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Entrevista a Elena Idoate

«El aeropuerto de El Prat tiene que decrecer, para reducir el sistema de transporte que más contamina y la dimensión del sector turístico»

Fuentes: Contrainformación

La ampliación del aeropuerto de El Prat ya fue paralizado en 2008, momentos acuciantes de la crisis económica, donde José Luis Rodríguez Zapatero ya prometió en crear un hub, un centro de conexión de vuelos internacionales. Por aquel entonces 860 empresarios catalanes se mostraron a favor del proyecto como recogió El País.

Ahora, en los últimos meses esta idea ha vuelto a reactivarse, pero por presuntas desavenencias del Gobierno Central y el Govern esta ha vuelto a quedar en el aire.

Para hablar sobre dicha ampliación y sus perniciosas consecuencias hemos hablado con Elena Idoate, activista de Ni un Pam de Terra.

En las últimas semanas desde el gobierno central se ha expuesto que se retira la inversión para la ampliación del aeropuerto, sin embargo, habéis convocado nuevas movilizaciones, ¿por qué? ¿Por qué esta desconfianza? ¿Hay posibilidades de que vuelva a reactivarse? 

Lo primero que hay que decir es que el gobierno del Estado español ha hecho marcha atrás en sus planes iniciales y creemos que ha sido gracias al rechazo masivo expresado por parte de la población, que se pudo comprobar con el éxito de la manifestación del pasado 19 de septiembre. Durante los últimos meses, ha habido muchas sorpresas inesperadas, y los políticos han hecho trilerismo, con giros en sus posicionamientos y relatos ambiguos. Así pues, no descartamos nada.

Estaremos muy atentas los próximos días, por si finalmente sí que entrará la ampliación del Prat en el DORA que se tiene que aprobar a finales de este mes. No nos extrañaría. También podría ocurrir que la aprobación del DORA se prorrogara un año más, y que retomaran en proyecto. Y si realmente se descarta para este DORA, será dentro de cinco años, pero estamos seguras de que volverán a sacar la ampliación. Siempre han hablado de un aplazamiento, de una suspensión temporal, no de un rechazo definitivo. Nosotras queremos que la ampliación se descarte definitivamente, y que eso sea un compromiso real.

¿Qué intereses hay detrás de esta ampliación y quién son responsables?

El aeropuerto del Prat es una infraestructura estratégica de un modelo económico. La ciudad de Barcelona, y muchos otros lugares en Cataluña, se han especializado en turismo, eventos, ferias y congresos, y el aeropuerto se encarga de traer los visitantes que consumen estos servicios. Son sectores que han adquirido un peso excesivo, haciendo depender la marcha de la economía de ellos, como podemos comprobar cuando se han hundido por las restricciones de la pandemia.

A lo largo de este tiempo se han hecho unas alianzas alrededor de este modelo que algunas personas llaman «marca Barcelona»: instituciones, que promueven regeneraciones urbanas y apoyan la mercantilización de la ciudad con equipamientos, permisos y ayudas; sindicatos y, obviamente, las patronales. Esta Marca Barcelona necesita permanentemente crecer, porque si no, decae. Y solo beneficia a las élites económicas, ya que son sectores económicos con salarios bajos y mucha precariedad. Por otro lado, las empresas constructoras son las directamente beneficiadas por las obras de ampliación.

Por último, es importante señalar que AENA es una empresa semi privatizada, cuyo capital es privado en un 49%, y a la propia AENA le conviene dar una señal de expansión de su negocio en estos momentos en que tiene unas pérdidas récord de cara a alimentar las expectativas de sus accionistas.

¿Qué efectos negativos tendría la ampliación del aeropuerto?

La ampliación del aeropuerto tiene tres tipos de efectos. Uno es la destrucción de los espacios naturales del Delta del Llobregat. El aeropuerto se creó en medio de un espacio natural, y actualmente los espacios que le rodean al este y al oeste son espacios protegidos por la legislación europea. Se ha hablado de ampliar la tercera pista a la Ricarda, y eso supondría la devastación total de esta zona, en que hay una laguna y muchos otros ecosistemas, como prados o pinedas, considerados de protección prioritaria.

Como hace unos 300 años que este espacio ha permanecido casi inalterado, se han desarrollado ecosistemas complejos y se ha vuelto refugio de especies que en otros lugares han ido disminuyendo o han desaparecido, por la transformación o desaparición de tantos espacios naturales en el Delta del Llobregat. Hay muchos efectos conectados con la ampliación de la tercera pista, o con la construcción de la terminal satélite, más allá de la Ricarda. El Delta es tan vulnerable que cualquier impacto negativo adicional que reciba podría suponer una magnificación de los problemas y su práctica desaparición.

Otro efecto sería el incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero, provocando un cambio climático. Un estudio calculó que el proyecto que había presentado AENA suponía un incremento del 33% de estas emisiones, pero podrían ser más si incrementara el peso de los vuelos intercontinentales. Otra consecuencia es que se aceleraría el agotamiento de los combustibles fósiles. La ampliación del aeropuerto es un disparate, teniendo en cuenta que estamos en una situación de emergencia climática y que las evidencias y advertencias, como las del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, son escalofriantes.

Por último, hay un montón de impactos a nivel socioeconómico, como son los efectos de la masificación del turismo sobre los barrios, expulsando personas y encareciendo el coste de la vida, y la solidificación de un modelo basado en precariedad y salarios bajos. Ahora mismo hay muchas necesidades urgentes, y hace falta un cambio de rumbo en el modelo económico, hacia una diversificación y hacia formas de producir que estén orientadas a satisfacer las necesidades materiales de la población, y no a acumular beneficios. 

Una de las dudas que sobrevuelan a los vecinos de las distintas poblaciones colindantes es que si se detiene la ampliación si existe la posibilidad de cambiar la segregación de pistas, que ahora está dispuesta para evitar ruidos en espacios protegidos y zonas residenciales, ¿qué piensas?

Pienso que el aeropuerto no tiene que segregar pistas, ni buscar ninguna manera de crecer su capacidad, por los mismos motivos que he comentado antes. Lo que necesita el aeropuerto y la sociedad son atender a otras prioridades de urgencia social. El aeropuerto tiene que decrecer, para reducir el sistema de transporte que más contamina y para reducir la dimensión del sector turístico. Ambas cosas, movilidad y sectores económicos alrededor de la aviación, están sobredimensionadas. Hay alternativas muy sencillas a una parte importante de la movilidad por avión, como son los trayectos de tren. Si se potenciarán rutas en tren, frecuencias y hubieran más trenes nocturnos, no habría tantos viajes en avión. 

El problema no es que hay unos vecinos que no quieren ruido, y eso lastra la capacidad de tener más vuelos y más negocios. El problema es que ampliar el número de vuelos contamina, genera cambio climático y nos hace enfermar porque empeoran una calidad del aire que ya es mala.

La ampliación del aeropuerto es la más sonada, pero no es lo único contra lo que lucháis desde Ni un pam de terra, ya que existe otro plan urbanístico en la zona Are-Sud, ¿podrías contarnos un poco de que se trata y a manos de quién está propuesto?

El ARE Sud es un proyecto urbanístico que ya se está construyendo en el Prat de Llobregat y que ha supuesto la pérdida de un 14% de la zona agrícola de la Marina del Prat, al sur del municipio. Está impulsado por la Generalitat y el ayuntamiento del Prat. Son 19 hectáreas donde la constructora Vertix hará más de mil viviendas.

Vertix llegó a ser una de las más importantes de Cataluña gracias a la connivencia de los ayuntamientos del Baix Llobregat, que se lo pusieron fácil. Estos terrenos están incluidos dentro de los límites de la IBA (Important Bird Area) nº140 del Delta del Llobregat, que es una delimitación realizada por SEO Birdlife en base a criterios científicos y que es usada por la Unión Europea para delimitar las zonas de protección.

Antes había campos de cultivo en explotación. Había alcachofas y huerta, la tierra era muy fértil y podías observar un gran número de especies de aves distintas. Era un paisaje precioso que encontrabas cruzando la última calle de la trama urbana. Ahora es una zona devastada por excavadoras, con algunas partes cimentadas. Da mucha pena. El ayuntamiento, que se las da de ecologista y de defensor de la agricultura, ha defendido siempre este proyecto, menospreciando el valor que tenía ese territorio.

¿Y en el resto del Baix Llobregat? ¿Por qué en el Baix Llobregat han eclosionado tantos puntos de nueva construcción? ¿Tiene algo que ver el tema económico y le gentrificación?

No ha sido de repente, hay planes que vienen de lejos .Estamos en el punto de mira porque aquí hay aún espacio sin urbanizar, y ni los especuladores ni las instituciones quieren preservar ni la naturaleza ni la agricultura. Mucha gente de Barcelona tiene que dejar la ciudad centrificada y buscar pisos de precio más asequible en la corona metropolitana, y por eso tienen estos planes expansivos.

Creemos que hay una aceleración de la puesta en marcha de los proyectos, porque la planificación urbanística cambiará y habrá un nuevo plan metropolitano, y quizás hay zonas que no deberían ser urbanizadas si cambian los criterios hacia unos más ecológicos y sociales. Por eso pedimos una moratoria para todos los planes urbanísticos. Por suerte, hay muchos grupos vecinales organizados para plantar cara, y creemos que estas resistencias se van a amplificar gracias al rechazo social hacia la ampliación del aeropuerto. La gente está más sensibilizada. Así que vamos a luchar con más fuerza.

Fuente: https://contrainformacion.es/entrevista-a-elena-idoate-el-aeropuerto-de-el-prat-tiene-que-decrecer-para-reducir-el-sistema-de-transporte-que-mas-contamina-y-la-dimension-del-sector-turistico/