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Construyamos una sociedad más justa antes que una nueva nación

Fuentes: Rebelión

Hace ya mucho tiempo, tanto que no recuerdo si la escuché o leí, me llegó una reflexión del cantautor Lluis Llach. Sin intentar ser literal en su reproducción decía: «La patria no es nada si no significa pueblo y el pueblo no es nada si no significa personas». En una época de nacionalismos centralistas y […]

Hace ya mucho tiempo, tanto que no recuerdo si la escuché o leí, me llegó una reflexión del cantautor Lluis Llach. Sin intentar ser literal en su reproducción decía: «La patria no es nada si no significa pueblo y el pueblo no es nada si no significa personas». En una época de nacionalismos centralistas y periféricos excluyentes me pareció muy acertada al poner en el epicentro a los ciudadanos, no a las banderas. Veinte años después mantiene toda la vigencia.

El 11 de Septiembre, a las 17 horas 14 minutos, se produjo un hecho político que no puede ser ninguneado: la Vía Catalana, la cadena humana que atravesó Cataluña de Norte a Sur, a lo largo de 400 kilómetros, consiguió la adhesión a su propuesta de centenares de miles de ciudadanos.

No haría falta repetir ahora lo que hemos expresado los miembros del Colectivo en artículos y charlas: estamos a favor de la autodeterminación y del derecho a decidir de los pueblos. Tampoco sería necesario recalcar que nada favorece más a las tesis independentistas que un ministro del Interior prohibiendo a la iniciativa llegar a Vinaroz, un grupo de matones descerebrados gritando » Cataluña es España» mientras empujan y agreden a gente pacífica o una avioneta contratada por una televisión ultraderechista recordando » su españolidad» a quienes desean dejar de serlo.

Pero no nos importa volver a poner negro sobre blanco nuevamente la idea expresada en otro artículo («¿ Es el modelo económico-social defendido por Mas y CiU el que interesa a los trabajadores catalanes?«): estamos asistiendo al intento de crear un modelo de nación que tiene poco que ver con los intereses de las clases populares.

Auspiciado por un sector de la ciudadanía catalana que con la mano izquierda alienta un nacionalismo moderado burgués mientras que con la derecha, a través de su oligarquía empresarial dominante -¿ de donde son sino Lara, Fainés, Rosell y compañía?-, impone a todo el Estado español los recortes y sacrificios que consolidan su hegemonía.

Hasta el momento siguen a rajatabla la hoja de ruta que permitió el surgimiento de los Nacionalismos europeos del XIX:

Han dibujado un imaginario idílico: Cataluña sería una nación prospera si estuviera sola.

-Han señalado las causas de los problemas: Nos explotan, nos roban. Nosotros trabajamos para que «ellos» sigan subsidiados, sin dar golpe

Tienen claro el culpable, el chivo expiatorio: España

Y el horizonte, la Tierra Prometida: Freedom Catalonia. Cataluña nueva nación de Europa.

Como aglutinante, el peso de la acción recae en la ANC (Assemblea Nacional Catalana) que busca un modelo interclasista en el que se sientan cómodos todos: sectores de Unió, la Candidatura d`Unitat Popular, Convergencia, Esquerra Republicana, voces del PSC o Iniciativa…

Esta apuesta soberanista, a poco que se analice, tiene una gran cojera. Pese a las palabras de personas como David Fernández ( CUP ) que consideran la construcción nacional un punto de inicio y no un final u otras que ven los intereses antagónicos que terminará enfrentándolos a sus hoy compañeros de camino, si quieren que la ruta trazada les lleve a » Europa», la única entidad actualmente existente con esas características es la Unión Europea.

Y en ella el diseño político, social y económico ya está cerrado. Dentro de su seno no permite otra visión, ni siquiera proclamar buenas intenciones sabiendo que no se cumplirán. La fórmula es única: capitalismo salvaje«neoliberalismo», si se prefiere el lenguaje » neocon» y euro.

Por «construir la nación catalana» dejan en segundo plano ( ¿interesa hacer músculo?) que Mas y su gobierno están a la cabeza de » es retellades»- recortes aunque se diga en catalán – y que si existe una autonomía ,igual de obscena que las del PP , a la hora de conseguir beneficios privados a costa de Lo Público, esa es Cataluña.

Con la actual correlación de fuerzas es ilusorio pensar que de la aventura interclasista saldrá una nación que prime los intereses populares. Máxime sabiendo que si al final surgiera una nueva nación, buena parte de los que hoy vindican el nacionalismo español dentro del PP o Ciutatans, terminarían defendiendo, codo con codo junto a CiU, sus intereses de clase.

Un referéndum sobre la cuestión debe celebrarse. Sin tener miedo a las urnas. Y de él debería surgir un modelo alternativo a la cerrazón del centralismo y al escapismo pujolista ( padre espiritual del entramado).

La República Federal sería el nexo. Se trata de construir Ciudadanía consciente en lugar de nuevas estructuras estatales. Las banderas, sean rojigualdas, cuatribarradas o tricolores ( aunque esta última nos encante), lucen mucho pero dan poco juego a la hora de comer.

Por ello, se hace más necesario que nunca levantar otras banderas en Madrid, Cataluña o Andalucía. Las de la gentes dignas que no permiten más ataques a la Sanidad o Educación, que priorizan ayudar a las personas en lugar de a los bancos, las que no quieren desahucios o condiciones laborales de esclavitud.

Lo dijimos en el artículo antes mencionado. Hoy lo mantenemos.

En una Cataluña independiente llena de incertidumbres,sólo se mantendría una certeza: los nietos de Mas y Rajoy estudiarían en la misma Universidad estadounidense y juntos aprenderían el modelo social que deben imponer como clase dominante.

Si ese es el porvenir que espera a los trabajadores catalanes, apaga y vámonos.

(Apostilla: El inefable Jorge Díaz, ministro de Interior, tiene bien aleccionados a sus subordinados para que repriman cualquier manifestación a golpes y frían a multas a quienes protestan. El ensañamiento con los miembros del SAT-SOC, pese al pacifismo de sus acciones, es un ejemplo. Como dicen que actúan aplicando la ley, no dudamos que sobre sus allegados, sus consanguíneos de la derecha extrema que ayer arrasaron el Centro Cultural Blanquerna, harán caer todo el peso de la ley. El mismo que aplican sin titubear a Bildu o similares)

Juan Rivera. Colectivo Prometeo y FCSM

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.