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Testigo en juicio por genocidio Ixil (Guatemala)

«Éramos felices hasta que llegaron los soldados»

Fuentes: Prensa Comunitaria

Cuarenta años después de las masacres en aldeas del área Ixil, las y los testigos aún expresan sufrimiento al recordar los hechos. En este juicio está acusado Benedicto Lucas García, el tercero al mando en el Estado luego del presidente y el ministro de la Defensa, cuando ocurrieron las masacres y desapariciones forzadas. Un testigo relató que no pudo salvar a su familia y otra narró el asesinato de sus dos hijos, uno de ellos decapitado.

En el segundo día del juicio contra el exjefe de Estado Mayor del Ejército, Benedicto Lucas García, declararon dos testigas y un testigo quienes relataron las atrocidades que cometieron las fuerzas armadas en sus aldeas en el área ixil, al norte del país, entre 1981 y 1982.

El primero en declarar ante los jueces del Tribunal de Mayor Riesgo “A” fue Juan Brito López, quien perdió a su esposa y cuatro hijas el 20 de enero de 1982, cuando miembros del ejército llegaron a la aldea Pexlá, Nebaj, Quiché. Alrededor de las 6:30 de la mañana sus hijas todavía dormían cuando ocurrieron los hechos. Según Brito López, todas fueron quemadas dentro de su vivienda.

Estos hechos ocurrieron cuando él tenía 24 años y según su testimonio, quiso salvar a su familia pero no lo logró y solo él consiguió huir. “Quise sacarla (a su esposa) con mis hijas pero ya no pude. Talvez ya estuviera muerto si no me hubiera escapado”, recordó.

La mayor de sus hijas era Jacinta Brito Raymundo, de 7 años, quien ya iba a la escuela; le seguía Juana Brito Raymundo, de 3 años. De las demás, Elena y María, dijo no recordar su edad.

Brito relató que no pudo enterrar a sus hijas y a esposa, pero que sus allegados lo apoyaron para hacerlo. “Yo ya no aguantaba la tristeza, me desmayé, me hicieron favor de ir a recoger unos huesos y sus cenizas”, contó. Dijo desconocer las razones de su asesinato, ya que su familia solo trabajaba, incluso, en las fincas.

Después de un año, quienes sobrevivieron fueron llevados a la fuerza a Nebaj, ahí fueron obligados a patrullar con las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC). “Pero ni siquiera teníamos comida”, agregó.

Benedicto Lucas García, exjefe del Estado Mayor del ejército, estuvo presente en el juicio por videoconferencia que inició el pasado viernes 5 de abril. A sus 91 años está siendo juzgado por los delitos de genocidio, deberes contra la humanidad y desaparición forzada. Actualmente se encuentra internado en el Hospital Militar.

Juan Brito López relata como logró escapar de los soldados pero sus hijas y esposa no. Foto Prensa Comunitaria

Éramos felices hasta que llegaron los soldados”

La segunda persona en ofrecer su testimonio fue Lorenza Santiago Raymundo, de 75 años. Ella perdió a su esposo Jacinto Gómez a manos del ejército. Santiago contó que su esposo se dedicaba a sembrar y ella se dedicaba a tejer en la aldea Pexlá, en Nebaj. Cuando llegaba la hora del almuerzo le llevaba comida a Gómez y aprovechaba para llevar leña a su casa, “éramos felices hasta que llegaron los soldados a matar y no sé qué es lo que les debíamos”.

La sobreviviente relató que el 10 de septiembre de 1981 los soldados mataron a su esposo y a animales, quemaron sus siembras, su ropa y su vivienda. “Yo no sé por qué, no les debía nada”, indicó. Recuerda que su esposo salió a traer leña y ahí lo mataron con puñales.

Lorenza Santiago Raymundo relata el asesinato de su esposo en 1981. Foto Prensa Comunitaria

Cuando lo fue a recoger se estaba desangrando por las heridas que le habían provocado. “Cuando lo fui a levantar lo puse en mi pecho y me manchó la ropa con sangre, mi huipil, mi corte, estaba sangrando demasiado”, fue parte de su relato traducida del Ixil al español por una traductora.

En ese momento Santiago Raymundo detuvo su declaración, las lágrimas le impidieron continuar mientras se limpiaba los ojos con un pañuelo. “Lloro y estoy triste”, expresó. Un equipo de psicólogas acompaña el proceso para brindar apoyo en este tipo de momentos.

Además de su pareja, dos de sus vecinos también fueron asesinados por el ejército. Ella recordó que los cortaron “como si fuera un chilacayote”. Los apuñalaron en varias partes del cuerpo, entre ellos el pulmón.

Al ser interrogada por el MP de por qué afirma que fueron los soldados los que perpetraron la agresión, contestó: ellos llegaron y mataron a muchas personas. Según dijo, antes de la matanza escucharon rumores de que el ejército llegaría a la aldea a matar a mujeres y niños. “Todavía dudamos, será que es cierto o no, decíamos”, señaló.

Luego de la masacre abandonó la aldea con sus hijos y se tuvo que trasladar a Nebaj, la cabecera municipal, por orden del ejército.

“Si no nos hubiéramos escondido, nos hubieran matado”

La tercera testigo en testimoniar fue Catarina Chel. Declaró algunos de los hechos ocurridos el 9, 10 y 11 de septiembre de 1981, en la aldea Pexlá. Chel relató que el 9 de septiembre alrededor de las 4 de la tarde, al menos 15 hombres fueron encerrados y quemados por el ejército en una casa que se usaba para la milpa. La testiga dijo desconocer el motivo por el cual fueron masacrados.

Mientras las personas eran llevadas a ese lugar, los demás vecinos se refugiaron en la montaña, pues tenían temor. “Si no nos hubiéramos escondido, nos hubieran matado”, indicó. Uno de sus hijos, Miguel Chel, tuvo la suerte de escapar del ejército. Del miedo que tenía no podía hablar, contó. “Le pedí a un hombre que fuera a buscarlo, lo fue a encontrar en la montaña”, recordó.

Catarina Chel es la tercera testiga en declarar en el segundo día del juicio. Foto Prensa Comunitaria

Chel también perdió a dos de sus hijos en manos de las fuerzas armadas, en enero de 1982. “A favor de Lucas dispararon a mis hijos” fue una de las frases que causó duda al presidente del Tribunal, Gervi Sical, quien pidió a la traductora que le preguntara qué quiso decir con esa afirmación.

Al ser repreguntada sobre la frase, respondió: porque él era el presidente y él fue quien les dijo a los soldados, en referencia a Fernando Romeo Lucas, hermano de Benedicto Lucas, mandatario del país en ese tiempo.

Sus hijos Diego Ramírez Chen y Juan Ramírez Chen, de 14 y 15 años, fueron asesinados luego de que los soldados los encontraran tapiscando (cosechando maíz) cerca de Cotzal y Pexlá. A los dos les dispararon, pero a Diego lo decapitaron. Juan sobrevivió pero por la gravedad de las heridas falleció a los pocos días.

Se esperaba que este día declarara una cuarta testigo, Jacinta Ceto, pero debido a que el tribunal tenía dudas sobre si había sido aceptada para declarar, se reprogramará su declaración. La audiencia se suspendió y se retomará el 9 de abril.

Fuente: https://prensacomunitaria.org/2024/04/testigo-en-juicio-por-genocidio-ixil-eramos-felices-hasta-que-llegaron-los-soldados/