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50 personas de Bangladesh se encuentran encerradas en el CIE de Barcelona esperando su expulsión

Informe Bangla

Fuentes: Rebelión

Miguel Zamorano residió en Melilla durante casi dos años. Llegó buscando un trabajo que finalmente no encontró, pero no se marchó con las maletas vacías. Fuertemente impactado por la situación de los inmigrantes residentes en el CETI y de los menores tutelados por la Ciudad Autónoma realizó una frenética acción asistencial, humanitaria y reivindicativa en […]

Miguel Zamorano residió en Melilla durante casi dos años. Llegó buscando un trabajo que finalmente no encontró, pero no se marchó con las maletas vacías. Fuertemente impactado por la situación de los inmigrantes residentes en el CETI y de los menores tutelados por la Ciudad Autónoma realizó una frenética acción asistencial, humanitaria y reivindicativa en un intento de mejorar la situación de los mismos.

Él y su pareja se dedicaron además a recoger informaciones y redactar un extenso informe sobre el origen, recorrido y situación de nuestros amigos Banglas en Melilla. Miguel se marchó de Melilla con la pena de no seguir en la lucha diaria que mantenía en la ciudad pero también con un montón de amigos, sensaciones y experiencias inolvidables. El destino ha querido que Miguel y su pareja se encuentren de nuevo con los amigos Banglas en la ciudad donde residen actualmente: Barcelona.

El presente informe es un resumen del Informe que redactaron en su día y está actualizado desde la rabia y el dolor que produce ver el desprecio y la crueldad que sufren nuestros amigos Banglas.

Se puede ver el informe completo en:

http://fronterasurmelilladocumentos.blogspot.com/2010/09/informe-bangla-de-jesus-zamorano-galan.html

«…La siguiente es la historia real de un amigo, una historia que puede extrapolarse como paradigma de una realidad que día a día mina la ilusión y la inocencia de muchos jóvenes que nos desengañamos del «mundo justo» en el que nos hacen creer que vivimos desde la más tierna infancia…

Agotada toda opción de viajar de manera legal, tras meses de papeleos y mucho tiempo, ilusión y energía depositados en ello, Sail no flaquea, su ilusión se ha convertido en un sueño que ha sido alimentado noche a noche, día a día…

En medio del desierto, les dicen que se bajen del todoterreno, que van a ir a buscar agua, comida y gasolina.

Tardan tres largos y calurosos días en llegar. Se les ha acabado el agua contaminada por gasolina. Están desesperados, algunos beben su propia orina…»

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.