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Batalla por Jerusalén, capital eterna de Palestina

Fuentes: Rebelión

Pocas ciudades en el mundo detentan una potencia emocional y una riqueza espiritual tan densa como Jerusalén. Su privilegio exclusivo de ser el punto de encuentro de las tres grandes religiones monoteístas no ha cesado de atraer sobre ella el atento fervor de los musulmanes, de los cristianos y de los judíos. No estaba en su destino convertirse en el objeto y después en la víctima de las ambiciones israelíes. Su triple vocación religiosa la predispone a una especie de ecumenismo, incompatible con su situación actual de ciudad ocupada. Comienzo del Capítulo I. El Estatuto de Jerusalén, del libro Coloquio de Juristas Árabes sobre Palestina. Argel, 22-27 de Julio de 1967.

¿Quién había hecho de Jerusalén una ciudad bajo el fusil extranjero? ¿Quién compró el voto de Inglaterra y sus aliados en la ONU para quedarse con más de la mitad del país? ¿Quien declaró Jerusalén de su propiedad el 15 de mayo de 1948? ¿Quién se ha anexado la capital de Palestina?

Carácter e identidad palestina-árabe

Solo el interés del mundo financiero sionista por disponer de un espacio donde establecer su propio centro de explotación colonial al que llaman Estado, desde el que estratégicamente extenderse en un lugar rico en recursos naturales, explica todo, su expulsión de los habitantes, su apartheid, su racismo, sus crímenes selectivos, su bloqueo a Gaza, a Cisjordania, a la población Palestina de Jerusalén, su terrorismo continuo sobre los países del entorno.

Pero hagan lo que hagan los sionazis, aunque la sometan y digan que ellos fabrican la verdad, está escrito desde los siglos que hacen la Historia, que Jerusalén es la capital eterna de Palestina. De la misma forma que la tierra palestina es Palestina. Recuérdese aquél pequeño texto, tan aplicable a los usurpadores, del gran escritor Juan Eduardo Zúñiga, perteneciente a su libro Fábulas irónicas: Hace varios siglos, un monarca, acosado por las críticas del pueblo ante la brutalidad de su reinado, mandó destruir las frágiles tablillas de barro que le acusaban y también todos los materiales que servían para escribir. Pero no contaba con la gran dureza de la piedra que cubría los muros de casas y palacios, durante siglos se conservaría grabada la historia de aquel reinado. Y así nosotros hemos seguido escribiendo en las paredes.

Jerusalén árabe nunca discriminó ni hizo diferencias entre creencias, y en la ciudad convivieron en estado de igualdad, de respeto mutuo y libertad las creencias religiosas. A pesar de lo cual el imperio británico, dominante en la ONU en ese momento, vendió a los sionistas la mayor parte del país y de su capital, que la declaró de su propiedad en 1980 con una ley que se dieron a ellos mismos y que llamaron Ley de Jerusalén. Semejante atentado a la razón histórica y sus habitantes escandalizó de tal forma que la ONU tuvo que declararla ilegal y contra el Derecho Internacional mediante la resolución 478 de su Consejo de Seguridad.

Nadie cree a los conquistadores coloniales, a los asesinos de los pueblos, a los que se alimentan con el establecimiento del crimen, porque es el establecimiento del crimen.

Nadie puede creer a quien niega la raíz más elemental: que Jerusalén es una ciudad árabe, y que la tierra y la patria que la Ciudad Santa representa es árabe. Todos los crímenes cometidos por el ente sionista no la hacen sionista, su invasión, las demoliciones que realizan de las casas de palestinos, la sangre palestina que derraman, resalta la historia de ese pueblo en todo el territorio, en todo Medio Oriente, en todo el mundo. Un solo ejemplo, el ente israelí permanece de forma ilegal en la ONU pues no acata ninguno de los acuerdos que es necesario seguir para formar parte del organismo, empezando por el primero que afirma la obligación de respetar los acuerdos y desprecia oficialmente todas y cada una de sus resoluciones. Eso mismo hace cómplice a las Naciones Unidas, que entrega Palestina a una entidad creada por un poderoso grupo financiero, y en esa entrega fue la mayor parte de Jerusalén tras lo que la entidad mandó a sus mercenarios a invadirla totalmente, otro acto declarado ilegal que tampoco tiene consecuencias para el invasor. La ocupación neocolonial total, intentando tragarse el Este de Jerusalén, o Jerusalén Oriental, o también conocida como la Ciudad Vieja de Jerusalén, pretende acabar con la presencia palestina que desde la Autoridad Nacional la había declarado su capital, ha llevado a la continua rebelión palestina, la última es la que estamos viviendo en nuestros días.

Si la vivencia en Jerusalén ha sido pacífica hasta la llegada de los sionistas, su presencia cambió la cultura del entendimiento por la persecución criminal y feroz contra sus habitantes y la estigmatización de su cultura, considerando a esos y su espiritualidad como inferiores. Todo ello derivado del racismo del conquistador sionista con pasado nazi, otro detalle que le pertenece y figura en la Historia, de su relación con el nazismo viene su aplicación de los métodos de guerra y su expansionismo. Para conocer la autodefensa palestina de su cultura, su espiritualidad y los Santos Lugares de Jerusalén traigo las palabras del gran dramaturgo Bertolt Brecht que escapó de la persecución nazi: Por mucho tiempo se defendió la cultura solo con armas espirituales. Pero siendo no solo algo espiritual sino también, y sobre todo, algo material, debería ser defendida con las armas materiales. Armas materiales que en el caso de los palestinos y palestinas son el propio cuerpo, desarmados y tan solo con sus puños y sus voces. ¿Y la ONU, su Consejo de Seguridad, la UE, … qué medidas van a tomar contra el usurpador y en defensa del sacrificado pueblo palestino, por el Derecho, el respeto milenario que la Historia le debe, así como a su cultura y su espiritualidad representados todos en Jerusalén?

Los últimos acontecimientos que han sacudido la Ciudad Sagrada no son nada nuevo, son parte del enfrentamiento diario contra las políticas y medidas del proyecto sionista. Hombres, mujeres, niños, ancianos de todas las creencias y corrientes se han levantado a lo largo de la Historia para defender su patrimonio nacional como ciudad palestina y sus lugares sagrados. Desde que los sionistas la han pisado está en marcha el proyecto de sionizarla demoliendo su alma árabe, robar su espíritu de los libros sagrados, quitarla de la mente de todos los vivientes y fragmentarla, hacer que parezca judía, confiscar sus calles, sus terrenos, sus olivos, para construir la pantalla de su Estado racista quieren apropiarse incluso de sus lugares sagrados.

La batalla de Jerusalén la dan los palestinos y palestinas contra el Acuerdo del siglo que adelantaron Trump y Netanyahu y con el que Biden continúa manteniendo la embajada ilegal en la ciudad. Por consiguiente no hay nada nuevo en que los palestinos se levanten a luchar contra los colonos y sus protectores el ejército de ocupación y sus intentos de división y leyes de segregación. A lo largo de estos últimos años ha habido otras 2 batallas parecidas a esta 3ª:

La 1ª fue contra las cámaras de vigilancia que el régimen sionista quería poner para acosar al pueblo palestino que resiste en la que es su ciudad, pues aunque le han robado los servicios que les pertenecen y el derecho de ciudadanía, aunque ni siquiera pueda entrar o salir, ni se le reconozca su residencia a los establecidos que han dispuesto su matrimonio, o a los recién nacidos les prohíban su registro como nacidos en Jerusalén bajo cualquier excusa, como por ejemplo que su padre sea un prisionero palestino. El régimen sionazi pretendía con la instalación de las cámaras someter a vigilancia como en un campo de concentración la vida de los palestinos, y aquella batalla la perdió el invasor.

La 2ª batalla fue contra las puertas blindadas con las que el ejército ocupante iba a dividir a los palestinos dentro de la ciudad, separando el paso entre las mezquitas, y el pueblo palestino de Jerusalén volvió a derrotar los planes del ejército ocupante.

La 3ª batalla es en la que nos encontramos, los palestinos la dan para impedir que el régimen recolonial ponga vallas en los accesos a los Santos Lugares, y además luchan contra la confiscación de sus viviendas y la expulsión familia a familia de la ciudad. La respuesta de las masas ha sido heroica, han llenado las calles, las plazas, los Santos Lugares han resistido las acometidas del ejército y la policía sionazis y les han hecho retroceder, tener que llevárselas y suspender las leyes ilegales para el caso. El pueblo palestino ha dado una lección de unidad que supera las diferencias entre organizaciones. La unidad se ha dado en torno a una cuestión fundamental: Jerusalén, la capital eterna de Palestina.

Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: Gaza 51 días; Palestina. Crónicas de vida y Resistencia; Dietario de Crisis; Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero; y, Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios. Presidente de la Asociación Europea de Cooperación Internacional y Estudios Sociales AMANE. Miembro de la Comisión Europea de Apoyo a los Prisioneros Palestinos. Miembro del Frente Antiimperialista Internacionalista.