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Los empresarios declaran que ganan, de media, menos que los asalariados, y esa brecha retributiva fraudulenta ha crecido desde 1993

El 75% de los empresarios españoles pagan a Hacienda como mileuristas

Fuentes: Kaosenlared

La carga fiscal de los españoles está siete puntos por debajo de la media de la UE. Así lo dijo el presidente Zapatero, tras lo cual confirmó una inminente subida de impuestos con la que quitar las telarañas de las arcas públicas. Pero por más que el Gobierno lance mensajes pretendidamente tranquilizadores, que el esfuerzo […]

La carga fiscal de los españoles está siete puntos por debajo de la media de la UE. Así lo dijo el presidente Zapatero, tras lo cual confirmó una inminente subida de impuestos con la que quitar las telarañas de las arcas públicas. Pero por más que el Gobierno lance mensajes pretendidamente tranquilizadores, que el esfuerzo tributario del ciudadano medio amenace con hacerse más intenso preocupa. Especialmente porque, pese al conocido eslogan de que «Hacienda somos todos», la realidad muestra que unos más que otros, y que el fraude fiscal en España goza de buena salud.

Dos datos llamativos y que invitan a la reflexión son que solo un 3% de contribuyentes declaran ganar más de 60.000 euros, así como que tres de cada cuatro empresarios y profesionales se declaren mileuristas, según informes del colectivo de Técnicos de Hacienda (Gestha).

Un mileurista -retribución del 62 % de los asalariados españoles y de siete de cada diez gallegos- tributa a Hacienda un 24% (el tipo mínimo), mientras que alguien que especule con el ladrillo (lo que se conoce como pase inmobiliario, es decir, dar una señal por un piso y revenderlo antes de escriturar) pagará por esos beneficios un 18%.

Asimismo, un autónomo tiene más opciones de ocultar sus beneficios y tributar menos que un trabajador y, como guinda, cualquier millonario puede constituir una sociedad de inversión de capital variable (sicav) y abonar al fisco un exiguo 1%. ¿Quién, cómo y cuánto pagamos en impuestos? ¿Es posible que el Gobierno aumente la recaudación sin estrangular a quienes menos recursos tienen? Y, sobre todo, ¿hay vías alternativas a la anunciada subida impositiva?

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Solo el 3% de los contribuyentes declaran en el IRPF ganar más de 60.000 euros.

El IRPF es el tributo estrella del sistema fiscal español, pues aporta la mayor inyección de liquidez a las arcas públicas. Su última reforma normativa, que entró en vigor en el año 2007, redujo a cuatro los tramos de la tarifa. De este modo, la menor fiscalidad (24%) se aplica hasta los 17.360 euros, aunque quienes tengan solo rentas del trabajo de hasta 22.000 euros están exentos de declarar. Entre los 17.360 y los 32.360 euros de retribuciones pagarán el 28%. La siguiente horquilla (37%) se aplica hasta los 52.360 euros de sueldo y quienes ganen por encima de esa cuantía tributarán al tipo máximo: el 43%, que era dos puntos superior hasta el 2006.

El inconveniente de gravar más a las rentas más altas, como planteó el ministro de Fomento, José Blanco, es que su impacto recaudatorio sería «mínimo», como la ministra Salgado corrigió en el Congreso, porque solo el 3% de los 18 millones de declaraciones superan los 60.000 euros de renta.

2

Cristiano Ronaldo y Kaká pagan a Hacienda como mileuristas.

Los fichajes multimillonarios de figuras del fútbol como Kaká o Cristiano Ronaldo volvieron a poner de actualidad la fiscalidad que se les aplica a los extranjeros no residentes. Y es que, con el objetivo de atraer inversión extranjera, empresas y talentos foráneos, el Gobierno aprobó una tributación reducida para los extranjeros no residentes quienes, por espacio de seis años, cotizarán al tipo mínimo. Es decir, que los astros del balón, entre otros profesionales de altos salarios, pagan a Hacienda como si fueran mileuristas, mientras que sus compañeros españoles están sujetos al 43%. Pese a las críticas recibidas desde la izquierda del arco parlamentario, el PSOE se negó en junio a modificar la ley, presionado por los catalanes de CiU.

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Los empresarios declaran ganar menos que los asalariados y la brecha crece.

Según los colectivos de Inspectores de Hacienda y de Técnicos del Ministerio, atacar con eficacia el fraude sería la mejor receta para sanear las cuentas públicas. Un ejemplo lo constituye lo que declaran ganar los empresarios, que sitúa a 1,6 millones de ellos, es decir, las tres cuartas partes del total, como mileuristas.

Según datos de Gestha, en 1993, en la primera estadística de la renta, los empresarios declaraban de media 10.260 euros (entonces en pesetas) y por el sistema de módulos aún menos (9.201 euros), mientras que los trabajadores declaraban un promedio de 11.774 euros. Eso significa que los emprendedores en tributación directa declaraban 1.414 euros menos que los trabajadores, y los de módulos 2.472 menos.

Lejos de corregirse, la brecha de 1993 se ha acrecentado en catorce años. Con los datos del 2007, los empresarios declaran ganar de media 13.525 euros, frente a los 18.400 que recogen la declaración de la renta de los asalariados. Es decir, una diferencia de casi 5.000 euros.

4

Las grandes fortunas ganaron la batalla y tributan al 1%.

A través de las sociedades de inversión de capital variable (sicav) en las que las grandes fortunas colocan sus activos, los mayores patrimonios del país reducen al 1% su tributación. Y es que una resolución del Tribunal Económico Administrativo Central (TEAC) les dio la razón frente a los inspectores de Hacienda, que entendían que no cumplían los requisitos de las sociedades de inversión colectiva (mínimo de 100 accionistas, cuando solían ser sociedades patrimoniales y estar en manos de las grandes familias) y que deberían tributar al 30%, como el resto de sociedades. Las fortunas vencieron al fisco.


Las grandes fortunas tributan el capital de sus sicav al 1% frente al 18% de las familias

Menos de 3.400 sociedades de inversión de capital variable controlan por si solas más de 27.000 millones de euros en bienes mobiliarios, un 76,5% de los 35.466 millones en manos de más de 16 millones de declarantes del IRPF

La anunciada subida de impuestos que afectará fundamentalmente a las denominadas rentas de capital -según adelantó ayer el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero- no afectará, según estas previsiones, a uno de los nichos en los que las grandes fortunas ponen a resguardo sus inversiones: las sociedades de inversión mobiliara de capital variable (sicav). A través de este mecanismo, los titulares de las sociedades cotizan sólo el 1% de sus plusvalías, frente al 18% de media que cotizan los declarantes del IRPF, como es el caso de los trabajadores y, por tanto, el grueso de las familias de este país.

La pretensión del Gobierno es aumentar la presión fiscal sobre las rentas de capital, es decir, por norma general, que no proceden del trabajo: intereses bancarios, dividendos, plusvalías por ventas de acciones o viviendas, seguros de vida… En general, todas aquellas que se consideran inversiones mobiliarias. Estos ingresos cotizan a un tipo único del 18% a la hora de hacer la declaración de la renta. Sin embargo, por el mismo tipo de beneficio, las sicav sólo cotizan el mencionado 1%.

Patrimonio acumulado

Según los últimos registros hechos públicos por la CNMV en su página web, correspondientes al tercer trimestre de 2008, en esa fecha existína inscritas 3.369 sociedades, que acumulaban un patrimonio de 27.143,2 millones de euros, lo que resulta en un patrimonio medio de 8,05 millones de euros. Esas sociedades aglutinaban a esa fecha 439.395 socios, si bien la mayoría de ellos son nombres de paja interpuestos por los auténticos dueños, ya que la ley obliga a que las sicav tengan un mínimo de 100 partícipes. No obstante, la crisis bursátil que ya se desató el año pasado ya provocó a finales del tercer trimestre una reducción del 88,6% en el beneficio de las sicav, que fue de 186,5 millones de euros, frente a los 1.636,4 millones de un año antes.

En todo caso, el patrimonio acumulado por ese pequeño número de sociedades constituye por si solo tres cuartas partes (un 76,5) de los 35.466 millones de euros que las familias españolas tenían consignadas como rentas de capital mobiliario el año pasado, según los datos de recaudación de la Agencia Tributaria. Esa cantidad supuso un incremento del 28% sobre lo invertido en ese capítulo el año anterior por los 16,394 millones de contribuyentes que declararon esas rentas en el IRPF.

Es precisamente sobre ese colectivo y sobre las empresas que cotizan por el régimen ordinario sobre quienes recaería la subida de los impuestos que prepara el Ejecutivo. Sin embargo, su incidencia sobre el conjunto de la recaudación es reducido: el año pasado supuso sólo el 7,73% de los ingresos tributarios líquidos, que ascendieron en total a 114.082,922 millones de euros, según los datos de la Agencia Tributaria. En concreto, Hacienda recaudó 6.169,388 millones en concepto de retenciones de capital del Impueesto sobre la Renta de las Personas Físicas. Y las retenciones de los rendimientos de capital del Impuesto sobre Sociedades ascendieron a 2.756,729 millones de euros.

Precisamente ayer, el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Pompeu Fabra y doctor en Economía por la Universidad de Harvard, José María García-Montalvo, dijo que plantear que hay que subir los impuestos a las rentas altas para hacer frente a los subsidios de desempleo supone hacer un ejercicio de «demagogia pura». «¿Por qué nadie habla de cambiar la tributación de las sociedades de inversión de capital variable [sicav], o de evitar el fraude fiscal?», se preguntó.

Por otro lado, y preguntado sobre la razón de que la economía española no dé las mismas señales de recuperación que otras economías europeas, García-Motalvo explicó que se trata de un fenómeno «esperado» por varios motivos. Uno de ellos es que España entró en recesión más tarde que esos países. Otro es que la economía española creció muy centrado en el sector inmobiliario, que es el que ha generado los problemas. «Lógicamente tiene que tener más problemas y le cuesta más salir», explicó.

www.kaosenlared.net/noticia/75-empresarios-espanoles-pagan-hacienda-como-mileuristas