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Carta al ministro español de Asuntos Exteriores

Fuentes: Rebelión

Asunto: Juego de rol en Exteriores

Excmo. Sr. ministro,

Hoy es el Día Mundial de la Tuberculosis. Dicen que es la enfermedad que más mata. Está provocada por el hacinamiento y la desnutrición.

Inevitable poner esta conmemoración en relación con el caso de Abdelmoula El Hafidi, el estudiante saharaui preso político en la cárcel de Safi. El médico le ve muy de vez en cuando y a veces va un enfermero. El tratamiento no hace efecto, quizá porque le han dejado en la misma celda húmeda donde contrajo la tuberculosis, hacinada con otros enfermos también de tuberculosis, fumadores y drogatas; quizá porque la comida de la cárcel es francamente mala e insuficiente, y no permiten a la familia pasarle medicinas o alimentos.

Para qué contarle esto si a Vd. ni le va ni le viene. Las reglas de ese juego de rol en que se ve atrapado están claras. A veces dice que los derechos humanos los defenderá Vd. a capa y espada y a veces pasa olímpicamente si los que hay que defender son los derechos humanos de los saharauis, que se conculcan desde un país tan cercano como es Marruecos.

Por eso su partido intriga en la Unión Europea para que en el Informe anual sobre derechos humanos no figuren las manchas de Marruecos en el Sahara Occidental. Por eso el año pasado, también en Europa, votó su partido contra una resolución que pedía la libertad de los presos de conciencia en Marruecos. No hay justificación para estas maquinaciones si no es la obediencia a unas reglas de juego que no son las de los tratados.

Por este y por muchos otros ejemplos, es por lo que parece que su Ministerio esté viviendo un juego de rol. Juegan a tener poder, y lo ejercen, pero ese poder es una entelequia porque está mediatizado por otros. De ahí esos comportamientos tan inexplicables e inexplicados.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ha borrado hace poco de su web un texto de apoyo a la libre determinación del Sahara Occidental, en sintonía con los intereses -y quizá, sugerencias- de Marruecos.

El PSOE -el partido que gobierna- introduce en la Internacional Socialista al Movimiento Saharaui por la Paz, enemigo de la autodeterminación del Sahara Occidental y organización pantalla del servicio secreto exterior de Marruecos, la DGED. También en esta Internacional Socialista han metido a Aicha El Gourgi, que aboga por que Ceuta, Melilla y Canarias sean liberadas y pasen a Marruecos.

España está negociando con Marruecos el traspaso de la gestión del espacio aéreo del Sahara Occidental. No es negociable la gestión del espacio aéreo,que corresponde a España y que viene determinada por la Organización Internacional de Aviación Civil. No nos dan explicaciones.

Nuestro Gobierno entiende, en un contrato referente a unas obras en el Colegio La Paz, de El Aaiún, que la capital del Sahara Occidental ocupado está en Marruecos. Y no rectifica.

España apoya incansablemente el expolio marroquí de los recursos naturales del Sahara Occidental. Sin necesidad, se constituye enparte contra el Frente Polisario en cada pleito referente a los ilegales acuerdos comerciales y de pesca UE-Marruecos. Y, desde el 14 de marzo de 2022, apoya directamente una anexión definitiva del Sahara Occidental.

Pregunte, pregunte a cualquier español, y le dirá que el volantazo sobre el Sahara lo pegó Sánchez a raíz de un chantaje de Marruecos por escuchas ilícitas en su teléfono. Dos años después de esa segunda traición de España al pueblo saharaui, seguimos esperando una explicación.

Pues bien, el reciente informe del Departamento de Seguridad Nacional de Moncloa no incluye a Marruecos entre los países que se entrometen o espían a España. Las escuchas Pegasus a ministros y periodistas españoles por Marruecos no han existido. Como Gobierno, penoso; como juego de rol, aplicado. Consecuencias: a Marruecos le ha faltado tiempo para reivindicar su honradez y arremeter contra periodistas que osaron denunciar las escuchas y que ya en su momento fueron acosados por Marruecos.

Son casos impropios de lo que el Gobierno dice defender.

El Ministerio es sumiso. No se puede desviar del rol que le han marcado, o todas las maldiciones de Marruecos caerán sobre nosotros, si es que no están cayendo ya. Que se lo digan en Ceuta y Melilla, que se lo digan en Inmigración. Que se lo digan a los que luchan contra el narcotráfico. Que se lo digan a los asesinados en la valla de Melilla, a los niños inmigrantes en Ceuta.

Es cierto que el Gobierno tendrá una estrategia difícil de entender por el común de los administrados, pero cuando esa estrategia le deja constantemente en evidencia y perjudica a tantos, quizá ya no sea asumible. Mimar las relaciones con Marruecos no es claudicar ante sus presiones.

Por supuesto, ese juego de rol no contempla que Vd. se tenga que ocupar de los presos políticos saharauis condenados por defender pacíficamente el derecho de autodeterminación. Y sin embargo, sí lo contempla la carta de las Naciones Unidas en su artículo 73, como Vd. sabe de sobra.Y no ayuda que venda material represivo a Marruecos. Estos presos padecen torturas, sufren un trato carcelario cargado de violencia, carencias, arbitrariedades, humillaciones. Están en la cárcel porque les condenaron en juicios farsa y porque les torturaron para obtener confesiones.

Las relaciones entre España y Marruecos pasan “por su mejor momento en décadas”. ¿Para quién? Sr. Albares, está Vd. traicionando valores clave de nuestra democracia. No todo vale.

Cristina Martínez Benítez de Lugo. Participante en el Movimiento por los Presos Políticos Saharauis

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.