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La zoonosis humana

Fuentes: Rebelión

El periodista Juan Soto Ivars le hizo una entrevista el pasado 28 de abril para el Confidencial a Fernando Valladares (https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2020-04-28/entrevista-fernando-valladares-coronavirus-vacuna_2569143/). Es investigador del CSIC, doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense y profesor asociado de la Universidad Rey Juan Carlos. En esa entrevista, el científico analiza la estrecha relación entre medioambiente y aparición de pandemias. Explica que el Covid-19 puede ser el prólogo de lo que nos viene encima si no cambiamos sustancialmente nuestra relación con la naturaleza. Recoge que actualmente hay muchos más brotes que hace algunas décadas (Sars, Mers, Ébola, Zika, …) por la gran degradación de los ecosistemas y, brotes que antes eran locales, se han convertido en generales por la globalización, que posibilita la expansión y el contagio a una velocidad inédita. “Una zoonosis, comenta, que entonces podía ser local, deja de serlo a una velocidad brutal”.

¿Qué es la zoonosis? Para el profesor Valladares: “Una zoonosis es una infección humana que tiene un origen animal, mediada por un patógeno que puede ser una bacteria, un virus, un hongo, etcétera”. Los elementos patógenos están por todas partes, recoge, si no nos afectan antes o nunca, es, en parte, porque los ecosistemas, si son ricos en especies y procesos, si están bien equilibrados, funcionan, por tanto, como una barrera contra los patógenos. Con la destrucción de los ecosistemas se rompe el equilibrio ambiental y aumentamos las posibilidades que patógenos nuevos, para los que nuestro sistema inmune no está preparado. por lo que de pronto, entran en juego. Por ello, la biodiversidad, un medio natural rico en especies, nos protege, mientras que su degradación, nos amenaza.

Es indudable, que la embestida de los países desarrollados (contaminación ambiental, de las aguas y de la agricultura extensiva) al medio ambiente en las últimas décadas, ha contribuido a generar un cambio climático que esperemos no sea irreversible. Este cambio climático en nuestro Planeta está originando graves daños medioambientales y provoca que la subida de las temperaturas y la elevada contaminación, influya en el deshielo de los polos, la subida del nivel del mar, el aumento de las zonas desérticas, la destrucción de ecosistemas, la desaparición de especies animales y el deterioro de las aguas y el aire. Este perjuicio medioambiental tiene consecuencias graves para la salud de los seres humanos que, como explica el profesor Valladares, genera nuevas condiciones para la aparición de pandemias.

Pero hay un virus social (la zoonosis humana) que no ha sido transmitido por los animales, sino que se ha sido inoculando a lo largo del tiempo y que en nuestro país ha estado durante las últimas décadas en estado latente. Es el virus VOX. Es un virus muy peligroso que encierra añoranza de su esplendor en tiempos pasados, que resuma odio a todo el diferente (izquierdista, emigrantes, mujer, LGTBI…) que ataca al sistema inmunológico democrático y que es ciego, visceral, sin conocimiento, ni respuestas. Todos los virus necesitan de elementos ambientales para su propagación: el aire, la humedad, la temperatura, la contaminación, … El virus vocero se transmite por la palabra y la contaminación en la “política” o en la manipulación mediática. De aquí, que para su propagación, necesite de mentiras, bulos, acusaciones infundadas y engaños, que exudan por todos los poros de su piel y por su boca. Quiere este virus pernicioso sembrar la alarma y el temor ante el “diferente” a ellos (sea político o social). Quiere contagiar para propagar sus maldades que benefician sólo a virus muy poderosos.

La ONU ha declarado el estallido de una infomedia (motivos políticos o económicos para difundir un bulo, nueva modalidad viral del viejo arte de la mentira) como indeseado efecto secundario de la pandemia. Lo que pretenden los interesados de la infomedia (en nuestro país, la derecha extrema) es plantear un caos informativo para que la ciudadanía viva en una desinformación que genere inquietud, malestar, miedo en la población y que acepten, sin posibilidad de discernimiento y de reflexión, sus planteamientos catastróficos.

Lo peligroso de este virus no es que haya contagiado a un partido, el PP, que no mantiene, porque no lo desea, la distancia legal de dos metros con él, sino que su propagación, dada su virulencia, está calando aún más en determinada parte de la población que ya comulgaban con la afectación y a otros ciudadanos que, aunque no deberían estar predispuestos, se han dejado arrastrar a un contagio muy pernicioso. Cerca, quiere mantener la distancia pero no puede, se encuentra C’s. Aunque el pasado día 6, en el debate para la prórroga del estado de alarma, intentó dar algunos pasos para alejarse, si embargo, ya el PP (fiel contagiado) ha declarado que ese partido seguirá la senda de contagio del virus vocero porque el poder lo necesita.

Es preocupante la gran expansión que ha tenido el virus vocero en los últimos tiempos, sobre todo, porque se han contagiado muchas personas que deberían estar inmunes por sus condiciones personales, familiares y ambientales y, sin embargo, sus bajas defensas ideológicas y culturales, su miedo o ignorancia, los ha precipitado a un abrazo vírico que los hunde más en la miseria en aquellas CCAA en la que necesitan del virus VOX para gobernar.

Cuando esta terrible pandemia pase, esta contagiada extrema derecha, seguirá el acoso y derribo al Gobierno, porque saben que cuatro años de un gobierno progresista, que plantee serias alternativas de cambios sociales, económicos y políticos, les puede privar de conquistar el poder. Pero tanto el PSOE como UP deben tener claro que para una transformación social, real y profunda, no pueden bajar la guardia. Deben buscar aliados, que encontrarán entre las fuerzas políticas, en los sindicatos, en los colectivos sociales, en asociaciones diversas, en las feministas, en los ecologistas y en determinadas administraciones autonómicas y municipales.

Es fundamental crear un escudo social que despierte ilusión, que proteja a la inmensa mayoría de la población del virus vocero y la aglutine en torno a cambios sustanciales, no sólo porque les afecte para mejorar sus condiciones de vida, sino porque sientan que ellos también son participes e imprescindibles. Por ello, es necesario elaborar un nuevo discurso, un relato sereno, amplio y entendible, explicando los cambios sociales, económicos y políticos (recogidos en el programa de Gobierno), que sea capaz de calar en la inmensa mayoría de la población, para que comprenda que la transformación real es posible y que redundará en su beneficio, para lograr unas mejores condiciones sociales y laborales y conseguir para toda la ciudadanía una vida más digna.

Es muy importante que el Vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, reclame, junto a la Ministra de Empleo y Asuntos Sociales de Italia, Nunzia Catalfo, y con la Ministra de Empleo, Solidaridad y Seguridad Social de Portugal, Ana Mendes, una renta mínima continental a la UE, pero es muy necesario y urgente que la Renta Mínima Vital que nuestro Gobierno ha prometido llegue rápidamente a las familias más vulnerables y a los parados, pues muchos están sobreviviendo gracias a las ayudas de solidaridad familiar o de las ONG.

De lo expuesto anteriormente se puede deducir que es fundamental también un escudo ambiental. Los peligros que acechan sobre nuestro Planeta, el maltrato al medioambiente, puede tener consecuencias desastrosas para la especie humana. Por ello, el Gobierno, más pronto que tarde, debe poner en marcha un proyecto científico necesario para afrontar el enorme problema del cambio climático. Es totalmente necesario adoptar medidas como: utilizar las posibilidades medioambientales de nuestro país para incrementar el desarrollo de las energías limpias, controlar las emisiones de gases de efecto invernadero, aprovechar los yacimientos de empleo que nos brindan los bosques y el medio ambiente, ir limitando el uso de materiales plásticos, prohibir aquellos tratamientos en la agricultura que son gravemente nocivos para el propio suelo y la salud humana y potenciar el desarrollo de una agricultura ecológica que favorezca la tierra y que beneficie a las personas.

De nada serviría si sólo nuestro país pusiera en marcha propuestas de cambio de paradigma en cuanto al cambio climático se refiere. Es totalmente imprescindible que este gravísimo problema, que afecta a todos, sea también compartido en su solución. El desafío del cambio climático debe afrontarse como un problema colectivo desde todos los países de la UE. Creo muy acertado que, en el momento actual, se acelere el proceso de elaboración de la Ley Europea del Clima en la que intervienen expertos relacionados con la industria, la investigación climática y la energía. Su objetivo fundamental será lograr que para 2050 sean cero las emisiones de efecto invernadero. Será un camino largo y difícil, pero urgente. Es necesario arrastrar a los países más reticentes para que con el Reglamento de Gobernanza de la Unión de la Energía (2018) se avance con los puntos claves y los objetivos claros en renovables, eficiencia energética, y de reducción de emisiones, marcando además hitos temporales para lograrlo.

Después de esta ruinosa epidemia, nuestro país va a sufrir una caída brutal del PIB (9,4 %). Esto supone pérdida de miles (quizás millones) de puestos de trabajo, cierres de muchísimas empresas, aumento de la precariedad, la exclusión social y el hambre y caída de servicios esenciales (sanidad, educación, dependencia, subsidio para parados…). Para que nuestro país salga adelante de esta dura situación, para que nadie se quede en el camino y se pueda recuperar su tejido productivo, se necesitan dos cosas: voluntad política (debe ser un gobierno dispuesto a ello) y muchos medios económicos. Ante este problema global, la UE debe ser solidaría. Sin su ayuda seria imposible salir adelante. Por ello, nuestro gobierno debe exigir, junto con otros países afectados (Italia, Francia, Portugal, Grecia, …), préstamos mutualizados suficientes que no supongan elevar la deuda pública de las naciones.

Pero también en nuestro país se necesita la solidaridad de todos. Es la hora para los que tanto presumen de patriotismo lo demuestren y, por tanto, acepten, por lógica solidaria, que la carga impositiva, de recursos económicos, que es necesario aplicar, sea justa y progresiva (Art. 31 de nuestra Constitución), para que cada cuál contribuya a las arcas públicas de acuerdo con los beneficios económicos alcanzados (trabajadores, empresas, bancos, ricos…). No podemos olvidar el grave problema que para las arcas del estado supone el dinero negro, el fraude fiscal y la evasión de capitales, por lo que es totalmente necesario que la inspección de hacienda combata esta lacra que perjudica a todos los españoles que cumplen con sus deberes tributarios.

Juan García Ballesteros. Presidente del Colectivo Prometeo.