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Entrevista con Lluís Maria Xirinacs: Independentista catalán

«Delinquí expresamente, hay que optar por el oprimido ante el opresor»

Fuentes: El Punt/Gara

El ex senador Lluís María Xirinacs acaba de pasar por prisión, a sus 73 años, por definirse «amigo de ETA». La suya, confiesa, fue una reacción de rebeldía frente al delito de «apología», y una puesta en práctica del principio ghandiano de «escoger a favor del oprimido y en contra del opresor». Achaca este breve […]

El ex senador Lluís María Xirinacs acaba de pasar por prisión, a sus 73 años, por definirse «amigo de ETA». La suya, confiesa, fue una reacción de rebeldía frente al delito de «apología», y una puesta en práctica del principio ghandiano de «escoger a favor del oprimido y en contra del opresor». Achaca este breve paso por la cárcel al anterior Gobierno de Aznar, pero mantiene ciertas esperanzas con su sucesor, José Luis Rodríguez Zapatero.

Lluís Maria Xirinacs es un símbolo de la lucha de Catalunya por la amnistía durante el franquismo, así como un defensor de la recuperación de los derechos nacionales de ese país. Hace dos semanas fue encarcelado ­y puesto en libertad a las pocas horas­ por declararse amigo de ETA y de Batasuna y enemigo del Estado español durante la celebración de la Diada de 2002. Todo ello, explica a GARA, desde un compromiso por la lucha no violenta y de defensa del oprimido.

­¿Cómo se produjo su detención y su posterior ingreso en prisión por una condena decretada hace ya dos años?

Todo esto viene ya de muy atrás. Yo siempre he sido defensor de la lucha no violenta, y cuando, en tiempos de Felipe González, pusieron en vigor el delito de apología del terrorismo, traté de delinquir expresamente como forma de lucha. Durante 23 años ha sido algo imposible. He tratado de delinquir varias veces, pero nadie me ha hecho caso. Al final, picaron. Fue en un discurso que hice el 11 de setiembre de 2002 en el Fossar de les Moreres, en Barcelona. Allí dije, recordando a Gandhi, que delante de la violencia no se puede ser neutral, sino que hay que escoger a favor del oprimido y en contra del opresor, aunque el oprimido sea violento. Entonces, yo dije que me declaraba a favor de ETA y en contra del Estado español. Yllegué hasta ahí. Me juzgaron y me condenaron a dos años. No fui al juicio y tampoco he tenido abogado durante esta causa porque no quise. Era una situación de protesta activa frente a Madrid. Me condenaron a dos años de cárcel y esperaban que yo recurriera, porque no tenía antecedentes, como una manera de eludir la prisión. Pero no lo hice y me declararon en búsqueda y captura. He seguido viviendo normalmente durante dos años, pero cuando fui a renovar el car- net de identidad me detuvieron. De la comisaría directamente fui a la prisión tras pasar un momentito por el juzgado.

­Tras su detención, se ha conocido la condena a Arnaldo Otegi por «injurias al Rey» por parte de la Audiencia Nacional española. ¿Es esto un indicativo de que la libertad de expresión está bajo mínimos?

Exacto. Todo esto viene de la época de Felipe González, pero el impulso más duro fue durante el Gobierno del PP. Mi juicio ocurrió mandando el PP. Tengo claro que me pusieron en libertad porque de los tres jueces que formaban el tribunal dos eran del PSOE y el otro del PP, que votó en contra. Creo que a los socialistas no les conviene ahora dar una imagen de duros. Ylo de Otegi es también consecuencia de la época del PP, que si vuelve al Gobierno volverá a optar por recrudecer la vía represiva.

­¿Considera que existemargen para la esperanza con el Gobierno del PSOE en Madrid?

Si se mantuviese el PSOE, que es muy difícil porque tiene problemas dentro de su propio partido, es posible. En Zapatero veo una voluntad, siempre mitigada y moderada, pero tiene una voluntad de hablar de la existencia de otros pueblos además del pueblo español. Merece un cierto reconocimiento. Me parece que si se mantiene sería bueno para la pacificación de Euskadi. Lo que no sé es si se podrá mantener. Hasta ahora, con lo del Estatut de Catalunya, Zapatero ha demostrado que es capaz de jugársela hasta cierto sentido. Cuando se baja al terreno de lo práctico es otra historia, pero en el terreno de las declaraciones está mucho más abierto que otra gente.

­Durante su detención se realizó un paralelismo de las movilizaciones que usted realizó durante los años 70 para reclamar amnistía y los actos que se hicieron para pedir su liberación. ¿Qué le parece?

El Tribunal de Orden Público de entonces se llama ahora Audiencia Nacional. Entonces renuncié a abogado y ahora también. Usé la misma plantilla que hace treinta años. Todo fue igual. Entonces me condenaron a seis años de cárcel por propaganda ilegal y ahora ha sido una cosa equivalente. Tiene otro nombre porque no les gusta, pero es lo mismo. Es triste pero se parece mucho. Además, lo han maquillado muy bien. La impresión es que hay democracia, pero se conculcan libertades individuales, libertades nacionales y libertades políticas. No hay más que ver la barbaridad que supone la Ley de Partidos… Con todo esto, el ambiente está muy negro.

­Ha comentado que ve cierta esperanza con la llegada del PSOE a Madrid. ¿Recibió muestras de apoyo del PSC durante su encarcelamiento?

He tenido muchas muestras de solidaridad. Tantas y tan rápidas que creo que ha sido una pequeña revolución, parecida a la que hizo caer al PP del Gobierno español con los móviles. La Policía y los políticos no se dan cuenta que existe una rapidez de convocatoria extraordinaria con los nuevos métodos tecnológicos. No me consta directamente apoyos del PSC. Hay indicios de que la Generalitat presionó, pero no lo tengo confirmado. No sé cómo pasó el asunto de los jueces al Ministerio del Interior, que se comunicó con el grupo Entesa Catalana de Progrès del Senado [en el que hay miembros del PSC junto a otros de ERC e ICV] e inmediatamente les comunicaron que iba a ser puesto en libertad. Tenían una prisa enorme en que yo saliera a la calle. Pero lo realmente efectivo fue la movilización popular que se produjo. Estuve apenas dos minutos dentro de la cárcel Modelo [en pleno centro de la ciudad de Barcelona]porque delante se montó una concentración. Yme enviaron directamente a Can Brians. No sé si lo saben, pero se preparaban cosas más serias y vieron que no les convenía mantenerme en prisión.

El Estatut de Catalunya y la pacificación de Euskadi están muy enlazados. Según qué se haga en Catalunya, creo que ETA pueda dialogar. Es muy difícil que se pueda hacer porque está toda España en contra, casi en pie de guerra. Es como lo que les pasaba a los vascos con el PP, que estaban casi totalmente cercados. Zapatero dijo que si ETA no deponía las armas no iba a haber diálogo, pero creo que ya está habiendo diálogo sin deposición de las armas. Y esto es completamente correcto, porque si no, lo que se hace es pedir la rendición incondicional antes de empezar siquiera a hablar.