Recomiendo:
0

Palestina

Handala pronto se hará mayor, otra vez

Fuentes: Jadaliyya

Traducción para Rebelión de Loles Oliván.

Como alguien que creció en el seno de una familia palestina de la diáspora, siempre ha habido símbolos a mi alrededor que me recordaban a Palestina. Las casas de mis abuelos están adornadas con ellos; desde fotografías enmarcadas de las puertas de la Ciudad Vieja de Jerusalén, hasta esculturas en miniatura de la mezquita de la Cúpula de la Roca, todos ellos como vestigios del recuerdo de una patria ocupada. Todos esos símbolos me eran comprensibles a excepción de una reliquia que no alcanzaba a descifrar en aquel momento, cuando era un adolescente educándome aún en una larga y complicada Historia. Esa reliquia era una imagen de un niño con pinchos cortos por cabello, con las manos cruzadas y al que solo se le veía de espaldas; no es que fuera una ilustración hermosa, pero su imagen afloraba a menudo.

La imagen del niño iba siempre emparejada con algo relacionado con la lucha palestina; por ello, estaba claro que se trataba de un símbolo altamente icónico de la identidad colectiva palestina. Me daba vergüenza no saber qué era aunque finalmente me armé de coraje para preguntarle a mi tía acerca de él. Me enteré de que su nombre es Handala y de que es un dibujo animado creado por el fallecido Nayi Al-Ali, un caricaturista político palestino.

Al-Ali fue desalojado de su aldea natal de Al-Shayara durante la Nakba, o la Catástrofe, que desplazó a más de 750.000 palestinos indígenas durante la creación del Estado de asentamiento colonial de Israel en 1948; tal proceso de limpieza étnica continúa en la actualidad. Así, las milicias sionistas destruyeron Al-Shayara junto con otros 480 pueblos palestinos. La expulsión de la familia Al-Ali de su patria les forzó a vivir en el campamento de refugiados de Ain al-Hilweh, en Líbano; sería un acontecimiento que marcó su vida entera y su conciencia política, y para el que nunca vio reparación de la justicia.

Al-Ali expresó su sentimiento de pérdida y exilio a través del arte. La revista Time dijo de él en una ocasión que era un hombre que «dibuja con huesos humanos». Con esos huesos humanos, Al-Ali creó Handala tanto para encarnar su propia infancia perdida en los campos de refugiados, a nivel personal, como para simbolizar la resistencia contra toda forma de opresión. Nacido palestino, Handala no solo se entiende como representación de la resistencia palestina al sionismo colonial sino que ha evolucionado para representar una conciencia humana más universal.

Este muchacho de dibujo animado está destinado a tener diez años: la edad que tenía Nayi Al-Ali en el momento de su expulsión de Palestina. Especie de homólogo colonizado de Peter Pan, Handala está congelado en el tiempo, pues como Al-Ali señaló, dejó de crecer tras el éxodo palestino de 1948. Se supone que ahora tendría 74 años pero la tragedia que sufrió le detuvo en un estado en el que «las leyes de la naturaleza no le afectan». Handala es a la vez Los Miserables de la Tierra, los colonizados, los depauperados, los oprimidos y los exiliados; sus pies descalzos ilustran la pobreza experimentada en los campamentos de refugiados y, como tal, su conciencia de clase. El personaje equivalente de Disney -aunque en sus antípodas- vive en un país de fantasía, en un mundo mágico donde un niño puede seguir siéndolo durante toda la eternidad; sin embargo, para Handala, su País de Nunca Jamás está creado por una anti-fantasía colonial y cuando uno se libere, puede hacerse mayor, florecer y, finalmente, vivir una infancia. Peter Pan es metafóricamente el opuesto de Handala; aquel elige ser por siempre un niño, éste se muere por envejecer.

La palabra «Handala» significa en árabe literalmente «amargura», y es asimismo el nombre de un arbusto que crece en el desierto; Al-Ali quiso con ese nombre reflejar las corrientes del mundo árabe. La existencia de Handala se perpetúa a pesar de la muerte de su creador. Mientras los entre cinco y siete millones de refugiados palestinos de hoy en día permanezcan donde están, y siempre y cuando el sistema de apartheid israelí continúe, Handala seguirá teniendo diez años y mantendrá su sumud (firmeza) contra ellos. Le vimos este año, cuando más de 2.500 Handalas palestinos en cárceles israelíes se pusieron en huelga de hambre; lo seguimos viendo cuando los palestinos protestaban contra la ocupación, y lo vemos también flotando en los campos de refugiados que no han dejado de existir, en sus residentes esperando el retorno a sus medios de vida permanentes. Estaba allí cuando los palestinos y sus aliados participaron en una Marcha Mundial a Jerusalén este año, así como cuando los refugiados de Líbano fueron asesinados a tiros por las fuerzas israelíes al intentar regresar a sus hogares en la conmemoración del Día de la Nakba del año pasado. Era también el refugiado que intentaba regresar y que gritaba «¡voy a volver a mi país!» mientras lo detenían. Es a la vez la llave física y sentimental que los palestinos desplazados interna y externamente siguen conservando.

Esas manos cruzadas y espalda vuelta al mundo, de poderoso simbolismo, intentan deliberadamente expresar, según su creador, la afrenta que suponen las soluciones propuestas a los palestinos «al estilo estadounidense». De hecho, esas soluciones se han seguido presentando hasta el presente, incluida la inexistente solución de dos Estados, en nombre de una realpolitik que salvaguarda la existencia continuada de un Estado de asentamiento colonial y de apartheid.

El sumud de Handala no quedará sin recompensa a pesar de todas las fuerzas contrarias que intentan suprimir su liberación. Por ejemplo, la resolución del senador estadounidense Mark Kirk recientemente aprobaba que cataloga como refugiados únicamente a los palestinos «directamente desplazados» por la limpieza étnica de Israel en 1948 pero no a sus descendientes, no alterará que se siga exigiendo el Derecho al Retorno. Fue un acto violento, sobre todo viniendo de un gobierno que mantiene un flujo de fondos para el Estado de Israel que han causado y han mantenido el exilio palestino en los campamentos de refugiados. Tal política recortaría significativamente el número de palestinos que tienen la condición de refugiados, desde la perspectiva de Estados Unidos, y recortaría los fondos que reciben a través de la UNRWA. Asimismo, al sugerir que sólo una minoría es refugiada se intenta eliminar descaradamente el derecho (garantizado por el Derecho Internacional) de los refugiados palestinos a regresar a su patria ancestral.

El personaje creado por Al-Ali tiene múltiples facetas pero lo más importante es que es indígena; no presenta una «reivindicación» de la tierra palestina, como algunos han sugerido, sino que muestra una realidad material causada por un proyecto continuo de exilio. Es la antítesis de Peter Pan: alguien poderoso pese a los intentos hegemónicos de suprimirlo, a él y a su identidad. De hecho, es un muchacho que no muestra una sonrisa ni una alegría visceral pero que tiene una causa justa que ha ganado aliados en todo el mundo.

Se alza con sus pies descalzos y las manos cruzadas en contra de cualquier cosa que pudiera vender barato su derecho a la plena justicia. Sabe que lo indígena no es algo que determine el hombre blanco a través de la «comunidad internacional», y que los recuerdos, las historias que han trascendido de generación en generación y la tierra en la que los palestinos vivieron una vez no se desvanecerán. Sabe que los últimos sesenta y cuatro años de resistencia humana no han sido en vano. Su experiencia con la Nakba no es histórica ni un recuerdo lejano sino que sigue en marcha. Se trata de un mal del pasado y del presente que requiere ser corregido. Es una experiencia que ha hecho que millones de niños no puedan envejecer. De hecho, no es un «acontecimiento» como tal, sino un hecho cotidiano.

La legislación que como esta reciente iniciativa del Senado trata de eliminar al Handala palestino en tanto que persona indígena con derecho a vivir en su patria ancestral, es a la vez una afirmación de la amenaza que él representa para la supremacía blanca y la necesidad de facilitar su desaparición. Como el académico indígena estadounidense Andrea Smith escribe en su Heteropatriarcado y los tres pilares de la Supremacía Blanca, los pueblos indígenas deben «estar siempre desapareciendo para permitir la reclamación legítima de los pueblos no indígenas sobre esa tierra. A través de esta lógica del genocidio, los pueblos no indígenas se convierten en los herederos legítimos de todo lo que era tierra indígena, de los recursos, de la espiritualidad indígena, o de la cultura». Esta desaparición de los pueblos indígenas es, por tanto, endémica en toda ideología colonial, incluyendo el colonialismo israelí y estadounidense. Por lo tanto, la voz del nativo, su existencia como tal, y su demanda de justicia deben ser menospreciadas, ignoradas, y convertidas en invisibles.

A la luz de estos intentos por lograr su desaparición, el arma más fuerte de Handala es la política de la memoria. Como Joseph Massad escribe en su artículo titulado «Resistir a la Nakba», el pueblo palestino ha «conseguido derrocar la memoria oficial sionista». Escribe:

Para los sionistas, el mismo término de «palestino» funciona como un conjuro mágico que podría destruirlos a nivel existencial. No es que estén necesariamente equivocados en su impresión, pues el nombre de Palestina es por sí mismo la forma más poderosa de resistencia contra la memoria oficial. El término «palestino» ha sido generador de continuidad en la cultura y en la vida palestina, en la identidad y en la nacionalidad palestina, algo que Israel había esperado eliminar por completo y cuya supervivencia amenazará por siempre su operación mnemónica para inventar una memoria ficticia de la no-Palestina, de los no-palestinos.

De esta manera, esto convierte su mera existencia como palestino en un indudable y potente desafío a la construcción colonial sionista de la invisibilidad de la población indígena. Por lo tanto, la re-escritura de la realidad y de la Historia de Palestina como una fantástica «tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra» intenta construir a los colonos como indígenas y viceversa.

La existencia del palestino Handala, el refugiado, el exiliado y el indígena hace que el Derecho al Retorno sea el principio más importante del movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS). Es la reivindicación medular para hacer frente a las injusticias históricas y actuales. Por lo tanto, la presión económica y política sobre Israel no debe ni puede parar hasta que los refugiados regresen a su patria. Este derecho sigue ocupando el centro de las reclamaciones palestinas, como el Dr. Salman Abu Sitta ha señalado: «Es sagrado porque ninguna fuerza o milagro convencerá a los palestinos de que la tierra en la que ellos y sus antepasados vivieron durante siglos no es suya». Es un derecho que trata de mitigar las injusticias impuestas a Palestina en la forma del colonialismo de asentamiento, de limpieza étnica, de ocupación militar, de asedio inhumano y de apartheid, y para crear una tierra donde la gente pueda vivir en igualdad sin privilegios coloniales concedidos a una parte de la población.

Handala se encuentra al borde del precipicio. Sus pies pronto experimentarán la calidez de los zapatos. Su cuerpo dejará de estar quieto, se moverá, avanzará y se dará la vuelta. Podrá finalmente usar su llave. Será animado, y será testigo del desmantelamiento de los puestos de control, del muro y de las armas. Verá cómo se eleva el espíritu humano.

Una cita del poeta palestino Mahmud Darwish dice: «Hemos triunfado sobre el plan de expulsarnos de la Historia». De hecho, Handala ha triunfado, su existencia ya no puede ser negada y su retorno es inevitable. Por ello el País de Nunca Jamás de Handala no es una fantasía, ni un sueño, ni tampoco una petición. Es la promesa de que envejecerá, de que las leyes de la naturaleza regirán en él, y pronto. Fairuz lo expresó muy bien en su «Sanarya’u Yawman» cuando decía: «Regresaremos, me lo ha dicho el ruiseñor».

El ruiseñor me lo ha asegurado…

Fuente original: http://www.jadaliyya.com/pages/index/5812/handala-will-age-again-soon