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Gaza en Cuarentena

Bajo Ataque del Virus Sion-48

Fuentes: Rebelión

Cuarentena es definida como un confinamiento transitorio al que se somete a un individuo o un grupo de personas, ante la presencia de una enfermedad contagiosa.

El mundo ligado a la salud refiere la necesidad de esta práctica, que se intensifica cuando se genera una alta prevalencia de una determinada enfermedad. Se consigna que el período de aislamiento debe ser igual o superior al tiempo de incubación más largo de esa enfermedad. Se habla de cuarentena pues es un vocablo que procede del italiano quarantina, dando cuenta con ello al hecho que en la Venecia del siglo XIV, las autoridades de esta república obligaban a todo barco, que arribara a la ciudad, a permanecer cuarenta días (quaranta giorni) en espera, para así recién desembarcar sus pasajeros y prevenir la entrada de enfermedades, que pudiesen afectar la ciudad.

Hoy, el mundo está, en gran parte de los continentes, en cuarentena, sufriendo los estragos de una pandemia a raíz del Covid-19, que ha generado una crisis sanitaria y económica, principalmente, con decisiones  que han significado cierre de ciudades, fronteras y comercios, cancelación de vuelos, establecimiento de Estados de Emergencia, toques de queda, salida de militares a las calles, prohibición de manifestaciones y reuniones públicas entre otras medidas cuyo objetivo es impedir la propagación del temido virus. Enfermedad cuyo origen se discute entre Estados Unidos y China (1) respecto a que pudiese haberse generado en un mercado en la ciudad de Wuhan o fue llevado ex profeso, por un grupo de militares que participó, en la misma ciudad china, en octubre del 2019 en los llamados V Juegos Mundiales Militares.

La Organización Mundial de la Salud (2) a través de su Director General Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha recomendado al mundo aislarse ante la pandemia: “El coronavirus es un enemigo de la humanidad. Un virus que nos presenta una amenaza sin precedentes. Pero también es una oportunidad, para unirse como uno contra un enemigo común: un enemigo contra la humanidad”, puntualizó el alto funcionario internacional.

El Virus Sion – 48

Como cruel reproducción política y bajo el marco descrito, existe una región del mundo que vive un proceso de Cuarentena, que se extiende ya por 14 años. Me refiero a la Franja de Gaza, sometida a la acción de uno de los virus, una toxina, un veneno de los más mortales que han existido en la humanidad: el sionismo. Un Virus que denominaré Sion-48. Un patógeno que se alimenta del sufrimiento de los pueblos, en este caso de la sociedad palestina en general y del pueblo gazetí en específico.  Un virus que infecta las relaciones internacionales, que genera daños a partir de su efecto multiplicador, que mediante un proceso de colonización comenzaron, a partir de fines del siglo XIX a infectar a los habitantes nativos de la tierra a la cual llegaban, secuestrando sus derechos, usurpando sus cuerpos. Colonos que portaban el mortal virus, generando copias de sí mismos y asentándose ilegalmente en los territorios de aquellos, que ingenuamente los acogieron amigablemente.

Ese virus ponzoñoso se comenzó a incubar a fines del siglo XIX, desarrollando un crecimiento que tendría su primer hito el año 1948, cuando se devela al mundo mediante un mito comprado por aquellos a los cuales les resultaría útil tener una toxina que permitiera debilitar las sociedades de Asia Occidental. De tal forma de enquistar ahí una hegemonía de aquellos, que suelen tener los antídotos para este tipo de enfermedades, pero suelen chantajear la entrega del antídoto, en función de sus intereses y exigencias de incondicionalidad.

Este virus llamado sionismo no se contentó con ocupar más de la mitad del cuerpo llamado Palestina el año 1948. Dos décadas después, específicamente el año 1967, Sion-48 infectó con su conducta agresiva, Cisjordania y la Franja de Gaza, además de ocupar los Altos del Golán y la Península del Sinaí. La propagación, en el cuerpo y el tejido social palestino se intensificó aún más con la firma de los Acuerdos de Oslo, que pretendía ser un remedio, pero terminó conformando un efecto placebo, que demostraría su ineficacia con la intensificación de la pandemia de Sion-48, que comenzó a ocupar cada rincón de Palestina y que ha significado hoy tener a 650 mil colonos sionistas contagiados con este virus sionista en tierras cisjordanas y una Franja de Gaza sometida a una cuarentena, que no impide los efectos del patógeno, pues es inoculado bajo diversas estrategias para diezmar a la población.

Una toxina que impide el desarrollo de Palestina y su intransable objetivo de avanzar hacia su autodeterminación. Un sionismo que dentro del cerco político, económico y militar de la cuarentena general decretada contra Palestina, ha ido creando muros de segregación, que aísla aún más y que adiciona el impedimento del retorno de aquellos refugiados palestinos, que tuvieron que escapar a la pandemia del año 1948. Sion -48 decidió el año 2005 retirar sus agentes infecciosos asentados en la Franja, que en número de 20 mil emponzoñaban ese enclave costero. Un virus que también genera incertidumbre, ansiedad, depresión que con toda la resiliencia que pueda tener el pueblo palestino, indudablemente hacen mella en su vida diaria.

El año 2006, en las elecciones parlamentarias celebradas en Gaza y Cisjordania, se generó un efecto no esperado por esta enfermedad, cuya sintomatología se dejaba sentir con su olor a muerte y destrucción, ya no sólo en Palestina, sino que diseminaba su tufillo criminal en el Líbano, Siria en forma directa y ampliando su papel de portaviones terrestre del imperialismo. Ese año, el Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina – HAMAS – triunfó en las elecciones parlamentarias del 25 de enero, para escoger a los integrantes del llamado consejo legislativo palestino, ente encargado de elegir al primer ministro. El 44% de los votos obtenidos por HAMAS (con 74 de los 132 asientos parlamentarios) frente al 41% de Al Fatah y sus 44 parlamentarios, encendió las alarmas en Washington y Tel Aviv

El triunfo de Hamas trajo consigo una activación de Sión-48, que catalizó una crisis política, que generó la ruptura de las relaciones entre las más importantes facciones palestinas. Hamas se atrincheró en Gaza y Al Fatah se hizo con el control de Cisjordania. Se generó la llamada guerra entre hermanos (lucha civil entre Hamas y Al Fatah) que daría comienzo a la cuarentena criminal más larga y criminal que se tenga memoria en la historia de la humanidad. Contra un pueblo sometido a presiones de toda índole, que la convierten en un campo de concentración, de experimentación militar. La cárcel a cielo abierto más grande del mundo, donde 2 millones de palestinos sufren los efectos de una pandemia cuyo virus el sion-48 no cede frente a los tímidos fármacos de dignidad, que la resistencia palestina ofrece como paliativos frente a una entidad que se comporta como un patógeno mortífero.

Naciones Unidas y organizaciones defensoras de los derechos humanos sostiene, que la propagación del Virus en la Franja de Gaza será un desastre para su población. Las condiciones de habitabilidad, sanitaria, agua potable insalubre, escaso suministro eléctrico, aguas residuales que vuelcan al mar generando su contaminación. Todo ello mientras el sionismo sigue con su política de sometimiento, de asesinatos, de presión máxima contra sus dos millones de habitantes. Israel, su régimen, su sociedad es responsable, no sólo de la cotidiana muerte de los palestinos que viven en cuarentena desde hace 14 años, confinados por un régimen que comete crónicamente crímenes de lesa humanidad. Este Israel será responsable de la pandemia, que se ceba con un pueblo que soporta, no sólo Covid – 19 sino que también un virus que aplasta los anhelos de libertad como es el peligroso Sion-48.

Este patógeno sionista, no satisfecho con contaminar un pueblo, someterlo a un bloqueo que ha significado la emisión de resoluciones condenatorias por crímenes de lesa humanidad, ha continuado con acción vírica lanzando sus cargas de toxinas en el año 2008, 2012 y el año 2014 generando en esas tres agresiones cinco mil muertos y miles de heridos palestinos. La destrucción de un 70% de la infraestructura básica de Gaza. Crímenes que a pesar de ser conocidos, condenados, denunciados, no cambian la política sionista contra Gaza. Un Sión-48 que día a día muestra su capacidad de buscar nuevas formas de asesinar, de diezmar a la población palestina. Un régimen, que en plena pandemia sigue demoliendo las viviendas de los palestinos, que sólo en este primer trimestre del año en Cisjordania implicó demoler, hasta los cimientos 150 de casas. Además, el régimen criminal de Israel ha aprovechado la contingencia (3) de la pandemia de Coronavirus para anexar más tierras palestinas al destruir cientos de olivos en las ciudades sitiadas, como es el caso de Beit Lahm (Belén) sujeta a una cuarentena estricta.

Desde marzo del año 2018 sus francotiradores, instalados en la valla artificial, que separa la Franja de Gaza de la palestina histórica, han asesinado a 350 palestinos, con disparos a la cabeza de las víctimas, generando cientos de mutilados con balas explosivas dirigidas a las rodillas y espalda de hombres, mujeres y hasta niños. Nada detiene este avance tóxico del virus Sión-48, que tal como su símil Covid-19 se expande arrollador, generando muerte y dolor. Sión-48 a diferencia del Coronavirus que nos tiene bajo una pandemia global, no tiene fecha de caducidad. Se ha mantenido desde el año 2006 a la fecha, enclaustrando a su población e impidiendo incluso el manejo adecuado del Covid-19 pues las restricciones contra Gaza incluyen la imposibilidad de tener acceso a camas críticas, fármacos y una atención, que impida seguir asesinando a la población palestina, en esta ocasión, contando con la ayuda de su hermana pandémica.

Hay que atender al consejo de la OMS, que recomienda al mundo aislarse ante la pandemia. Ya se enclaustró el primer ministro del régimen, por contacto cercano con una persona contagiada, con la esperanza que esa cuarentena se amplíe en el tiempo y la justicia de la entidad que lo cobija y lo someta al proceso criminal, largamente postergado, por acusaciones de corrupción. El coronavirus es un enemigo de la humanidad, afirma esta institución. Con relación al Sión-48 hay que aislarlo, propiciar su desaparición pues el sionismo y su toxina es un enemigo, no sólo del pueblo palestino, sino también de los pueblos del Levante Mediterráneo y del conjunto de la humanidad. Se requiere, tal vez, una solución política militar, al estilo del Interferón Alpha (IFNrec), este antiviral cubano que está apoyando la lucha contra el Covid-19. Gaza requiere también un fármaco, un interferón anti-Sion-48

  1. https://www.hispantv.com/noticias/opinion/451485/eeuu-china-coronavirus-covid19-guerra-biologica
  2. https://www.milenio.com/internacional/europa/el-coronavirus-es-el-enemigo-de-la-humanidad-dice-la-oms
  3. https://www.hispantv.com/noticias/palestina/451525/onu-israel-anexion-tierras-coronavirus