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Lo primero, detener el genocidio

Fuentes: CLAE

El silencio es más que nunca cómplice de la masacre en curso. Y denunciar los crímenes del Estado de Israel de ninguna manera es un acto antisemita, sino  una de las formas de detener el intento de aniquilación del pueblo palestino. Estamos presenciando un genocidio en vivo y en directo, como si fuera un programa más de la televisión. 

Hay que tener en claro que el genocidio de palestinos en curso no es un choque de etnias o de culturas, sino un programa para beneficiar a las camarillas ultraderechistas y fundamentalistas que detentan el poder político en Israel y que han instrumentado la ideología sionista para justificar su rapiña de territorios, recursos naturales y mano de obra empobrecida.

En Israel y los territorios ocupados rige desde hace años un régimen de apartheid que desplaza progresiva y forzosamente a la población palestina, generando refugiados constantemente y circunscribiéndolos cada vez a un área más pequeña mientras los hostigan y matan en pogroms amparados por el estado, negándoles derechos fundamentales como el de su propia identidad.

Naciones Unidas no toma decisiones. Apenas ve insuficiente que solo se autoricen 20 camiones de ayuda humanitaria de Egipto a Gaza y la Organización Mundial de la Salud reclama que entre también combustible, además de agua, medicinas y alimentos. 

Si Estados Unidos pretende mostrar un mínimo de congruencia con la defensa de los derechos humanos en cuyo nombre habla constantemente y hasta financia golpes e invasiones, debe emprender una revisión profunda de su apoyo incondicional a Tel Aviv, el principal soporte a la política de exterminio contra el pueblo palestino. 

La matanza del hospital de Gaza y el cerrado apoyo de EEUU a Israel azuzan la ira en el mundo musulmán con Irán a la cabeza, que acusa a Tel Aviv de crímenes de guerra y a Washington de ser su cómplice .El alto representante de la Unión Europea para Política Exterior, Josep Borrell, dijo que la guerra «está derivando, desgraciadamente, hacia un conflicto entre el mundo musulmán y el mundo cristiano», que amenaza la seguridad de las calles y el propio equilibrio geopolítico mundial.

En la guerra la primera víctima siempre es la verdad: Israel, respaldado por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, de visita en Tel Aviv, rechazó la autoría del mortífero ataque contra el hospital de Gaza.»Con base en lo que he visto, parece que ha sido la otra parte, pero hay mucha gente por ahí que no está segura, por lo que tenemos mucho por delante», dijo Biden, quien indicó que el Pentágono le había suministrado datos con los que apoyaba esta afirmación.

El primer ministro de Reino Unido, Rishi Sunak, reiteró su apoyo a Israel durante una visita en la que se ha reunido con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. “Queremos que ganen”,dijo.

Estados Unidos, Israel y varios países europeos se han sumado a la manipulación informativa y a la desinformación. Miles de usuarios de las redes sociales de Meta (Facebook, Instagram y Whatsapp) y de X (antes Twitter) denuncian que sus publicaciones a favor de Palestina son censuradas o eliminadas de las plataformas, que emiten un mensaje asegurando que «han infringido las normas comunitarias».

Ante el cambio general de percepciones que está teniendo lugar que debiera llevar aentender de una vez por todas que el diálogo y el reconocimiento a la solución de dos estados es el único camino posible para una paz justa y duradera.

El israelí Raz Segal. profesor de estudios sobre el Holocausto y el genocidio en la Universidad de Stockton, califica el asalto de Israel a Gaza de caso de manual de “intento de genocidio” y la racionalización de su violencia de “uso vergonzoso” de las lecciones del Holocausto. 

El excepcionalismo del Estado israelí y las comparaciones de sus víctimas palestinas con los “nazis” se utilizan para “justificar, racionalizar, negar, distorsionar y repudiar la violencia masiva contra los palestinos”, afirma Segal.

La decisión del rey jordano, Abdullah II, del presidente egipcio, Abdul Fatah al Sisi, y del titular de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, de cancelar la reunión que tenían prevista con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, es un golpe sin precedente a la imagen de Washington en Medio Oriente y a la influencia que históricamente ha ejercido en la región.

Asimismo,  ilustra el desprestigio y el aislamiento del gobierno estadounidense por su apoyo a las políticas abiertamente genocidas del régimen israelí contra la población palestina en general, y la de Gaza, en particular. El desaire expresa el repudio al intento del mandatario estadounidense de culpar a los palestinos por el atroz bombardeo que la aviación de Tel Aviv perpetró contra el hospital cristiano de Al-Ahli, en Gaza, matando a centenares de personas.

La falacia propalada por la maquinaria propagandística de Israel y la usinas de terror mediático de Estados Unidos y varios países europeos en el sentido de que el ataque fue obra de facciones palestinas, choca con el hecho de que sólo las fuerzas armadas israelíes tienen el poder de fuego para causar daños a esa escala. 

Hay que tener en cuenta que a la feroz agresión al hospital -que no es el único acto de crueldad extrema ejecutado por Israel- hay que añadir la orden de evacuar a más de un millón de personas hacia el sur de Gaza para luego bombardear la zona donde los civiles se encuentran hacinados. Es un perverso y premidtado acto de genocidio.

El repudio a esta suerte de sadismo de Estado está llevando a amplios sectores en el mundo a un punto de inflexión en las percepciones y alineamientos en torno a la ocupación israelí de los territorios palestinos. Esto lo demuestra la movilización no sólo de islámicos, sino también en Europa e incluso entre las comunidades judías de varias naciones, como la de judíos estadounidenses en la sede del Congreso de su país, en Washington, para exigir que cese el extermino de palestinos.

Pero también es cierto que para Israel es rentable ponerse de víctima, pese a ser el victimario. Varios gobiernos europeos se sumaron a la histeria, cerrando aeropuertos,  evacuando centros comunitarios judíos, sinagogas y hasta el antiguo castillo real de Versalles. En Estados Unidos, un niño de seis años fue asesinado y su madre apuñalada en Chicago por su casero islamófobo.

Soluciones

El presidente ruso, Vladimir Putin, anunció que su gobierno envió al Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) un proyecto de resolución sobre la declaración inmediata de una tregua humanitaria en la franja de Gaza, la cual tiene un carácter equilibrado y apolítico.

No es fácil que las potencias dominantes en el Consejo de Seguridad atiendan la iniciativa rusa, dada la conocida complicidad de Washington con Tel Aviv, sino también por la erosión de las relaciones entre Putin y Occidente en el contexto de la guerra en Ucrania.

Putin dijo que la actual escalada sin precedente es resultado del fracaso de la política de Estados Unidos en la región y del incumplimiento de los acuerdos de la ONU para crear dos estados, uno israelí y otro palestino. Asimismo, consideró que la tarea más apremiante es levantar el bloqueo al enclave palestino y permitir el suministro urgente de medicinas, alimentos y otros artículos de primera necesidad.

El director de la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados palestinos (UNRWA), Philippe Lazzarini, denunció que en los últimos diez días no han podido entrar en Gaza ni una gota de agua, ni un grano de trigo, ni un litro de combustible, debido al inhumano castigo colectivo que Israel impuso a los 2.4 millones de habitantes .

Otros países, como  México, Brasil o China, han instado a deponer las agresiones, salvaguardar las vidas civiles y resolver los diferendos por la vía del diálogo. En particular, el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, señaló la atrocidad de colocar a los niños en medio de las hostilidades, por lo que urgió a protegerlos y a introducir un mínimo de humanidad en la locura de la guerra. 

Los riesgos de dejar que los acontecimientos sigan su curso actual son demasiado altos para dar cabida a la indolencia o los cálculos mezquinos. Además del latente peligro de que los enfrentamientos se extiendan a los países vecinos (como el lanzamiento por Israel de misiles contra aeropuertos sirios), las repercusiones alcanzan a personas sin relación alguna con lo que ocurre en Gaza. 

Isabella Arria: Periodista chilena residenciada en Europa, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)

Fuente: https://estrategia.la/2023/10/19/lo-primero-detener-el-genocidio/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.