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Entrevista a Maribel Domènech, portavoz de la Plataforma Salvem el Cabanyal

«Estamos dispuestos a resistir hasta el final»

Fuentes: Diagonal

Sin ocultar la alegría por la orden ministerial, esta catedrática de Bellas Artes sabe que aún quedan muchas batallas que ganar para lograr el fin último: una rehabilitación participada del barrio. DIAGONAL: A pesar de la orden del Ministerio, el Ayuntamiento pretende seguir adelante con su plan. ¿Cómo vais a responder? MARIBEL DOMÈNECH: Esto no […]

Sin ocultar la alegría por la orden ministerial, esta catedrática de Bellas Artes sabe que aún quedan muchas batallas que ganar para lograr el fin último: una rehabilitación participada del barrio.

DIAGONAL: A pesar de la orden del Ministerio, el Ayuntamiento pretende seguir adelante con su plan. ¿Cómo vais a responder?

MARIBEL DOMÈNECH: Esto no nos ha sorprendido. Para Rita Barberá es uno de sus proyectos estrella y no iba a asumir inmediatamente la situación. Aunque se le quiere dar una visión política, el Ministerio lo que hace es responder a una petición del Supremo, y por tanto esto se tendrá que dilucidar judicialmente.

D.: Pero, ¿y si vuelven los derribos?

M.D.: El Ministerio ha ordenado la paralización de todas las actuaciones del plan. Claramente dice que no se puede tocar ni una piedra de El Cabanyal. Tenemos la decisión de paralizar cualquier derribo porque está fuera de la ley. Hemos decidido «abrazar» las casas para seguir protegiéndolas, y presentar denuncias en los juzgados, como siempre.

D.: Hoy por hoy, ¿cuál es el reto principal de la plataforma?

M.D.: La rehabilitación sin destrucción. Para rehabilitar el barrio es necesario venir con un bisturí para regenerar un tejido que está vivo, no con una apisonadora que derribe 1.650 viviendas.

D.: Ni hablar de prolongar la avenida Blasco Ibáñez, entonces.

M.D.: Eso es una muralla china que dividiría al barrio en dos. El barrio no necesita esa avenida. Ya hay cinco vías que comunican el centro con las playas. Este proyecto surge en pleno boom inmobiliario con un espíritu de conquista de la costa por parte del centro, lo que responde a ese proyecto siempre grandilocuente con el que la ciudad funciona, de nuevas edificaciones, de Marina D’Or VII… Ahora estamos en una crisis, la época del ladrillo ha pasado. Más que nunca se puede incentivar a las pequeñas empresas que se dedican a la rehabilitación, el pequeño comercio puede volver a crecer… Éste es un barrio privilegiado para incentivarlo económicamente, ser de interés turístico y tener esa prosperidad que merece un conjunto histórico que además está situado al lado del mar.

D.: ¿Qué es lo que más valoras de estos años de lucha?

M.D.: Que el barrio siga vivo y unido. También he conocido muchísimo a mis vecinos. Ves la generosidad y lo extraordinaria que es la gente, que dedica todo su tiempo disponible. Hay gente muy diversa en el barrio, mucha gente todavía vinculada con el mar, un sinfín de profesionales, amas de casa… Los originarios, muchos mayores, que viven en casas donde a veces han vivido varias generaciones, se entremezclan con todo tipo de personas. En la plataforma la cooperación es total. Cuando hay que hacer algo no tienes que convencer a la gente, enseguida se ofrecen. Desde el principio, desde hace once años, todo ha ido de manera muy fluida, participativa y con determinación.

D.: ¿De qué forma se estructura la plataforma?

M.D.: Es una asamblea abierta y permanente de vecinos. Dentro existe la asociación de vecinos de El Cabanyal y luego participa muy activamente la asociación vecinal Pavimar. Ésta desaparecería íntegramente en caso de que se llevara a cabo el proyecto.

D.: El Ayuntamiento a veces os acusa de violentos y otras de seguir los dictados del PSOE…

M.D.: Son tonterías. Tenemos muy claro que no se consigue nada con la violencia. Y en las asambleas se puede ver que hay gente de múltiples ideologías políticas. Éstas son las típicas calumnias que se vierten sobre colectivos que tenemos la capacidad de decir ‘no’. Estamos decididos a resistir hasta el final. No nos importa que sean 11 o 20 años.

D.: Veo que siguen rotas las vías de diálogo con el Ayuntamiento.

M.D.: Nunca las ha querido abrir. A pesar de las decenas de cartas solicitando reuniones y de una huelga de hambre de 25 días que fue llevada por cinco personas para solicitar ser recibidos, Rita Barberá jamás nos ha recibido.


UN HISTÓRICO BARRIO MARINERO

Julia Gas 

El origen de El Cabanyal se remonta al siglo XV. Los primeros en poner el adobe de sus barracas fueron los hombres y mujeres del mar. Gracias a la construcción de diques, se pudo ganar terreno al Mediterráneo y edificar paralelo a sus aguas. Las barracas originales eran de barro y tejados de paja, pero debido a los incendios y riadas, estos materiales fueron reemplazados por el ladrillo y la teja.

El puerto de Valencia siempre se ha dedicado a la exportación de productos agrícolas, pesca y azulejos. Por esto último, las barracas de El Cabanyal se adornaban con mosaicos, imitando el diseño de las casas burguesas. Esto dio lugar a un estilo característico, el «modernismo popular».

El Cabanyal, antes denominado Poble Nou de la Mar, se incorporó a Valencia en 1897. Sus vecinos se hacen mayores y la pesca ha dado paso a actividades del sector servicios. Actualmente el barrio cuenta con unas 11.000 viviendas que albergan a más de 20.000 habitantes, la mayor parte personas mayores con modestos recursos económicos. Su historia -y su presente- hablan de su carácter luchador: sus habitantes pueden presumir de haber hecho frente al ejército de Napoleón, un hecho que se celebra cada año en calle de la Reina -el eje más importante del barrio-, durante la Semana Santa Marinera. Además, apoyaron a los liberales en las guerras carlistas, y durante la Semana Trágica auxiliaron a los soldados heridos. El arte ha estado siempre presente con Sorolla, el fútbol llegó de la mano de los marineros ingleses, y el llamado progreso con la locomotora, un balneario y la ola de turistas. Todo esto transformó el barrio en un espacio completamente genuino.

La ayuda mutua es la esencia del vecindario. Por ello, el lema «divide y vencerás» que tratan de aplicar las autoridades de Valencia para ejecutar su plan urbanístico, choca una y otra vez con la determinación del barrio por preservar su identidad.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Estamos-dispuestos-a-resistir.html

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