Recomiendo:
0

Sobre la película Rocío de Fernando Ruiz Vergara.

España y la libertad de expresión, Portugal y el Bloco de Esquerda

Fuentes: Rebelión

Perfecto Andrés Ibáñez recordaba en 2006 unas declaraciones al diario La Línea de Murcia, octubre de 1976, del juez Luis Vivas Marzal [1]: «Cuando en España no había más que una política, muchos de nosotros [jueces] la hemos servido». Incluso con entusiasmo, añadía el juez. Fascismo jurídico-político en estado puro, tras la muerte del dictador […]

Perfecto Andrés Ibáñez recordaba en 2006 unas declaraciones al diario La Línea de Murcia, octubre de 1976, del juez Luis Vivas Marzal [1]: «Cuando en España no había más que una política, muchos de nosotros [jueces] la hemos servido». Incluso con entusiasmo, añadía el juez. Fascismo jurídico-político en estado puro, tras la muerte del dictador golpista un año antes y con Suárez en la presidencia de gobierno de la Monarquía juancarlista impuesta por el responsable del asesinato de Salvador Puig Antich y Julián Grimau.

El 23 de febrero de 1981, el día del golpe o los golpes fascistas sobre los que sigue pesando largas y documentadas sombras de dudas, se presentó una denuncia contra el documental Rocío de Ruiz Vergara. De resultas de ello, se prohibió su distribución en los cines de Sevilla, Cádiz y Huelva. El director fue acusado de injurias graves, escarnio a la religión católica y ultraje público de las ceremonias en honor a la Virgen del Rocío. La Constitución había sido aprobada dos años antes y España, en principio, según las últimas noticias, ya no era un Estado fundamentalista católico. Nadie se creía esta consideración.

Cuatro años después, en 1985, nueve años después de sus declaraciones al diario La Línea, Luis Vives Marzal, durante el primer gobierno de mayoría absoluta PSOE, entonces juez de la sala segunda del Tribunal Supremo, censuró Rocío de Fernando Ruiz Vergara, una película que trataba y trata del contexto social y cultual de la romería de la Virgen del Rocío. La película analiza la historia de la romería; destapa, muestra, el conocido clasismo rociero, y el uso político-cultural que la derecha y la Iglesia nacional-católica hacían y hacen de los fenómenos sociales. Real como la vida misma. Ruiz Vergara era entonces una firme promesa del cine español, un joven director de unos 38 años que vive ahora en Portugal. No ha vuelto a hacer una película. Diego Barcala señalaba el 27 de mayo en Público [1] que su película, de 1981, sigue prohibida en España «en su forma original». Es decir, sigue prohibida treinta años después.

De hecho, Rocío fue elegida por el Ministerio de Cultura del gobierno de la UCD, junto a Opera prima de Trueba, para representar a España en el Festival de Venecia de 1981.

La sentencia judicial da razón a la lucha tenaz y democrática emprendida por juristas como Miguel Ángel Rodríguez Arias y a los que creen, con razones atendibles, que el fascismo jurídico ha sido y es uno de los elementos esenciales del neofranquismo hispánico. El juez justificó la eliminación, la censura, del testimonio de Pedro Gómez Clavijo, un ciudadano de Almonte (Huleva), que en la película explica la participación de José María Reales, un ex alcalde franquista del pueblo onubense, en el asesinato de 99 personas. Estas fueron las razones esgrimidas por el señor juez, el eterno retorno de la música de siempre: «[…] aflora una inoportuna e infeliz recordación (sic) de episodios sucedidos después del 18 de julio de 1936, en los que se escarnece a uno de los bandos contendientes, olvidando que en las guerras civiles, como lucha fraticida que son, dejan una estela o rastro sangriento (…) que es indispensable inhumar y olvidar si se quiere que las generaciones posteriores convivan de forma pacífica». Revisionismo histórico impecable, fascismo jurídico-político diez años después de la muerte de su admirado general golpista africanista, el conocido guión de la transición-transacción.

Rocío, la primera película secuestrada en la transición, se emitió, de madrugada por supuesto, en Canal Sur y TVE en versión censurada, sin el testimonio eliminado. Barcala recuerda las declaraciones del historiador Francisco Espinosa: «El documental trató el Rocío con una mirada novedosa. Revolucionó a las hermandades y si se emitiera ahora, volvería a revolucionarlas, sin ninguna duda».

El Bloco de Esquerda, una formación portuguesa de izquierda anticapitalista con excelentes resultados electorales y con fuerte implantación ciudadana, emitió el 26 de mayo la película en Fernando Ruiz Verga sin censura. Eso sí, pequeño detalle, en Lisboa. ¿Sería posible pensar que las izquierdas hispánicas hicieran otro tanto en salas alternativas o en espacios públicos? ¿No era eso a lo que llamábamos construcción del humus cutural? ¿No hay aquí en el país de Dolores Ibárruri y Miguel Hernández ningún distribuidor de izquierdas que apueste por dar vida a una película que prácticamente jamás ha podido ser vista en España en la forma que fue concebida por sus creadores?

Me olvidaba. Ruiz Vergara, el director censurado, fue multado con 25 millones de pesetas de aquella época (unos 125 millones actuales, unos 800.000 euros) y a pasar tres meses en el calabozo. Tal cual, así se las gastaban. El señor juez, ha recordado Barcala, no permitió que diecisiete vecinos de Almonte, y no sería nada fácil dar ese paso en la España de los años ochenta, testimoniaran para corroborar la veracidad del testimonio del vecino Pedro Gómez Clavijo.

Desde luego: la sentencia del señor juez de la sala segunda del Tribunal Supremo sigue firme y sigue condenando a día de hoy al cineasta exiliado.

PS: Uno de los fundadores de la hermandad, el ex alcalde José María Reales, fallecido en 1980, se ofendió enormemente porque un gobierno republicano ordenara la retirada de una placa a la Virgen en el Ayuntamiento de Almonte. ¡Qué cosas tan razonables hacían los servidores públicos de la II República española! Reales, según el vecino Pedro Gómez Clavijo, fue responsable de una «banda de criminales». Montado en un caballo con un porro, mataba a palos a los combatientes republicanos. Espinosa ha apuntado que J. M. Reales era un propietario muy poderoso que estuvo implicado en los sucesos de 1932, cuando se sacaron al alcalde y a los concejales del edificio del Ayuntamiento por retirar la placa virginal rociera. Fue su familia la que presentó la querella que el juez admitió. Los trapos sucios se lavan en casa. Cuando se lavan.

Notas:

[1] En una página de la Asociación Profesional de la Magistratura – http://www.apmagistratura.com/apm/deliberacion/contrapor.htm-, en una nota sobre Salvador Bellmont Mora fechada en junio de 2001 puede leerse «[…] Con anterioridad, tuvo la gran suerte de preparar la oposición con el inolvidable Magistrado valenciano D. Luis Vivas Marzal, hombre trascendental que marcó la carrera de otros muchos magistrados que contaron con el privilegio de formar parte de su «cantera».» [la cursiva es mía]. Tal cual: hombre trascendental para referirse a un magistrado fascista.

[2] Diego Barcala, «El cine español aún se exilia para burlar la censura». Público, 27 de mayo de 2010, p. 30.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.