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El referéndum

Fuentes: elrepublicano.es

«El Partido Popular recogerá firmas para pedir un referéndum en toda España sobre el Estatuto» rezan los titulares de los periódicos. La noticia desprende un tufo retrógrado y patriotero que me repele, pero el caso es que me engancha cuando leo las palabras del señor Rajoy diciendo que «los españoles deben opinar sobre lo que […]

«El Partido Popular recogerá firmas para pedir un referéndum en toda España sobre el Estatuto» rezan los titulares de los periódicos. La noticia desprende un tufo retrógrado y patriotero que me repele, pero el caso es que me engancha cuando leo las palabras del señor Rajoy diciendo que «los españoles deben opinar sobre lo que quieren que sea su pais». ¡Fantástico! Es algo que llevo pensando desde que tengo uso de razón política y, que ironía, resulta que es el lider de la derecha quien hace saltar a los diarios lo que muchos llevan pidiendo 30 años.

Pero no, que no se me asuste el personal, que ni me he convertido al «bando nacional», ni soy tan iluso como para creer que dice en serio lo de preguntarnos a los españoles sobre lo que queremos ser. Sin embargo creo que deberíamos recoger el guante.

El referéndum que propone es el pataleo de un partido que aún no ha aceptado su derrota electoral -como aquel otro que no aceptó la victoria del Frente Popular- y de nuevo de mano de sus militares trata de que no se les rompa esa España de mentira que tan acostumbrados están a imponer.

Impulsarán un referéndum, dicen. ¿En qué terminos? ¿Que pretenden realmente aparte de provocar? Es complicado entender una ideología basada exclusivamente en la fé.

Como decía, creo que hay que recoger el guante y pedir a los españoles lo que quieren que sea su pais. Por supuesto habrá que hacerlo desde un punto de vista lo más profundo y democrático posible, que abarque cuestiones nacionales, económicas y sociales. ¿Qué modelo de Estado queremos? Nunca se nos ha preguntado. Nunca se ha planteado la posibilidad de reestablecer la legalidad truncada por las armas entre 1936 y 1939.

Tras 40 años de oscuridad, un Jefe de Estado designado por un dictador fascista y casi 30 años después de la celebración de un referéndum constitucional que solo podía tener un resultado racional, poco a poco se acerca el inevitable momento de decidir lo qué queremos ser.

Pero sin prisas. No importa demasiado que el referéndum se celebre o no; al fin y al cabo en este se preguntaría a los españoles solo sobre sus pasiones más viscerales y menos racionales; las mismas que cada día se escupen desde las ondas de ciertas radios y emborronan determinados papeles. Y esas irracionales pasiones, por muy arraigadas que estén y por muchas armas que tengan detrás, no pueden fusilar las realidades ni acabar con ellas.

Hasta el último hueso que yace en las cunetas verá la luz, al igual que lo hará cada uno de los más profundos sentimientos republicanos que creyeron matar en 1939.

Que nos pregunten.

¡Viva la democracia!

¡Viva la República!