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La crisis económica aviva el cambio político en EEUU

Fuentes: Sin Permiso

Barack Obama es el candidato del Partido Demócrata. Como afroamericano ha alcanzado un hito histórico. Aunque no gane las elecciones, su nombramiento representa otro paso hacia la igualdad política para los afroamericanos. Su selección como candidato revela mucho sobre la actual situación política en Estados Unidos. En el próximo período, los pobres y las clases […]

Barack Obama es el candidato del Partido Demócrata. Como afroamericano ha alcanzado un hito histórico. Aunque no gane las elecciones, su nombramiento representa otro paso hacia la igualdad política para los afroamericanos. Su selección como candidato revela mucho sobre la actual situación política en Estados Unidos. En el próximo período, los pobres y las clases trabajadoras quizás puedan hacer retroceder a los capitalistas, por primera vez en décadas.

Estalla una nueva burbuja especulativa

Las relaciones económicas son el medio en el que la política se desarrolla. La crisis económica es profunda, amplia y grave.

La Reserva Federal, el casi-público banco central de EEUU, rescató el viejo banco de inversiones Bear Stearns, el quinto más grande de Wall Street, avalando una «toma de posesión» sin precedentes por parte de JP Morgan. También estableció un programa de emergencia para prestar dinero a los bancos de inversión, así como a los bancos comerciales, el primero desde la Gran Depresión. El programa permite a los bancos utilizar crédito de intercambio y otros «activos financieros» recientemente inventados, algunos basados en propiedades inmobiliarias, como garantías colaterales para los préstamos. Estos «activos financieros» tienen poco o nada de valor en el mercado.

Por el momento, parece que el plan de intervención urgente está dando resultado. Pase lo que pase en el futuro inmediato, el pronóstico a largo plazo es que la economía de EEUU tiende hacia crisis más profundas.

Ha habido tres burbujas especulativas, la insolvencia de millares de asociaciones de ahorros y préstamos a finales de 1980, Enron y la burbuja en Bolsa de la alta tecnología en el 2000, la última en propiedades inmobiliarias residenciales. Cada una ha sido causada por la no-regulada especulación financiera, que ha redistribuido la renta nacional a favor de una minúscula minoría y daña a millones de familias trabajadoras.

La caída en el valor de las casas no ha parado e inquieta profundamente a los norteamericanos. Las casas son el mayor activo para la abrumadora mayoría de la gente. El valor de las casas creció desde la Segunda Guerra Mundial hasta 2006, más o menos, en todo el país y generalmente por encima de la inflación. Las casas representan 12,4 trillones de dólares en valor (cifras de 2005).

La Seguridad Social, la pensión garantizada por el gobierno, es insuficiente para los jubilados. La venta de su propio hogar y la mudanza a un lugar más barato, o liquidar la hipoteca de modo que uno pueda vivir barato, son formas usuales para proporcionar una cierta comodidad en la jubilación. Usando el valor de su casa como garantía, los trabajadores mejor situados y la clase media tomaban dinero prestado para pagar la educación de sus hijos, para pagar las facturas del médico, y finalmente para atender el coste de la vida cuando perdían su trabajo o sufrían despido, reducción de salarios, etc. Desde el año pasado algunas ciudades han visto ya caídas del 20% en el valor de los inmuebles. Lo esencial, la seguridad personal que representa una casa, se ha perdido o rebajado sensiblemente.

Mucha gente está perdiendo su lugar para vivir. Millones de inquilinos que han pagado su alquiler están perdiendo sus hogares, ya que los bancos toman el control de las propiedades y los desahucian. Los sin techo están aumentando.

Los EEUU han perdido más de 3 millones de empleos en la industria desde 1995, la mayoría entre 2000 y 2003. El 13,1% de hombres entre 25-54 años están sin trabajo. Esto es superior a cualquier situación previa a una recesión desde la Segunda Guerra Mundial, excepto la del 1981-82, cuando escaló casi al 15%.

El colapso en el valor de las propiedades inmobiliarias y, por lo tanto, de algunos de los activos que dan al dólar su valor, ha contribuido al coste altísimo del combustible. La gasolina regular ha subido de $1.51/galón (1 galón EEUU = 3,785 litros) en septiembre de 2001 a más de $4.00/galón hoy. Los costes de los alimentos se están disparando.

La incertidumbre sobre el futuro impregna el pensamiento de las clases medias y obreras. Esta incertidumbre se combina con una consistente y constante oposición a la guerra en Irak, así como con cólera y ansiedad por el incremento de los costes médicos, aumento de los costes de la educación, y ahora la escalada de precios del combustible.

Respuesta política

La nominación de Barack Obama por el Partido Demócrata es un acontecimiento muy significativo.

Las clases dominantes de EEUU tienen un carácter racista muy fuerte que viene desde la fundación del país. Exterminaron casi totalmente a los habitantes indígenas para favorecer a los inmigrantes europeos. La Constitución redactada por los padres fundadores estableció un sistema electoral en el que los esclavos «valían» 3/5 de persona, que se sumaba al numero de votantes blancos, los únicos representados. La nominación de Barack Obama es un producto de las luchas de los afro-americanos y sus partidarios durante 400 años, especialmente desde los años 30 hasta hoy, una lucha por la igualdad en la sociedad.

A pesar del racismo profundamente inculcado, algunos miembros de la clase dominante apoyaron a Obama, a pesar de ser relativamente un recién llegado. Al ganar apoyo, incluyendo millares de pequeñas contribuciones de gente modesta, empezó a recibir el respaldo y a desarrollar lazos con el resto de intereses capitalistas y de la máquina política del Partido Demócrata dominado por los Clinton. Aunque continúa teniendo el apoyo de gente modesta, está firmemente arraigado en el campo imperialista.

Las condiciones de vida para los afro-americanos se han ido deteriorando desde hace 40 años. La Comisión Kerner publicó un informe en 1968 con la famosa advertencia, «Nuestra nación evoluciona hacia dos sociedades – una blanca, otra negra – separadas y desiguales.» Un nuevo informe este año concluyó que muy poco ha cambiado en las disparidades existentes en las condiciones de vida de los negros y los blancos durante los últimos 40 años.

Ha aumentado el número de muertos por la policía. Los porcentajes de pobreza entre afro-americanos son el doble y triple que el de otros sectores de la población. Representan casi el 50% de la gente en prisión, cuando sólo son el 12,5% de la población.

En este contexto, la nominación de un hombre negro por el Partido Demócrata inyecta enorme esperanza en la población afro-americana. Pero también inyecta esperanza en amplios sectores de trabajadores y clases medias. La mayoría de los norteamericanos saben que si un hombre negro es presidente, será más sensible a los problemas básicos de los negros y que ahora se están extendiendo al resto de la población: inseguridad sobre su vida en todos sus aspectos, pobreza, la pérdida de un trabajo bien pagado o su casa, sufrimiento entre miembros de la familia, la necesidad de más ayuda del gobierno, el deterioro de comunidades y sus bases fiscales.

La campaña de Obama y, hasta cierto punto, la campaña de Clinton, bucea en los miedos y las inseguridades de los norteamericanos. Ambas ofrecen vagas promesas de cambio. La campaña para Clinton y Obama, especialmente Obama, ha sido enorme y sin posible comparación reciente. Participaron decenas de millares de personas, algunos pagando $10 para entrar. Estos números rivalizan con los de los eventos deportivos. Y en la campaña política más larga de la historia, los norteamericanos continúan asistiendo a reuniones y votando en cantidades que, aunque sean bajas en comparación con otros países, rompen con la tendencia a la disminución de la participación política. Los medios de comunicación han alimentado este interés, con la cobertura relativamente favorable a los candidatos, a sus campañas, pero con virtualmente ninguna investigación seria sobre el programa, de donde viene el dinero, etc. Pero aún así, no hay duda que millones de norteamericanos se muestran políticamente más interesados en esta campaña que en décadas.

Hillary Clinton era la inevitable nominada de los Demócratas antes de empezar las primarias. Pero la persistente guerra en Irak y, sobretodo, la creciente crisis económica, impulsó a la gente hacia el candidato más radical, menos comprometido, Barack Obama.

El programa de Obama no es diferente, incluso en muchos de sus detalles, del de Clinton. Sus principales consejeros son gente clave en la presidencia de Bill Clinton. Ambos Obama y Clinton, junto con el nominado republicano John McCain, apoyan «la guerra contra el terrorismo» y mucho de lo que Bush hizo con ella. Los tres candidatos son sólidos partidarios de Israel. Como muestra, el primer lugar en el que Obama habló después de ganar la nominación fue el lobby israelí, AIPAC [Comité de Relaciones Públicas Americano-Israelí), declarando que hablaba como «verdadero amigo de Israel.»

Ambos, Obama y McCain, defienden la necesidad de revisar la política de sanidad pública que deja intacto el control y los grandes beneficios de la industria del seguro. Todos ellos confían en los capitalistas y «las fuerzas del mercado» para proporcionar empleos y para resolver los importantes asuntos sociales del alimento, el agua y la vivienda asequible.

En la primera fase de las elecciones primarias, que se organizaban a nivel estatal y no al nivel federal, había un candidato más a la izquierda en su programa, el demócrata Dennis Kucinich, miembro de la Cámara de representantes de EEUU. Él si que realmente se opone a la guerra y apoya en solitario, el seguro médico nacional. En el lado Republicano también se presentó Ron Paul, tambien miembro de la Cámara, que previamente había figurado como candidato presidencial en la lista del Partido Liberal (el tercer partido más importante de EEUU). Desarrolló una campaña de gran éxito, con un fuerte contenido anti-guerra (aunque apoya muchas políticas derechistas y antisociales). Consiguió más del 5% de los votos, millones de dólares y el apoyo aplastante de los blancos, trabajadores y clase media, de los sectores que se oponen a la guerra, descontentos con los ataques contra las libertades civiles, pero que también temen a los inmigrantes, a los pobres, y a los «terroristas», etc.

Mucha de la creciente atención política debería haber ido, y aún debe ir, a las organizaciones de izquierda, los partidos, y los candidatos independientes. Ha sido nuestro programa anti-guerra, anti-liberal el que la gente apoya en las encuestas de opinión pública. Pero debido a que los medios de comunicación rechazan dar cualquier cobertura a nuestras organizaciones, partidos y candidatos, las únicas opciones disponibles para las amplias masas han sido Obama, Clinton, y McCain. Aun cuando algunos pocos conocen alternativas progresivas, el sistema político americano del «ganador-lo-toma-todo» conduce a menudo a la gente al voto para el «menos malo de los dos». Los partidos pequeños tienen muchas dificultades para poder acumular fuerza política y llegar a tener alguna importancia. El Partido Liberal y el Partido Verde no tienen ningún miembro ni en el Congreso ni en ninguna asamblea estatal y tienen muy pocas oficinas locales.

Las acciones anti-guerra han sido ignoradas por los medios de comunicación durante años. Las protestas locales de todo tipo son marginalizadas. La acción anti-guerra del 1 de Mayo de los trabajadores de los puertos, que pararon todos los puertos de la Costa Oeste incluyendo cinco de los puertos con más tráfico de EEUU, no fue mencionada en ninguno de los periódicos importantes ni en ningún noticiario de TV nacional.

En ausencia de nuestras campañas, la gente se interesa por las campañas demócratas y republicanas, especialmente en la de Obama, y le añade su propio contenido. La gente dice que él es anti-guerra y que traerá las tropas a casa. Se dice que él desea cambiar sustancialmente el sistema de salud a favor de la gente. Y así sucesivamente. Estudiando su Web y leyendo cuidadosamente su posición se ve que Obama no terminará con la guerra ni realmente cambiará el sistema médico a favor de la gente. Usando algunos de los lemas progresistas y un montón de inspirada habladuría, Obama contribuye a este útil engaño.

Los sindicatos

Los sindicatos han sido decisivos en muchas de las elecciones primarias. El apoyo estuvo dividido entre Obama y Clinton. Ahora todos apoyan a Obama. Sin embargo, ha sido importante la reciente huelga de 3.500 trabajadores en American Axle, la huelga más larga de trabajadores del automóvil desde la de 1970 de GM, que sin embargo ha terminado en un mal convenio. La huelga se inició tras el rechazo a la propuesta de los líderes del sindicato de reducir salarios en un tercio y permitir que dos plantas se cerrasen. El convenio aprobado finalmente contiene una rebaja salarial; aumentos en los pagos del seguro médico y el cierre de tres plantas. Los trabajadores, asociados al sindicato más fuerte de la industria, el UAW, no pudieron parar este ataque sin precedentes contra los trabajadores sindicados.

Sin un cambio significativo en la dirección y el liderazgo del sindicato, no serán eficaces las huelgas que son controladas y dirigidas por ellos. Pero este convenio significa que los trabajadores sindicados prestarán más atención a las soluciones políticas a sus problemas que les puedan ofrecer Obama y los Demócratas.

Qué hacer

No hay alternativa, a largo plazo, a un movimiento real de la clase obrera, independiente, fuerte, con huelgas, manifestaciones, y acciones directas. Pero, dada la incapacidad del movimiento antiguerra de movilizar a sectores significativos en las manifestaciones, y dada la incapacidad de los sindicatos de hacer frente a los ataques, una campaña electoral antiliberal puede ayudar a crear más espacio político, atraer nuevas fuerzas y poner las bases para en el futuro pueda haber una ofensiva contra los capitalistas con posibilidades de éxito.

Un programa anti-liberal hoy significa: acabar la guerra en Irak, traer las tropas a casa ahora, gastar el dinero aquí; seguro médico universal, pagado por el gobierno; un salario mínimo de por lo menos $15/hora; abrogación de la NAFTA y de otros acuerdos «de libre» comercio; una inmediata moratoria de las ejecuciones de hipotecas caseras y los cortes de agua y electricidad.

Las campañas de Cynthia McKinney y de Ralph Nader tienen programas anti-liberales muy similares. Para medir el éxito de un programa anti-liberal habrá que tener en cuenta la capacidad de ambas campañas para recaudar dinero, de conseguir la cobertura de los medios de comunicación, reclutar nueva gente y finalmente que votos obtienen.

Tan cierto es que no hay una verdadera solución dentro del sistema capitalista para parar el ciclo de la especulación del capital financiero, como que tampoco hay una verdadera solución a la crisis política en el marco de las elecciones y en el interior del Partido Demócrata. Pero ya hay y habrá cada vez más candidatos independientes con programas independientes ligados a las luchas en la calle de trabajadores, de gente pobre y de inmigrantes .

Cynthia McKinney, congresista afro-americana elegida en seis ocasiones, es la candidata del Partido Verde. En 2006, para quitarle el puesto en un distrito dominado por los Demócratas, los Demócratas y los Republicanos trabajaron juntos en las primarias para privarla de la nominación. Habia declarado su firme oposición a la guerra y profundas dudas sobre apoyo a Israel. Cynthia propone un programa anti-liberal en estas elecciones (véase www.runcynthiarun.org). Además, su campaña ofrece la posibilidad de unir a las comunidades y los distritos electorales que apoyan un programa anti-liberal y quienes solo pueden ganar enfrentándose a la patronal: los afroamericanos y la gente pobre. Participó en una manifestación de conmemoración del Al-Nakba (el aniversario de la expulsión de los palestinos de su tierra); se manifestó con los trabajadores portuarios en huelga el 1 de Mayo. Ralph Nader (www.votenader.org) defiende un mensaje anti-liberal decidido y ataca específicamente los programas de Obama y McCain. Se le da alrededor de un 6% del voto.

En una campaña electoral y en un año con problemas económicos sin precedentes, todo es posible. Los objetivos de ambas campañas progresistas -estar presentes en los 50 estados y conseguir el 5% del voto popular- son cuanto menos realizables. En todo caso, una lucha más amplia para una autentica alternativa anti-liberal puede acabar siendo la mejor sorpresa de esta campaña electoral.

La era del imperio del dólar ha terminado. Estamos viviendo un nuevo período de inestabilidad, con convulsiones salvajes e incontroladas en la vida económica y política. Nuevos movimientos están apareciendo. Los socialistas revolucionarios, que han seguido siendo fieles a su causa podrán encontrar nuevas esperanzas y energías.

Fred Vitale es el presidente del Partido Verde del estado de Michigan y coordinador en Michigan de la campaña de Cynthia McKinney para Presidente.

Traducción para www.sinpermiso.info : Gustavo Búster

www.sinpermiso.info, 29 junio 2008