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De patria y compatriotas

Fuentes: Rebelión

Primero fue el lenguaje belicista para afrontar una epidemia sanitaria descontrolada: Estamos en guerra contra un enemigo invisible; todos somos soldados en esta batalla que ganaremos si nos mantenemos unidos; y mensajes por el estilo.

Lo siguiente fue poner una estética uniformada en las diarias ruedas de prensa que daban los “técnicos” para informarnos de la evolución de la pandemia. ¿El jefe de Defensa, de la Guardia Civil y de la Policía Nacional son los “técnicos” que saben cómo dirigir esta crisis y lo que debemos hacer? Su papel era bien otro, como sabemos, perseguir a quienes no cumplían las órdenes del gobierno. El caso es que todos los días salían tres uniformados frente a dos civiles, que se supone eran quienes sabían más de cómo controlar los contagios y demás.

Pero una vez retirados los uniformes de las ruedas de prensa, prolifera en las declaraciones oficiales de las más altas instancias del Gobierno, Presidente y Vicepresidente, el concepto “patria” y sus derivados.

El viernes 8 de mayo escuché a Pablo Iglesias unas declaraciones en las que exponía lo que estaban haciendo por nuestra Patria, y el día siguiente era el mismo Pedro Sánchez quien hacía referencia, al menos en dos ocasiones, a los compatriotas que habían fallecido o a los que había que ayudar.

Estos conceptos tienen una connotación claramente militarista (“Todo por la Patria” jalona las entradas de cuarteles del Ejército y de la Guardia Civil); pero además tienen un significado excluyente, y eso es muy peligroso en esta crisis.

Para no dejarnos llevar por impulsos subjetivos, veamos lo que dice la Real Academia Española, que define la patria como “Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos”. Y patriota es “Persona que tiene amor a su patria y procura todo su bien”. Y por último compatriota es “Persona de la misma patria que otra”.

Parece que todas las personas nacidas en un país pertenecen a una misma patria, según la RAE, pero no todas pueden ser tenidas por “patriotas”, ya que quizás algunas “no tienen amor a su patria”, no porque la odien o le deseen algún mal, sino porque a lo mejor o bien no les gusta, o se consideran ciudadanas del mundo, sin distinción de fronteras, que aunque están ahí, no hay por qué “tenerlas amor”. Se puede exigir respeto a los semejantes, y el amor cada cual lo reparte como quiere.

En referencia a las personas que no han nacido en un territorio concreto definido como patria ¿en qué condiciones podemos entender que han sido adoptadas por esa tierra y por ello ser considerados compatriotas?

  • ¿Las personas que han adquirido la nacionalidad española? En este caso seguramente sí.
  • ¿Las que tienen residencia legal pero no han adquirido la nacionalidad? Ya es más dudoso, pues tendrían más de una patria, e históricamente no se les ha considerado compatriotas.
  • ¿Y las personas inmigrantes que residen en un país sin tener los papeles regularizados? En este caso me temo que sí o sí se quedan fuera de todos los derivados de patria.

Considero muy ingenuo y equivocado que desde la izquierda se pretenda “arrebatar” a la derecha, extrema o menos, un concepto que ha sido manoseado por ellos a lo largo de nuestra triste y sangrienta historia, en cuyo nombre se han realizado tremendas barbaridades. Nuestra historia nada tiene que ver con la experiencia de otros pueblos que encontraron en este concepto un poderoso estandarte con el que luchar contra la colonización de metrópolis explotadores, y conseguir su liberación. La historia no tiene vuelta atrás, y por eso me parece ingenua esta pretensión, que Podemos saca a relucir de vez en cuando desde su fundación.

Pero además de ingenuo me parece equivocado y rechazable, porque la izquierda se supone que defiende conceptos más amplios en referencia al conjunto de seres humanos, sean de donde sean. Los estados son estructuras funcionales (sin entrar a valorarlos) cuya gestión incluye y afecta a ciudadanas y ciudadanos que ni tienen que haber nacido en sus límites, y menos se les puede requerir “amor” por su tierra o a sus supuestos valores (“y olé”, en nuestro caso).

Es un concepto desfasado y excluyente, y por eso no entiendo esa pretensión arrebatadora de cierta izquierda. Por ese camino corren el riesgo de ser engullido por una práctica xenófoba (“los españoles primero”, compatriotas) y en definitiva colocarse en el lado de la derecha más extrema.

No nos dejemos confundir por atajos que, por un puñado de votos, nos pueden llevar a las visceralidades del “a por ellos”. Sigamos defendiendo conceptos y estrategias que engloben al conjunto de la humanidad, en defensa del planeta tierra y sus seres vivos, para lograr una convivencia en paz y con justicia colectiva.

Pedro Casas es activista vecinal y social