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Los líderes liberales israelíes ya contemplaban el genocidio en Gaza en 1967

Fuentes: Mondoweiss

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

 

Levi Eshkol, primer ministro de Israel en la década de 1960

«Tal vez si no les damos suficiente agua no tendrán otra opción, porque los huertos se amarillearán y se marchitarán».

Eso es lo que el Primer Ministro israelí Levi Eshkol dijo en 1967 sobre Gaza, como se revela en documentos recientemente desclasificados de la época. Ofer Aderet de Haaretz informó sobre esto hoy.

Como ya he escrito, Eshkol, el izquierdista «sionista liberal», estaba muy dispuesto a enviar palestinos a la luna:

«Quiero que se vayan todos, incluso si van a la luna».

Como es ampliamente conocido, la definición estándar de genocidio de la ONU incluye «establecer deliberadamente sobre el grupo condiciones de vida calculadas para provocar su destrucción física en su totalidad o en parte».

Estos documentos recientemente desclasificados revelan que la política genocida ya existía en 1967. Esto es importante porque arroja luz sobre políticas posteriores como el sitio de Gaza por parte de Israel, que es parte de un «genocidio progresivo», como lo denomina el historiador Ilan Pappe desde 2006, y pone la noción de un «gran campo de concentración», el término que la periodista de Haaretz Amira Hass ha utilizado para Gaza, en perspectiva histórica.

De hecho Eshkol tuvo conocimiento en los meses posteriores a la guerra de la «asfixia y el encarcelamiento» de Gaza en 1967, según revelan los documentos desclasificados. Y fue bastante claro acerca de que este es un instrumento para llevar a cabo la estrategia israelí:

 «Precisamente por la asfixia y el encarcelamiento allí, tal vez los árabes se mudarán de la Franja de Gaza».

Eshkol también parafraseaba a Herzl, cuando dijo al gabinete que estaba «trabajando en el establecimiento de una unidad o ministerio que fomentará la emigración árabe». Señaló que:

«Deberíamos lidiar con este tema en silencio, con calma y en secreto y deberíamos trabajar para encontrar una forma de hacerles emigrar a otros países y no solo sobre el [río] Jordan».

Esta es una cita aproximada del año 1895 en el diario de Herzl:

«Trataremos de animar a la población empobrecida a través de la frontera, procurándoles empleo en los países de tránsito, mientras les negamos el empleo en nuestro país. Los terratenientes estarán de nuestro lado. Tanto el proceso de expropiación como la eliminación de los pobres deben llevarse a cabo de manera discreta y circunspecta».

El ministro de Defensa Moshe Dayan, aprobó las ideas de Eshkol (y Herzl). Dijo,

«Al permitir que estos árabes busquen y encuentren trabajo en países extranjeros hay más posibilidades de que deseen emigrar a esos países más tarde».

Dayan planteó la idea de otorgar permisos a los palestinos de Cisjordania y Gaza para trabajar en el extranjero, con la esperanza de que algunos prefirieran quedarse allí.

Eshkol estaba bastante obsesionado con la limpieza étnica de Gaza como asunto principal:

«Estamos interesados ​​en vaciar primero Gaza».

Esto muestra que la idea de la limpieza étnica completa de Gaza no se limita a los políticos de derecha como Moshe Feiglin, quien como vocero adjunto del Likud en la Knesset proporcionó a Netanyahu en julio de 2014 un plan de 7 puntos, para llevarla a cabo.

Eshkol también proporciona otras opciones más apocalípticas:

«Quizás podamos esperar otra guerra y luego este problema será resuelto». Pero ese es una especie de ‘lujo’, una solución inesperada».

Este «lujo» (para los sionistas lo es) es exactamente de lo que el historiador israelí «izquierdista» Benny Morris estaba hablando cuando dijo a Ari Shavit en 2004:

«Pero estoy dispuesto a decirte que en otras circunstancias, apocalípticas, que pueden realizarse en cinco o diez años, puedo ver expulsiones».

Dayan, por cierto, era un poco más «generoso» que Eshkol y sugirió que de los 400.000 habitantes de Gaza se permitiría quedarse a los 100.000 que él consideraba «no refugiados».

Dayan también parece sugerir el proyecto «Bantustán», que es el proyecto que ha informado la política israelí para Cisjordania, incluso dentro del «proceso de paz» ​​de las últimas décadas, aún cuando Israel era supuestamente «generoso«:

«Ningún soldado tendrá algún interés en interferir en las vidas de los habitantes. No tengo ningún interés en que el ejército se asiente precisamente en Nablús. Se puede asentar en una colina a las afueras de Nablús».

De la misma manera Israel no necesita estar en Gaza, quizás ocasionalmente. Es mucho más fácil controlar la prisión desde afuera, desde una colina cercana…

En 1967 Israel estaba experimentando la dualidad de la alegría exaltada ante la «liberación» de los nuevos territorios (como lo expresa incluso el «héroe izquierdista» Ehud Barak) y el «problema» de la presencia palestina. Esto está incorporado en las palabras de Eshkol:

«Sugiero que no votemos ni tomemos una decisión hoy. Hay tiempo para lidiar con esta alegría, o mejor dicho, hay tiempo para lidiar con este problema».

El «problema» era, por supuesto, el «problema demográfico» palestino, que ha estado acechando a Israel desde el principio.

«No me puedo imaginar cómo vamos a organizar la vida en este país cuando tenemos 1,4 millones de árabes y somos 2,4 millones, con 400,000 árabes ya en el país», dijo Eshkol.

Estas palabras son muy interesantes de examinar. Cuando Eshkol dice «somos 2,4 millones», en realidad no incluye a los ciudadanos palestinos de Israel (conocidos en Israel como «árabes israelíes»). Esto está claro, porque en 1967 la población total de Israel era casi 2,8 millones. La última vez que la población fue de 2,4 millones fue a principios de 1963. El primer ministro no podía estar cometiendo un error numérico de esa magnitud. No. Eshkol está claramente excluyendo a la población palestina del conteo y tratándola como una población para ser considerada como una quinta columna, una población extranjera, de «árabes que ya están en el país» al igual que los 1,4 millones de árabes que acaban de ser sometidos al control de Israel. Tengamos en cuenta que a fines de 1966 Israel renunció a su régimen militar de casi dos décadas sobre los ciudadanos palestinos en Israel. Las palabras de Eshkol demuestran que aunque la renuncia a este régimen ocurrió técnicamente, y por razones «morales», la concepción general del oficialismo sobre los ciudadanos palestinos seguía siendo la de los «otros».

La preocupación por el «problema demográfico» en las minutas consume mucho tiempo. El ministro de Educación, Zalman Aranne, enfatizó la «amenaza demográfica»:

«Por la manera en que conozco al pueblo judío en Israel y la diáspora, después de todo el heroísmo, los milagros y las maravillas, un Estado judío en el que hay un 40 por ciento de árabes no es un Estado judío. Es una quinta columna que destruirá el Estado judío. Será el beso de la muerte después de una generación o una generación y media».

Añadiendo los conceptos venenosos de «odio árabe» y la «alta tasa de natalidad» de los árabes, Aranne continuó:

«Veo a los dos millones de judíos ante mí de manera diferente de cuando haya 1,3 millones de árabes, 1,3 millones de árabes, con su alta tasa de natalidad y su permanente odio reprimido. …Podemos vencer a 60.000 árabes, pero no a 600.000 ni a un millón».

Finalmente hay una parte interesante sobre el asentamiento judío en Al-Khalil (Hebrón). Eshkol mostró a los ministros una carta que recibió en noviembre de 1967 de asociados del decano de la Hebrón Yeshiva, que se había trasladado a Jerusalén después de la masacre de Hebrón en 1929, y pidió al Gobierno que «haga los arreglos necesarios para permitir que docenas de estudiantes, maestros y supervisores de la yeshiva regresen y establezcan una sucursal en Hebrón». El ministro de Trabajo, Yigal Allon (autor del famoso Plan Allon para anexar grandes franjas de Cisjordania) fue a todo por ello: «Hay un beneficio en encontrar el primer núcleo de personas dispuestas a establecerse ahí. El deseo de estos estudiantes de la yeshiva es una gran cosa. No siempre hay candidatos dispuestos a ir a un lugar tan difícil», dijo.

Tanto para los colonos religiosos rebeldes de derecha que tuercen el brazo de Israel.

Aquellos que han seguido las características históricas del sionismo no pueden sorprenderse por estas declaraciones ni de que sean pronunciadas por los «sionistas liberales» o por los «izquierdistas».

La lógica aquí es, después de todo, el sionismo 101. Sin embargo todavía pueden ser impactantes de leer, y deberían serlo. Estas son declaraciones que transmiten una clara intención de limpieza étnica e incluso genocidio. Vaciado, asfixia, privación de agua hasta que los huertos se marchiten. Estas palabras no son pronunciadas por los líderes sionistas derechistas, sino por los izquierdistas. No es de extrañar que Israel mantenga estos archivos ocultos durante 50 años y más.

 Gracias a Ian Berman por llamar la atención sobre el reciente artículo de Haaretz.

Jonathan Ofir es un músico israelí, director de orquesta y escritor/bloguero con residencia en Dinamarca.

Fuente: http://mondoweiss.net/2017/11/liberal-contemplating-genocide/

Esta traducción se puede reproducir libremente a condicón de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.