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Ante el juicio del 11-M: La izquierda y sus fantasmas

El futuro escrito por el Gran Conspirador

Fuentes: inSurGente

La teoría conspiratoria del Partido Popular responde a una lógica evidente de poder. Es una teoría evasivoconspiratoria cuyos objetivos y planteamientos realizan un esquema estratégico muy bien definido. El primer objetivo es escapar de la lógica indignación y petición de responsabilidades que serían la consecuencia inmediata del análisis elemental de los sucesos del 11-M. Aznar […]

La teoría conspiratoria del Partido Popular responde a una lógica evidente de poder. Es una teoría evasivoconspiratoria cuyos objetivos y planteamientos realizan un esquema estratégico muy bien definido. El primer objetivo es escapar de la lógica indignación y petición de responsabilidades que serían la consecuencia inmediata del análisis elemental de los sucesos del 11-M. Aznar coloca al pueblo español como rehén de la «guerra mundial antiterrorista» que comparte con Bush y Blair. Por lo tanto él es el primer responsable de la matanza.

La teoría conspiratoria elaborada por algunos sectores de izquierda, es mucho más irracional que la elaborada por el PP. Responde a un criterio político: «la socialdemocracia-PSOE es el enemigo principal», que además de ser muy discutible sobre todo cuando se plantea en términos absolutos, no tiene nada que ver con la percepción de las evidencias y con el análisis de los atentados del 11-M.

El consenso básico

La finta evasiva que realiza el PP con su teoría conspiratoria es «permitida» por el PSOE, porque la «responsabilidad Aznar» conduce directamente a la «responsabilidad EEUU», y ésta no puede ser asumida por Zapatero que inmediatamente después de la retirada de las tropas españolas de Iraq reconstruye la alianza político-militar con Washington.

Esta alianza incondicional y la imposibilidad de situar la «guerra mundial antiterrorista» y la guerra de Iraq, como los hechos que enmarcan los atentados del 11-M es el consenso básico entre los dos partidos que sitúa al PSOE a merced del PP.

La consecuencia -casi asombrosa por el nivel de manipulación que supone- es la de excluir a los EEUU y a la política de «agresión preventiva» de Bush, asumida por su escudero Aznar, de todo debate e investigación sobre los atentados del 11-M.

Éste es, precisamente, el gran triunfo de Washington que no podría ser planificado con mejor resultado por ningún «Gran Hermano» omnisciente y omnipotente.

También es el gran triunfo estratégico de la política exterior de implicación en la guerra mundial antiterrorista que ha asumido -incluso documentalmente y con total aceptación de los principios de la Nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, y de subordinación a la OTAN- el Consejo Nacional de Seguridad, el Estado Mayor de la Defensa y, por supuesto, el presidente Zapatero.

-Lo más sorprendente es que el debate -centrado ahora en el dilema entre el PSOE y el PP; es decir, TODO el debate en Falsimedia- se mantiene dentro de este marco que excluye totalmente las verdaderas y evidentes causas de la tragedia:

*irresponsabilidad del PP por no atender e investigar las amenazas islamistas (no por implicarnos en la guerra). Es la postura del PSOE.

* Teoría conspiroevasiva sobre la implicación de policías, funcionarios varios, servicios secretos, islamistas, etarras y variados sujetos, con el objetivo de desmontar al PP del gobierno.

La teoría conspiroevasiva del PP no sólo excluye cualquier responsabilidad de Aznar en la colocación del pueblo español en el campo de batalla, sino que le sitúa como víctima de una conspiración cuyo objetivo es apartar a su partido de la Moncloa.

Además, al insistir en la vinculación de ETA, sitúa los atentados del 11-M dentro del esquema ideológico y propagandístico del Partido Popular, que identifica a la organización armada vasca con el «terrorismo internacional» que debe ser reprimido dentro y con los métodos de la «guerra mundial antiterrorista».

Aznar, tal como ha hecho Bush en los EEUU, tantea así el «tratamiento patriótico del 11-M»: el «terrorismo internacional -que incluye a ETA-, además de haber producido una tragedia «gratuita» incalculable, habría alterado la voluntad democrática de los españoles imponiendo un cambio de gobierno.

La conspiración total

La teoría conspiratoria elaborada por algunos sectores de izquierda, es mucho más irracional que la elaborada por el PP, y responde a un criterio político: «la socialdemocracia-PSOE, enemigo principal» que -además de ser muy discutible sobre todo cuando se plantea en términos absolutos-, no tiene nada que ver con la percepción de las evidencias y con el análisis político de los atentados del 11-M.

-En general es una verificación a posteriori que se establece sobre un juicio apriorístico totalmente irracional:

Los servicios de inteligencia de los EEUU -el Gran Conspirador- perciben la reacción negativa del pueblo español ante la política belicista y de subordinación a los EEUU que lleva a cabo Aznar -especialmente en relación con la implicación en la guerra de Iraq-, y propician el cambio de Aznar por Zapatero planificando los atentados de Madrid.

A la larga -explican los partidarios de conspiración total– el cambio de gobierno facilitará la implicación del estado español en la estrategia de dominación de Washington.

El principio subyacente es que TODA la realidad tiene que ser explicada por la voluntad de ese poder conspirativo, en este caso -como en todos- los servicios de inteligencia de los EEUU. La consecuencia inmediata es que todos los hechos sociales responden a esa planificación suprema y constituyen éxitos del Gran Conspirador.

La teoría lo explica todo. Explica un hecho y también su contrario. La planificación de los atentados del 11-M podría haber conducido a dos situaciones igualmente explicables dentro de la teoría de la conspiracióntotal:

Reacción nacionalista y triunfo del PP. Fácilmente presentable como voluntad del gobierno Bush ya que Aznar había sido, por detrás de Blair, el gran aliado incondicional de los EEUU en su guerra de agresión a Iraq.

Reacción de progresiva cólera ciudadana ante el evidente engaño del gobierno y triunfo electoral del PSOE. Aquí se produce un fenómeno de «profunda claridad perceptiva» del Gran Conspirador que con suprema -casi divina- inteligencia percibe la ventaja que supone perder a su aliado incondicional en favor de su aliado progresivo.

-La teoría prescinde de las luchas sociales, de la lucha de clases, que pasaría a ser un elemento más -totalmente evaluable- en la ecuación de poder y de formación de voluntad del Imperio. En este caso, la reacción popular que produjo las movilizaciones de protesta del 13 de marzo, horas antes de las elecciones, estarían manipuladas por El Gran Conspirador o, alternativamente, habrían sido provocadas y evaluadas con enorme precisión.

Para ser coherente con ella misma la teoría de la conspiración global debería considerar que su propia existencia e incidencia social es una parte de la macroecuación manejada por el Imperio.

En ese sentido la teoría de la conspiración global debería incluir los siguientes efectos:

-Exculpa de toda responsabilidad política ante los atentados de Madrid al ex presidente del gobierno, José María Aznar.

-Contribuye a dar credibilidad a las versiones conspirativas y a las construcciones de hechos que las sustentan, especialmente a las publicadas por el diario El Mundo.

-Por esa misma razón, y aunque no lo pretende, contribuye a mantener vigente la afirmación sobre la «autoría de ETA». Esto tiene unos efectos terribles sobre el proceso de paz.