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La batalla por las licencias de conducir en Minnesota

Fuentes: Rebelión

Como in/migrante mexicano, tengo dos sueños: primero, el sueño de que los 11 millones de inmigrantes indocumentados en los Estados Unidos algún día sean libres; y segundo, el sueño de que los mexicanos ya no tengan que abandonar su país por necesidad. En la cuestión local, como comunidad inmigrante, considero que no podemos confiar en […]

Como in/migrante mexicano, tengo dos sueños: primero, el sueño de que los 11 millones de inmigrantes indocumentados en los Estados Unidos algún día sean libres; y segundo, el sueño de que los mexicanos ya no tengan que abandonar su país por necesidad.

En la cuestión local, como comunidad inmigrante, considero que no podemos confiar en los políticos para liderar nuestras propias batallas, ni para lograr las libertades que históricamente reclamamos, sino que tenemos que confiar en nosotros mismos para dicha tarea. Muchos políticos tradicionales actúan como si nos estuvieran haciendo un favor al considerar proporcionar algo tan básico como son las ‘licencias de conducir para todos en Minnesota’. Somos, más bien, nosotros quienes les hacemos un favor a los políticos tradicionales al no señalarlos como lo doble moral que suelen ser. Particularmente, algunos demócratas que supuestamente son «los buenos» y, a menudo, resulta que su actuar es tan anti-inmigrante como el de cualquier conservador reaccionario.

Mi mensaje para quienes, por años, han dado la batalla por las licencias de conducir para todos, es que se sigan organizando. Que no quiten el dedo del renglón. Que no dejen de organizarse, ya que la lucha por las licencias de conducir para todos es tan digna como la lucha por los $15 dólares la hora como salario mínimo; la lucha por la legalización para todos; la lucha contra la brutalidad policiaca; la lucha para detener la intervención estadounidense en Venezuela y en otras partes del mundo; la lucha por los derechos de todos los trabajadores; la lucha por la defensa de la Madre Tierra; la lucha para que los nativoamericanos sean respetados en su propia casa.

El in/migrante indocumentado deberá organizarse como si hoy fuera su último día. Hoy, habremos de dar la batalla como si el fascismo estuviera de vuelta. Le corresponde al pueblo, con organización, lograr las transformaciones que los políticos tradicionales no se atreven a realizar (claro, a menos que sientan una enorme presión social). Sin quitar el dedo del renglón, juntos, sigamos exigiendo:

¡Licencias de conducir para todos! ¡Legalización para todos!

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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