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El viraje espectacular de Francia en Siria

Fuentes: Le Figaro

Traducido por Manuel Talens

Hay que reconocer que una de las cualidades de Laurent Fabius es su facilidad para cambiar el paso. Exquisito político, el ministro francés de Relaciones Exteriores nos lo ha demostrado una vez más con la cuestión siria, pues ante el temor de que Francia se vea marginada por el reciente acuerdo entre USA y Rusia para celebrar una conferencia internacional que resuelva el impasse, el Elíseo parece estar virando hacia donde desean Washington y Moscú, es decir, hacia una solución diplomática para un conflicto que alcanza ya más de 70.000 muertos en dos años. Pero un examen somero de los hechos demuestra que Francia se ha subido al tren en marcha de este doloroso asunto. No obstante, en descargo de Fabius preciso es reconocer que fue Alain Juppé, el anterior ministro de Relaciones Exteriores, quien le mostró el camino.

En una larga entrevista con nuestros colegas de Le Monde, Laurent Fabius ha declarado que Francia «tiene cuatro objetivos. En primer lugar, continuar presionando para que se llegue a una solución política. USA debe comprometerse plenamente y hay que reforzar las conversaciones con Rusia. Hace tiempo que venimos proponiendo una segunda conferencia en Ginebra que continúe la de junio de 2012.»

Conferencia de prensa al final de la tercera conferencia del
Grupo de Amigos del pueblo sirio en París, el 6 de julio de 2012

Diagnóstico erróneo

Quienes siguen de cerca el caso sirio se habrán sorprendido al escuchar cómo Fabius asegura que París siempre ha favorecido la opción diplomática. Muy al contrario, desde hace dos años la principal debilidad de la posición francesa fue que no elegía entre la diplomacia y las armas en Siria, pues consideraba que «los días del régimen estaban contados», según una fórmula que, también hay que decirlo, no era exclusiva del Quai d’Orsay. Esta arriesgada predicción tampoco la compartía Eric Chevallier, nuestro embajador en Damasco, quien en sus telegramas fechados en los primeros meses de la revuelta escribió que el régimen era todavía demasiado fuerte para caer, y ello mientras que, al mismo tiempo, su ministro Alain Juppé insistía desde París en que «los días de Bashar Al-Assad estaban contados». He aquí una descoordinación que los historiadores tal vez estudiarán algún día. En febrero de 2012, al condenar rápidamente a Al-Assad a comparecer ante un tribunal internacional -eran todavía los tiempos de Alain Juppé-, Francia se excluyó a sí misma de cualquier posibilidad de influir -en función de su peso político- en un proceso diplomático futuro. «Y eso que estábamos bien posicionados», se lamenta un antiguo diplomático en Damasco, que recuerda con nostalgia la luna de miel que vivieron Francia y Siria entre 2008 y 2010.

De visita en el campamento de refugiados sirios Zaatari
en Jordania el 6 de agosto de 2012

En Europa, Francia estaba entonces -junto con Gran Bretaña- a la cabeza en el suministro de armamento a los rebeldes con el fin, se nos decía, de equilibrar las fuerzas en aquel entonces desfavorables a los insurgentes frente a un ejército regular que reprimía brutalmente a sus oponentes. Si nos atenemos a las advertencias de, entre otros, el Ministerio de Defensa, aquel objetivo armamentista se desvaneció pronto para desazón de los insurgentes, que habían creído las promesas francesas y hoy encuentran refugio entre los yihadistas del grupo Al-Nosra. Por otra parte, sorprende escuchar a Fabius dándoselas de promotor de una segunda conferencia de Ginebra. Tras la primera, que abría la puerta a una transición negociada, París no ha dejado de repetir que este acuerdo sólo puede aplicarse si Al-Assad deja el poder desde el inicio de la transición, algo a lo cual se opone Moscú basándose en los términos del acuerdo. De ahí el bloqueo de la primera conferencia de Ginebra. «Pero Ginebra es cosa del ayer», se escuchaba el pasado verano en París tras el atentado que costó la vida a cuatro altos funcionarios sirios, entre ellos el general Assef Shawkat, cuñado de Al-Assad.

 

Francois Hollande y Laurent Fabius con el presidente de la Coalición Nacional Siria,
Moaz Al-Khatib (a la derecha), y el nuevo embajador sirio, Mounzer Makhous,
el 17 de noviembre de 2012 en el Elíseo. Foto Benoît Tessier / Reuters

Francia apostó por los oponentes equivocados

Luego, unas semanas después, nos juraron que con los primeros helicópteros del régimen abatidos por los rebeldes «estábamos asistiendo a una aceleración de la historia». Dicho en otras palabras, tal como Fabius aún sostenía en el otoño, el régimen estaba a punto de caer, esta vez en «unas semanas». Por eso, era inútil empeñarse en discutir una solución diplomática, sobre todo porque en paralelo, bajo fuertes presiones diplomáticas y financieras de nuestros aliados qataríes, nos las estábamos arreglando para aglutinar a la oposición en una «Coalición Nacional», que Francia fue la primera en reconocer. En cambio USA, con mayor pragmatismo, vio rápidamente que la coalición iba a estallar víctima de las mismas contradicciones que el Consejo Nacional Sirio que la había precedido: ambas estructuras estaban infiltradas por los Hermanos Musulmanes, lo cual alimentó las divisiones internas y, en última instancia, dio lugar a la renuncia de su jefe Moaz al-Khatib, que está a punto de crear una nueva fuerza política con otros oponentes, salvo los islamistas, para servir de contrapeso a la moribunda coalición. Pero como la coalición es un invento de Francia, Qatar y Turquía y tanto USA como Rusia son conscientes de sus defectos, han decidido invitar personalmente a los oponentes a su conferencia en Ginebra. Eso significa que la coalición casi ha perdido su título de representante de la oposición. París -también nos dice Fabius- desea fervientemente que esta oposición se amplíe. Nueva sorpresa: desde hace casi dos años Francia ha apostado por los oponentes equivocados, primero por los del Consejo Nacional Sirio y luego por los de la Coalición, se ha negado a iniciar un diálogo sustancial con otros oponentes -que eran laicos- y no ha dudado en ejercer desagradables presiones sobre algunos de ellos. Y ahora resulta que a ésos también los han invitado a Ginebra.

 

Fabius con el vicepresidente de la coalición siria, Riad Seif, el 28 de enero de 2013
Foto: Frédéric de La Mure / Ministerio de Relaciones Exteriores 

Francia da garantías a USA sobre Al-Nosra

Con vistas a subirse al tren de Ginebra y a ocupar un sillón en la conferencia internacional, Francia pretende restablecer su virginidad en la cuestión siria. Y con vistas a dar garantías a sus socios usamericanos y rusos, París ha aprovechado la oportunidad para anunciar -cinco meses después de que Washington lo hiciera- que también propondrá que el grupo rebelde Jabhat Al-Nosra, vinculado a Al-Qaeda, entre en la lista de organizaciones terroristas.

Esta maniobra será bien recibida por los diplomáticos rusos, usamericanos y de Naciones Unidas, que desde el principio no comprenden los vaivenes de París. «Francia es el gran perdedor de la conferencia internacional», ha dicho uno de ellos. «El viraje que ha dado es espectacular». Pero como los resultados a corto plazo de esa conferencia son inciertos, Francia tendrá sin duda oportunidad de cambiar nuevamente de rumbo…

Gracias a: Tlaxcala
Fuente: http://blog.lefigaro.fr/malbrunot/2013/05/le-spectaculaire-revirement-fr.html
Fecha de publicación del artículo original: 10/05/2013
URL de esta página en Tlaxcala: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=9716