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El atletismo de la Resistencia Palestina, desde Inglaterra a EEUU-Israel y a las Olimpiadas.

Fuentes: Rebelión

Hasta el día de la independencia, Resistencia. La Resistencia tiene el respaldo de los pueblos, es la historia misma de los pueblos, y con ella la refrendan, por eso es reconocida por el derecho internacional como el procedimiento adecuado, lo que llamamos el más democrático.

En el mapa del mundo que ofrece NNUU con fecha de 1945 podemos ver que denomina el territorio completo de Palestina con el nombre completo de Palestina y debajo, entre paréntesis, pone UK. Luego las NNUU reconocían que Palestina era ese país que tenían colonizado.

Después de esa fecha el Reino Unido violentó cuanto pudo para entregar Palestina al sionismo y la Administración Fiduciaria administró los territorios que le convino sin tener en cuenta aquel mapa de 1945. El apartheid ya estaba preparado, el invasor recolonial se disponía a la expulsión del pueblo palestino.

La Administración Fiduciaria operó en 1960, hizo la Declaración sobre la Concesión de Independencia a los Países y Pueblos Coloniales y lo examinó el Comité Especial de Descolonización. En 1970 las Naciones Unidas proclama en la Resolución 2625 los principios de igualdad de derechos y de la libre determinación de los pueblos, y el establecimiento de un Estado soberano e independiente, la libre asociación o integración con un Estado independiente o la adquisición de cualquier otra condición política libremente decidida por un pueblo, constituyen formas del ejercicio del derecho de libre determinación de ese pueblo.

Después, las NNUU elaborarían hasta tres Decenios Internacionales para la Erradicación del Colonialismo, el último fue el de 2011-2020.

Desde aquella fecha primera en que el mapa permanecía diciendo que Palestina era colonia de Inglaterra hasta hoy el sionazismo no ha hecho más que avanzar en la invasión, afianzarse llevando a Medio Oriente a la guerra y la separación del mundo árabe y ha servido como el general estadounidense que se apodaba perro loco, ejercer el crimen de lesa humanidad, el genocidio, el racismo y el apartheid sobre el pueblo al que se le prometió con la descolonización su independencia y es víctima del grupo ultraderechista proyectado por sionismo internacional.

Ya conocemos lo sucedido con el Acuerdo Balfour y vemos como se mantiene por encima de todas las declaraciones habidas. Hoy son 3.300 millones de dólares anuales los que entrega el régimen estadounidense para que se mantenga el ejército de ocupación de Palestina, 3.300 millones y todo el armamento que sea necesario para que el invasor se expanda. Recientemente, unos días antes de la guerra de los 11 días de mayo que comenzó en las calles de Jerusalén y continuó contra Gaza, a la que la Resistencia dio respuesta y pareció abrir una etapa nueva en su unidad, decíamos que unos días antes Biden aprobó la entrega de 735 millones en bombas de precisión. Mientras, en el terreno de Naciones Unidas vuelve a esa otra forma de guerra subterránea en los organismos internacionales y destina fondos al Consejo de Derechos Humanos para forzarle y hacer que deje hacer a su brazo recolonial, Israel, quitar su punto número 7 en el que se observa “la situación de los Derechos Humanos en Palestina y otros territorios árabes ocupados.

Hemos terminado de leer estas palabras y sobre Sheikh Jarrah, la zona de Jerusalén que los sionazis quieren desalojar de palestinos, está cayendo la presión de los jueces y la continua amenaza de asalto de la organización ultraderechista Nahlat Shimon Company, una banda creada al principio de la invasión colonial. Con intención de debilitar la disposición de los resistentes, que se han defendido y han sido defendidos por el resto del pueblo dejándose muertos y heridos, han llegado a ofrecerles dejarles vivir en sus propias casas si se disponen a pagar un alquiler a la banda, a lo que estos se han negado rotundamente. Una renuncia así al derecho a su casa y su país parecería ocultar que el ente israelí se asienta sobre la guerra de ocupación, demolición y expulsión del pueblo palestino, que es como viene haciéndolo. Con Sheikh Jarrah los palestinos no mantienen una discusión sobre un conflicto vecinal al que acude la supuesta legalidad israelí, puesto que esa legalidad la han elaborado en desafío a la Ley y el Derecho Internacionales y las Convenciones de Ginebra que declaran que tanto los asentamientos como las expulsiones de la población forman parte de los delitos de guerra y apartheid con que el sionazismo busca demoler todas las señales de Palestina y convertir la ciudad y el restante territorio que se ocupe en un mundo judaizado. De los tiempos en que se mostraba a Palestina como colonia de Inglaterra, a la lucha casa a casa, calle a calle, pueblo a pueblo en la actualidad.

Y tratándose de la actualidad, se ha conocido que el Congreso yanqui ha aprobado igualmente intensificar su persecución del BDS buscando información al detalle sobre organizaciones, empresas y países que tienen alguna relación con esa forma de resistencia. Entre las últimas acciones de quienes se prestan al sionazismo destaca también el que el actual presidente de la Unión Africana ha dado paso como observador al ente israelí sin la obligada consulta a los restantes miembros, por lo que la protesta no se ha hecho esperar, y gobiernos y organizaciones humanitarias y de Derechos Humanos de todo África han pedido que en la primera sesión se ponga sobre la mesa por ser ilegal y porque la Unión Africana siempre ha sido solidaria con Palestina y contra la colonización, añadiendo que es inadmisible por todo ello y porque este caso es un estado racista que además es el mayor incumplidor de todas las resoluciones de la ONU, del Derecho Internacional y burlador del Tribunal Internacional de Justicia.

La muestra pública de solidaridad con el pueblo palestino la ha dado en las Olimpiadas de Tokio el yudoca argelino Fethi Nourine, que ninguneó al sionista al que le tocó enfrentarse. Es la segunda vez que lo hace y el Comité Olímpico le amenaza con una suspensión durante 4 años. El entrenador de Fethi Nourine ha declarado: No reconocemos la bandera israelí y no nos mancharemos las manos con ella. Hemos trabajado duro para clasificarnos para los Juegos, pero la causa de Palestina es más grande e importante que todo eso.

La generosidad solidaria del deportista y su equipo esta insertada en el carácter con que se anunció la creación de las Olimpiadas modernas, el entendimiento entre los pueblos y la paz. ¿Se mantiene ese principio? El mapa de Palestina en las Olimpiadas de Tokio lo sostienen cinco atletas, atletas que se han formado en condiciones de la máxima pobreza y bajo el recolonialismo del artificio sionista sostenido por el imperialismo como su principal base en Medio Oriente. Los cinco atletas Palestinos son:

Mohammad Hamada, levantador de pesas, de Gaza.

Yazan Al-Bawwab, nadador, en el exilio en Canadá.

H. Barakat, atletismo

D. Nour, natación.

W. Abu Rmilah, yudo.

Su presencia nos habla de la voluntad práctica de conquistar la Soberanía que es derecho de Palestina.

Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: Gaza 51 días; Palestina. Crónicas de vida y Resistencia; Dietario de Crisis; Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero y Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios. Presidente de AMANE. Miembro de la Asociación Europea de Apoyo a los Detenidos Palestinos. Miembro del Frente Antiimperialista Internacionalista