho suya, de que «todo el terrorismo es igual». La mañana del atentado de Madrid era perfectamente viable que la autoría hubiera sido islamista radical…, pero las consecuencias políticas para el gobierno del P.P. hubiertan sido nefastas. En aquellas horas, el gobierno del P.P. insistió una y otra vez en la autoría etarra, debieran haber admitido al menos la duda, pero no lo hicieron , avanzaron en una deriva espantosa en la criminalización del nacionalismo vasco y catalán como si fueran complices de los terroristas, el gobierno y sus medios de prensa afines se hartaron de establecer esas conexiones con la sangre aún caliente en las calles de Madrid. De haber sido cierta la autoría etarra, hubieramos estado al borde de un enfrentamiento civil que el gobierno y su entorno radical no dejaban de alentar. Recordemos la voces del odio en la emisora de la Iglesia, o en Telemadrid (Cesar Alonso de los Ríos y a Enrique Múgica), no cejaban en su afán de identificar atentado con ETA y con nacionalismo, todo esto a dos días de las elecciones. Quien fue policia de escolta del actual portavoz del P.P. en la Comisión parlamentaria, Jaime Ignacio del Burgo, se da la circunstancia, asesinó al día siguiente del atentado a un vecino suyo que le negó la posibilidad de que ETA fuese la autora; pero pese a las manipulaciones y al odio extendido la mayoría de la población res pondió serenamente y con buen juicio, desligándose de la manipulación, informandose por su cuenta, movilizandose…

Acebes ha defendido en la Comisión su posición de entonces, niega haber mentido, niega haber transmitido información errónea, aún después de que los hechos sean conocidos y le desmientan, pese a las declaraciones de los mandos policiales que han ido mostrando las diferencias entre la cúpula política del ministerio del Interior y la profesional. Miente con aplomo, con chulería, sabiendo que su impostura no será seriamente cuestionada por los diputados del gobierno, sabe sobradamente que pasarle factura política seria a su actitud y su conducta durante aquellos días es más de lo que nuestro sistema podría soportar. Y sabe que ni los diputados del PSOE ni de Izquierda Unida van a poner en peligro el sistema…

Alguien debiera hacer un Farenheit 9/11 sobre el periodo de Aznar y los atentados del 11/M….