Recomiendo:
0

Tanto Alfonso XIII como su hijo, don Juan de Borbón (abuelo y padre, respectivamente del actual monarca) dieron un apoyo sin reservas al golpe militar del 18 de julio que acabó convirtiéndose en guerra civil

El padre del Rey, voluntario de Franco

Fuentes: Rebelión

Animado por sus amistades monárquicas y tradicionalistas don Juan decidió participar como voluntario con los alzados. Por Dancharinea, el único paso fronterizo abierto al extranjero en la España rebelde, entran don Juan y su cortejo. En Biarritz, se les unieron el infante de Baviera y el conde de Mora. Llegados a Pamplona, visten al príncipe […]

Animado por sus amistades monárquicas y tradicionalistas don Juan decidió participar como voluntario con los alzados. Por Dancharinea, el único paso fronterizo abierto al extranjero en la España rebelde, entran don Juan y su cortejo. En Biarritz, se les unieron el infante de Baviera y el conde de Mora. Llegados a Pamplona, visten al príncipe con un mono de mecánico (el obligado uniforme de los milicianos de ambos bandos) y le calan la boina roja carlista. Don Juan pregunta a sus colaboradores qué haran las autoridades militares cuando conozcan su regreso a España. Le contestan que lo echarán inmediatamente pero que habrá probado, frente al país, su compromiso entusiasta con la insurrección. Efectivamente cuando avisan al general Mola de la presencia de don Juan en Burgos con el nombre de Juan López y de su intención de unirse a una columna en Somosierra, Mola monta en cólera. Ordena que el príncipe abandone inmediatamente el país y ruge: «Díganle a esos imbéciles que han acompañado al príncipe que no les hice matar de milagro». Por añadidura promete que también «Juan López» será fusilado, con todos los honores correspondientes a su cargo, si reincide en el intento.

Pero don Juan habíra hecho regresar a la monarquía de una forma metafórica, como también de forma simbólica permanecerá hasta la muerte de Franco, casi ocho lustros después. El 15 de agosto del 36 Franco, Queipo de Llano y Millán Astray adoptan la bandera roja y gualda de la corona, frente a la tricolor republicana, a las dos semanas, la Junta de Defensa de los golpistas decreta el restablecimiento oficial de la enseña monárquica, para entonces España lleva ya un mes de guerra civil (o de invasión, como siempre la definieron los republicanos por la fundamental participación de los ejércitos alemán, italiano, portugués y los miles de mercenarios marroquíes).

De nuevo intenta don Juan de Borbón ponerse a las ordenes de Franco. El 7 de diciembre de 1936 le escribe ofreciéndose como marinero en el crucero Baleares «pronto listo para hacerse a la mar». Le recuerda a Franco que hizo estudios en la Escuela Naval Británica, navegó dos años en el crucero Enterprise y siguió un curso especial como artillero. Se despide con sus votos más fervientes para que «Dios le ayude en la noble empresa de salvar a España».

Franco le responde el 12 de enero del año siguiente. Agradece al príncipe de Asturias el intento de unirse a la lucha que «trasciende lo nacional y es parte de la defensa de la civilización cristiana de Occidente». Pero cree que el entusiasmo de unos y la obsequiosidad de otros impedirían a don Juan servir de forma adecuada en el Baleares. Sin molestarse en exponer razones más convincentes, concluye «contra los dictados de mi corazón» por declinar la apreciadísima solicitud.

No obstante, en los años de la guerra don Juan confía plena y rendidamente en Franco. El príncipe vive entregado a consejeros tan reaccionarios como Francisco Bonmatí de Codecido (su primer biógrafo) quien lo lleva a estudiar con la mayor entrega el fascismo y el nazismo, movimientos que conducen a sus pueblos a «la felicidad, el bienestar, el progreso y la potencia» según semejante mentor.

El 25 de agosto de 1948 Franco y don Juan sostienen la primera de sus entrevistas en el yate Azor del generalísimo. El acuerdo más notorio salido de ese encuentro es la venida a España de los dos infantes, don Juan Carlos y don Alfonso a cursar estudios. El mayor de ellos, el infante don Alfonso morirá en Estoril, el 29 de marzo de 1956 al disparársele a su hermano Juan Carlos una pistola con la que estaban jugando. En abril de ese mismo año, Franco definirá a España como una Monarquía «sin realeza».

En la noche del 19 al 20 de noviembre de 1975 el dictador muere al término de una agonía terrible. Al día siguiente don Juan Carlos juraba de nuevo los Principios del Movimiento Nacional ante las Cortes y el Presidente de las mismas aclamaba al nuevo monarca con las siguientes palabras: «Señores Consejeros, desde la emoción en el recuerdo de Franco ¡Viva el Rey! ¡Viva España!».

* Resumen y estractos del capítulo «Juan López en Burgos» del libro «Momentos estelares de la Guerra de España» cuyo autor es Carlos Rojas