Para esta gazatí refugiada en el Estado español, “la lucha contra el imperialismo, el fascismo, el capitalismo y el racismo es una lucha común”.
“He nacido en una casa donde mi madre, que es una mujer religiosa y supertradicional, me lo ha enseñado todo, desde el rol de ama de casa hasta la lucha contra la ocupación, la religión y el machismo. Hoy en día, en la Franja de Gaza, son las mujeres las que se levantan”. Mai Al Bayoumi es gazatí y, desde hace 15 años, refugiada en el Estado español. Milita por el derecho al retorno y la defensa de la resistencia.
Tu dirección electrónica contiene la expresión “vivalavida”; ¿humor ácido, mensaje motivacional o tú, de verdad, celebras la vida?
Celebro la vida; un pueblo que está bajo la ocupación es un pueblo que lucha por su existencia. Nuestra lucha es por la dignidad, por la justicia, por la vida. A nosotras nos gusta vivir en paz, celebrar nuestras tradiciones, nuestras fiestas, nuestras bodas… Entonces, cuando buscaba qué poner como dirección de correo pensé: “Joder, qué coño: ¡vivalavida!”.
¿Cómo sigue la vida en Gaza, después de desaparecer de las portadas?
Las personas que viven allí llevan más de dos años de genocidio continuado. Un genocidio no son solo los bombardeos aéreos, sino que es también el frío, la falta de medicamentos, de agua, de comida, de necesidades básicas, las personas desplazadas de sus casas… Más del 70 por ciento de la población está viviendo en la calle, literalmente, como mi familia, que sufre ahora muchas enfermedades por los efectos del gas, de los bombardeos, del fuego, del frío. Los soldados israelíes siguen ocupando la frontera de Egipto y la de los asentamientos ilegales del 48 y, a pocas semanas de entrar en vigor el acuerdo de paz, se paró el intercambio de rehenes.

Ah, el acuerdo de paz…
Aunque la gente se cree que sí, la resistencia palestina no lo ha firmado, porque está en desacuerdo con muchos puntos, por no hablar de que los mismos que se lo inventaron lo están incumpliendo. En Gaza siguen bombardeando hospitales y prohibiendo la entrada de ayuda humanitaria. La “línea amarilla” [a raíz de acuerdo de paz, Israel decidió que una línea amarilla pintada en el suelo sería su nueva frontera con Gaza] ni la propia gente de la Franja sabe lo que es, pero cada vez está más hacia el oeste. A veces se levantan por la mañana y la línea está delante de sus casas… La situación es la de siempre, solo que con el falso acuerdo de paz han conseguido parar las manifestaciones.
¿Y qué hay de Cisjordania? Han desmembrado tanto el territorio palestino que Cisjordania parece un país aparte.
Aprovechando que el foco mediático estaba en Gaza, durante estos dos años han desalojado a más de 40.000 personas palestinas de Nablus, Yenín y Tulkarem. Para el Estado sionista, las casas que quedaron vacías ya no son propiedad de esas personas, luego ya no pueden regresar a ellas. Además, han metido a las cárceles sionistas de Cisjordania a 6.000 personas, que se suman a las que habían metido antes. En Cisjordania continúan las matanzas, los ataques militares y el terror impuesto por los colonos.
Además de la pérdida del foco mediático y de la desmovilización ciudadana, el falso alto el fuego también trajo consigo la represión y la criminalización de la solidaridad con Palestina, que la Plataforma Palestinarekin Elkartasuna denunciaba en un comunicado. En él, también hacía recuento de lo que la solidaridad ha conseguido en los últimos meses, en el contexto de Euskal Herria: que “el equipo Israel Premier no participe en el Tech Estella (Nafarroa), que se suspenda el campeonato junior de surf que se iba a disputar en junio en Donostia debido a la participación de Israel, que el equipo Elitzur Ramla no juegue en Gernika (Bizkaia), que los jugadores israelíes no participen en el Campeonato de Ajedrez de Sestao (Bizkaia) y que Sidenor o AMC Mecanocaucho abandonen algunas relaciones comerciales”. No está de más tener presente todos estos logros para seguir avanzando… ¿Qué significa el movimiento de solidaridad mundial para la resistencia palestina?
Creo que el internacionalismo es lo más importante para la liberación de Palestina, porque la lucha contra el imperialismo, el fascismo, el capitalismo y el racismo es una lucha común. El genocidio en Gaza ha dado luz verde al comienzo de los ataques imperialistas en todos los lados. Venezuela y Groenlandia han sido los casos más evidentes, pero México, Colombia, Cuba o Canadá están también en el punto de mira. Por otro lado, la gente en Gaza no tiene ya las herramientas suficientes para superar un genocidio, solo puede dedicarse a sobrevivir. De hecho, ni siquiera puede hacer boicot a los productos israelíes. El otro día, hablando con mi familia sobre cómo el ente sionista ha perdido mucho económicamente, mi hermano, riendo, me enseñó una lata de zumo que, al lado de la bandera de Israel y en hebreo, ponía: “Fabricado en Israel”. En Gaza solo se puede consumir lo que la ocupación vende así que, al mismo tiempo que tiene lugar una campaña internacional de boicot a los productos israelíes, en Gaza los están consumiendo de primera mano. Los sionistas convierten la Franja en un gran campo de matanza y, encima, las y los gazatíes están obligados a comprar sus productos para poder sobrevivir. Mi familia se está pagando su propia bala.
La resistencia que existe hoy en día en Gaza es el cuidado hacia el pueblo, cómo conseguir comunidad, qué hacer con las personas que no tienen un hogar… Por desgracia, han asesinado a muchos líderes, entre ellos a los portavoces, y hoy hay silencio incluso dentro. Y mira lo que fueron capaces de hacer con el mundo mirando, imagínate si hay silencio… Podrían llevar a cabo una limpieza étnica. ¡De hecho, han matado a familias enteras! Pero la resistencia no es una persona, es una idea. Si la lucha no funciona fuera, estamos vendidos, porque dentro o al lado de Palestina la cosa está jodida. Cuando veo a las personas saliendo en manifestación pienso que la gente forma parte de nuestra lucha. Gracias al internacionalismo vamos a ver el final de un Estado sionista.
Al hilo de esto, en una entrevista en El Salto, la antropóloga Leila Ghanem mantiene que la criminalización de las protestas se debe a que “cuestionan la hegemonía occidental, la hegemonía imperial”. También subraya lo importante que ha sido “la identificación de luchas” para que las movilizaciones propalestinas llegaran a ser masivas. Esa identificación está motivada, según ella, por la constatación de que el capitalismo es global y se encuentra en su fase criminal.
Leila Ghanem es una mujer valiente y potente y comparto con ella muchas opiniones. Estados Unidos e Israel están utilizando a todos los países del mundo para sus intereses económicos, incluidos los países europeos. Europa tiene miedo a salirse de la OTAN y no sé por qué, si Estados Unidos la está manejando a su antojo. Llegadas a este punto, me gustaría hablar del sionismo árabe, que tiene como objetivo ocupar todo Oriente Medio. Algunos países árabes son aliados de Estados Unidos y de Israel, como Egipto y Jordania, dos países muy importantes que hacen frontera con Palestina y que tienen gas natural. En Egipto se acaba de firmar el mayor contrato de venta de gas natural con el Estado sionista de Israel. En Jordania está prohibida la bandera palestina. ¡El 70 por ciento de población jordana es originariamente palestina y es un delito sacar la bandera palestina en ese país! El sionismo árabe está utilizando el feminismo iraní para lavarse la cara, para decir que ellos van a liberar las mujeres de Irán. Sin embargo, nada dicen de las mujeres de Arabia Saudí, que no pueden viajar sin el permiso de su marido o de su padre. Ayer, en una parada de autobús, vi un anuncio, precisamente de viajes, a Arabia Saudí. En él aparecía una chica de espaldas, blanca, vestida de occidental, con una melena larga y suelta, sin pañuelo en la cabeza…. ¿¡Pero desde cuándo!? Lo más doloroso es que Estados Unidos e Israel han quitado por la fuerza a los líderes que ellos no quieren, como a Bashar al-Assad, en Siria. Al presidente nuevo lo ha puesto Estados Unidos, aunque antes lo tenía como el terrorista más buscado del mundo… Se ve que cambiaron de chilaba. Ahmed al Sharaa ya ha regalado Siria, ya la mitad está ocupada. En una localidad de Yemen, país antisionista y antimperialista que hace frontera con Arabia Saudí, ha habido un atentado hoy mismo. Allí hay una guerra abierta, como en Sudán, donde Israel y Emiratos Árabes están llevando a cabo un genocidio para robar el oro. Juegan a muchas bandas.
¿Qué ha cambiado desde el 7 de octubre de 2023?
Después de tanto tiempo, el sionismo había conseguido normalizar la violencia y la ocupación de Palestina, que hubiera niños y niñas en las cárceles israelíes, que se hablara de Israel como de un Estado legítimo o que la gente pensara que estábamos ante un conflicto religioso. Tras el 7 de octubre, todo el mundo sabe que el sionismo representa una amenaza para todos los países, no solo para Palestina, e Israel no es bienvenido en ningún sitio, ni en las competiciones deportivas, ni en los encuentros culturales, ni en las relaciones comerciales con occidente, con Latinoamérica o con Asia. Gracias al 7 de octubre, Palestina se ha vuelto a colocar en la agenda internacionalista como una causa principal. No podemos cantar victoria porque aún hay mucha desgracia, mucha pobreza y muchas muertes como consecuencia, precisamente, de que gran parte de los objetivos del 7 de octubre se han cumplido. Israel está perdiendo.
Dices que, incluso, militarmente.
El 7 de octubre demostramos la fuerza que puede tener un pueblo: una organización armada pequeña combatió al ejército más grande y armado del mundo. Eso cambió totalmente las reglas del juego y, por eso, el Estado sionista reaccionó de manera tan salvaje. Israel también está perdiendo porque 2.000 soldados sionistas han abandonado el territorio ocupado y muchos y muchas jóvenes no quieren hacer el servicio militar. Dentro del Estado sionista hay manifestaciones en contra de que siga todavía la guerra, no porque las personas que se manifiestan sean buena gente, sino porque sus hijos e hijas también mueren. Israel está perdiendo porque ya no es el Estado fuerte que ellos quieren, porque viven en territorios ocupados y les entra miedo ante una resistencia bien organizada. En los territorios ocupados del 48, los colonos se están matando entre sí, porque piensan que un palestino se montó en un autobús y quería poner una bomba o que llevaba un cuchillo en la mochila. Está claro que Israel no va perder de un día para el otro, porque tiene apoyo de los Estados occidentales, como el español, que le vende y le compra armas. Pero el pueblo palestino nunca va a dejar de luchar. Llevamos 77 años viviendo bajo ocupación y no nos hemos rendido ni nos vamos a rendir. Independientemente de la religión y de la ideología política, la liberación de Palestina es la causa principal y estamos más unidos que nunca. Ahora se está negociando si la resistencia palestina tiene que entregar las armas y el pueblo no está de acuerdo con eso.
¿Qué futuro auguras para Palestina?
Pronto o tarde, no lo sé, lograremos una Palestina libre, antirracista y laica, porque no queremos que sea la religión la que nos gobierne. Y eso es algo compartido por las feministas o por los grupos islámicos, incluido Hamás. El camino está siendo muy doloroso, pero merece la pena.
EN CORTO:
Lo sugerente: el internacionalismo
Lo deserotizante: las comunicaciones
Lo pendiente: el derecho al retorno
Un éxito: la resistencia armada
Algo como para tirar la toalla: nada
Una feminista: ni madre
Una época: la revolución del 36 al 39
Un lugar en el mundo: Gaza


