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Los cinco por los cinco: Tres crónicas necesarias

Fuentes: Rebelión

PRIMERA CRONICA: LOS CINCO Y ALBERTO GRANADO Los contratiempos, la lluvia pertinaz y obcecada, así como un molesto apagón eléctrico, se confabularon para tratar de evitar la justa y merecida evocación a Alberto Granado en la Casa del ALBA, situada en el barrio capitalino de El Vedado. Sin embargo, entre penumbras y obviando el uso […]

PRIMERA CRONICA: LOS CINCO Y ALBERTO GRANADO

Los contratiempos, la lluvia pertinaz y obcecada, así como un molesto apagón eléctrico, se confabularon para tratar de evitar la justa y merecida evocación a Alberto Granado en la Casa del ALBA, situada en el barrio capitalino de El Vedado. Sin embargo, entre penumbras y obviando el uso del micrófono y de varios recursos de multimedia, los organizadores del homenaje, integrantes del Comité Internacional por la Liberación de los Cinco, convirtieron en milagro la adversidad y la sencillez devino en sentimiento puro emergiendo de cada corazón con su total e indudable pureza. Entre la penumbra, el esfuerzo de las gentes realizó la memorable hazaña de llevar a cabo el merecido tributo al argentino ilustre y fiel a Cuba hasta los tuétanos.

Alberto Granado nos iluminó a todos desde el candelabro de su propio recuerdo. Uno a uno se le fue recordando, sin tristezas, pero con enorme ternura. Graciela Ramírez, Coordinadora del Comité e incansable organizadora del evento, inició la actividad con voz pausada, mas demostrando el peso de la genuina emoción, al evocar al amigo entrañable del Che Guevara, quien le acompañara en 1952 en un azaroso viaje en motocicleta por América Latina, descubriendo ambos las penurias de nuestras naciones, su sed de justicia y el enraizado anhelo libertario de cada hombre de nuestros pueblos explotados.

Alberto, iluminado en cada corazón de sus amigos, admirado a la par por los que no tuvieron el privilegio de conocerlo, apareció hecho historia en cada recuerdo, escapado en su completa estatura en las remembranzas sobre su pródiga y admirable vida. Volvió el amigo entrañable, alegre y romántico, terco apostador por las obras buenas y generosas, solidario empedernido, ante la memoria y el recuerdo. Se le vio entonces, luego de su arribo a Cuba en 1960, devenido en constructor de la obra maravillosa de la naciente Revolución Cubana. Se le vio convertido en fundador de la Escuela de Medicina en 1962 y de la Escuela Estomatología en 1963 en la Universidad de Oriente.

Toda su vida posterior estuvo estrechamente ligada al oficio de curar al enfermo y a crear nuevas generaciones de galenos revolucionarios, a los que les impregno su enorme humanismo. Por su sencillez permanente, por sus convicciones envidiables y por sus propios méritos en la actividad docente y científica fue acreedor de la categoría honorífica de Profesor de Mérito, otorgada por la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba en el año 2010. Así se le recordó en el oscuro y atestado espacio ocupado por parte de su familia y varias personalidades de todo el mundo.

La evocación se hizo canto tierno y alegre en las voces de varios cantautores, entre los que sobresalió Eduardo Sosa. También se dejó oír «Sur», uno de sus tangos preferidos, que nos lo trajo al alma en su dimensión porteña y en la añoranza a la Patria lejana admirada y sentida por todos los que alguna vez la visitamos o vivimos en ella las páginas de un penoso exilio.

Momento peculiar, cargado de emoción y combatividad, fue cuando el reverendo Raúl Suárez evocó su humanismo, su cubanía forjada a fuerza de convivir con nuestro pueblo la maravillosa historia de cincuenta años de resistencia. Allí la remembranza se trastrocó en fe y optimismo, en certeza de que no cambiaremos jamás el rumbo prometido a Alberto Granado y a su entrañable amigo, el Che. Poco después las penumbras cedieron ante el brillo de cinco maravillosas estrellas, que se sumaron respetuosas a la luz emanada de cada corazón presente, cuando me correspondió a mí dar lectura al bello mensaje de nuestros Cinco Héroes, titulado «Alberto Granado In Memorian», que ahora doy a conocer:

«Compartimos el profundo dolor por la pérdida de este hombre grande de las nuevas alamedas, que lleva en sí el decoro de tantos hombres. Un reflejo del Che, una parte de la historia digna de nuestros pueblos, se siembra hoy en las almas de la memoria eterna de los seres buenos. Y nunca se marchan, permanecen como sol en la luz y la sombra de todos los días guiándonos y enseñándonos que solo la lucha y el amor hacen posibles las maravillas.»

«Llegue a todos sus familiares y amigos de Cuba y el mundo, el apoyo y sentir de estos cinco cubanos, que tienen el honor de seguir la contienda guevariana, y el ejemplo digno de Alberto Granado.»

¡¡OTRA SEMILLA RENACE HOY EN EL CORAZON DE LA PATRIA!!

¡CINCO ABRAZOS!

René González Sehwerert Antonio Guerrero rodríguez

Ramón Labañino Salazar Fernando González Llort

Gerardo Hernández Nordelo

 

Luego, en un breve instante cargado de emoción, Olga Salanueva, esposa de René, hizo entrega a los familiares de Alberto Granado del precioso mensaje. Al tanto, los mismos recibieron manojos de flores blancas que trataban vanamente de imitar la pureza del alma de nuestro amigo desparecido, pero aún presente en nuestras batallas cotidianas por la vida y el futuro.

Cada uno de los presentes recibió un bello ejemplar del libro «El Che confía en mí», de la autoría de Rosa María Fernandez Sofía, quien también presente en la actividad y con lágrimas escapadas de su alma y de la admiración, engrandeció también a Granado en su cabal dimensión humana.

Al finalizar la actividad y cuando cada uno se marchaba hacia sus respectivos hogares, vino la luz eléctrica, pero su arribo ya no era importante. El tributo merecido a Granado estaba hecho. Aquel hombre maravilloso e inolvidable, esculpido por el amor y el humanismo convivió con nosotros en toda su grandeza y habitando mayor en nuestros corazones. Todos le dijimos, rememorando la despedida a él hecha por el Che: «te espero gitano sedentario, cuando el olor a pólvora amaine», pues aún combatimos a diario, inspirados en él.

 

SEGUNDA CRONICA: LA ELAM Y SU BATALLA POR LOS CINCO

Otra vez la Escuela Latinoamericana de Medicina nos conmovió a todos, a pesar de que los vientos y un irrespetuoso aguacero trataron de frustrar también el merecido homenaje a nuestros Cinco Héroes, en ocasión de celebrarse la segunda peña «Cinco por Los Cinco», oportuna convocatoria instrumentada a nivel mundial por el Comité Internacional por la Libertad de los Cinco Héroes y que tuvo sus inicios en el pasado mes de marzo. No hubo mejor escenario para la solidaridad hacia nuestros abnegados compañeros que este centro, el cual es, en sí mismo, un justo espacio y expresión del humanismo, de la amistad y de la esencia solidaria de la Revolución Cubana. Los rostros de los jóvenes, provenientes de cinco continentes, formados integralmente, mostraron visible emoción cuando el acto se inició con las notas de la canción «El hombre», obra del cantautor Kiki Corona.

La apuesta por una de las causas más justas que se libran actualmente en el mundo contra las permanentes injusticias, la liberación de los Cinco, brilló en el entusiasta auditorio, donde la palabra, la música, la pintura y la poesía, se transformaron en arma de combate, en genuina exigencia y en reclamo de justicia.

Todos los que ocupamos la presidencia de la actividad, entre los que me encontraba junto a Kenia Serrano y otros funcionarios de su institución, el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos; el Doctor Juan Carrizo, Rector de la ELAM; representantes del Comité Internacional por la Liberación de los Cinco y de otras organizaciones; no pudimos dejar de sentirnos admirados por las bellas palabras de dos jóvenes estudiantes: el boricua Roberto Guzmán y el ecuatoriano Barón Hidrovo, quienes denunciaron el injusto encierro de los valerosos antiterroristas y reclamaron su inmediata liberación.

La ternura que habita en el alma del hombre bueno y puro, más allá incluso de su propia juventud, alcanzó realces sin parangón, cuando se dejaron escuchar las voces y bellos acordes de la canción «Cambia, todo cambia», interpretada por los estudiantes de la ELAM Reina Reyes y Carlos Jean Hurtado. Era la voz de la tierra, sus múltiples sonidos y arpegios del corazón, devenidos en reclamo para hacer de nuestro mundo algo mejor para sus habitantes.

El doctor Carrizo, en un emocionado discurso, exigió el cese del injusto encierro, cuando expresó en una de las partes esenciales de su intervención: «En este momento exigimos al presidente Obama, para qué la dignidad mancillada no lo condene eternamente por tanto ensañamiento, la liberación inmediata para poner fin al sufrimiento de sus madres, esposas e hijos y a la gran familia cubana que los ha acompañado día a día moralmente, actitud que consolida su causa y la de todo el pueblo cubano como fuerza de la verdad y la justicia, escudo de nuestra lucha por su regreso».

Luego, para sorpresa de todos, la cubanía cobró magnífica dimensión con la danza Punto Cubano, ejecutada magistralmente por estudiantes de otras naciones e integrantes del proyecto «Así somos». Conmovidos, observamos el vaivén y la fuerza interpretativa de estos jóvenes, médicos del alma y artistas consagrados a la vez, fruto de la concepción humana del espíritu de formación integral en la ELAM.

Luego, llena de la emoción y la fuerza vital que la distingue, persuasiva siempre, Graciela Ramírez, coordinadora del Comité Internacional por la Libertad de Los Cinco Héroes antiterroristas cubanos, explicó cada detalle de la situación actual de nuestros hermanos presos injustamente. Convocando y denunciando, desentrañando la magnitud de la infamia, Gra expuso de manera convincente el llamado a continuar la lucha, hecha convocatoria urgente que no debe limitarse a cada aniversario de su detención, sino a la lucha diaria, a la denuncia sin tapujos, a sumar voluntades, al accionar permanente hasta lograr su regreso a la Patria amada. Hubo también un momento de tributo a la memoria de Leonard Weinglass, abogado defensor de Antonio Guerrero, quien falleciera recientemente en plena batalla legal por su excarcelación.

El orgullo por ser latinoamericanos, aderezado por el lamento conmovedor de la guitarra y la quena, se engrandecieron en la ejecución del «Popurrí Latinoamericano», ejecutado por el estudiante Carlos Jean Hurtado. Fue un momento mágico y asombroso en que sentí más cerca que nunca a mis hermanos presos, derribando sus ignominiosos barrotes y saliendo a caminar por las calles de cada ciudad de nuestros pueblos amados. Los vi libres, lo confieso, y sonriéndoles a la gente común, disfrutando de la belleza maravillosa de nuestros entornos y estrechando las manos de los obreros y campesinos de la Nuestra América, aplaudiendo sin descanso a las luchas diarias de la gente por sus reivindicaciones. Así los vi, cercanos y tangibles, fundidos con nosotros en el eterno abrazo de los que aman a la vida y al futuro por sobre todas las cosas.

No faltó tampoco el cierre hermoso, unificador y emotivo, cuando el Grupo de Cámara de las escuelas de arte interpretaron «Canción por todos». Todos, fundidos en hermosos y sentidos abrazos nos regocijamos después con la convicción de haber aportado un granito de arena en la hermosa batalla que libramos con tesón: el regreso de René, Gerardo, Antonio, Fernando y Ramón, a su gran casa cubana.

 

TERCERA CRONICA: LOS NIÑOS Y LOS JOVENES TIENEN LA PALABRA

 

La batalla por la liberación definitiva de los Cinco ha de tener en los niños y jóvenes de Cuba a los más consagrados protagonistas, pues en ella está implícita la defensa de uno de los más hermosos valores éticos para las nuevas generaciones y el eterno compromiso de hacer permanentes y mejores los logros de la Revolución Cubana. Así se acaba de refrendar en el V Congreso de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM).

Los pioneros y jóvenes de hoy han de saber que su Moncada y su Batalla de Girón está hoy en el esfuerzo diario por ser mejores estudiantes, en la capacidad de cada cual por integrar a sí mismo los mejores ejemplos de entrega y patriotismo, de los cuales nuestros Cinco Hermanos son la preclara expresión. Su batalla principal es seguir las enseñanzas de Raúl y Fidel, de toda la valiosa generación que ha conducido nuestro proceso revolucionario, tal vez con imperfecciones, pero es deber de ellos enriquecerlo, hacerlo más viable y humano, más patriótico e internacionalista.

Son esos jóvenes, quienes desfilarán el próximo 16 de abril, festejando el 50 Aniversario de la Victoria de Playa Girón, los llamados a amar incondicionalmente a la Paz, a cuidar de nuestro planeta; asimismo han de ser los convocados a combatir con denuedo a las desigualdades sociales, a las injusticias y la explotación; son los constructores del futuro socialista para los cubanos y los llamados a mantener la solidaridad permanente con otros pueblos. Entre las banderas cubanas marcharán los retratos de nuestros Cinco Hermanos, entrelazados con su pueblo, convertidos en parte indispensables de él; también vibrará el justo reclamo por su regreso a la Patria.

Esa convicción sobre el papel de la juventud y la niñez la expresó el propio Antonio Guerrero desde su celda de la presión de Florence, el pasado 4 de abril de 2011, cuando les felicitó y convocó a asumir su rol histórico en estas breves palabras: «Hoy mi pensamiento esta en los pioneros y jóvenes de la patria, relevo seguro para la continuidad de la obra revolucionaria.»

Tony lo sabe, como lo saben sus otros hermanos injustamente detenidos, al igual que lo sabemos todos hoy más que nunca: Más temprano que tarde ¡Volverán!

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.